lunes, 22 de marzo de 2021

Memoria La Llera 2007-2017

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Una vez más presentamos un informe con bastante retraso, en este caso el referido a los trabajos realizados en el karst de La Llera desde el 2007 hasta el 2017, esto es, desde la fundación del club, hasta la primera campaña seria por parte del Escar en la zona. La actividad en la La Llera ha sido irregular y dispar en ese tiempo, y mientras que ha habido años con apenas una o dos salidas, otros se han saldado con descubrimientos o trabajos de cierto interés: 2008, con la conexión Ḥonfría-Pradón; 2010, con la topografía de varias cavidades modestas; o 2015-2017, con la topografía de la Cueva'l Tebellín, entre otras.

La memoria incluye la reseña y topo de siete cavidades de modesto desarrollo, ubicadas en su mayor parte en el sector N de La Llera: la LLR-15, o Cueva los Zarpazos, con 239 m de desarrollo; la LL-02, o Cueva de Trescalabres II, con un desarrollo de 181 m; las Cuevas de Sumidoriu, LLR-04, de 116 m; y las LLR-08 (26 m), LLR-10 (16 m), LLR-16 (5 m) y LLR-18 (39 m). Se presenta además la topo (sin reseña) a fecha de 31/12/2017 de la Cueva'l Tebellín, con 1595 m de desarrollo, y la Cueva de Ḥonfría, con 825 m. 

Este informe puede consultarse, descargarse y/o imprimirse siguiendo este enlace. Quedará además fijado en la columna derecha del blog, junto al resto de memorias de nuestro club.

¡Saludos soterraños!


martes, 16 de marzo de 2021

Exploración en tiempos de pandemia (y V)

Texto y fotos: Carla Gutiérrez Meré, Íñigo Soto Fernández y Pablo Solares Villar.


¡Aḥayádevos, cuever@s!


En las cuatro entradas anteriores de este ya largo artículo “Exploración en tiempos de Pandemia” hemos dado cuenta de las exploraciones realizadas en el karst de La Llera. En esta quinta (¿y última?) entrada relataremos los trabajos (adelantamos que modestos) realizados en la zona de la Peñe Villa y de Llabres a lo largo del 2020.



Empezamos:


=>   Tras el confinamiento, cuando los paseos fueron permitidos, andar por los caminos de la Peñe Villa fue parte del día a día de Carla. Aunque esa parte de la Peñe ya estaba prospectada… ¡bingo! Apareció una torca al lado de la pista de Tixiellu, la cual estaba tapada con bloques, y las piedras indicaban que tenía unos 7 metros. A los pocos días con Dieguín, vecino de Villa, fuimos  a marcarla con el GPS.

Después seguimos prospectando y nos encontramos, al lado de una breval, una cueva pequeña en la que tienes que entrar tumbado. Se convierte en impenetrable por el momento pero las piedras indican que hay una repisa y una rampa de unos 7 metros. No tiene buena pinta, pero hay que volver con otros medios a revisar.


Dieguín sobre la torca que lleva su nombre.

Con los nuevos descubrimientos, aunque modestos, aumentó la motivación por continuar la exploración en estos lares. Hablando con vecinos ganaderos nos informan de que muy cerca está la Cueva la Xana, cuya boca Pablo ya conocía, y un día de buen tiempo, Pablo, Dieguín y Carla, van a buscarla y a explorar. La cueva está muy cerca de La Rotella y damos con ella sin problema. Tiene una entrada baja y ancha. Al fondo continúa por una gatera que lleva a un espacio con techo bajo y paralelo a la galería de entrada, con la que conecta por pasos impenetrables para humanos. Tiene un ramal que continúa por una gatera larga, recta y estrecha. Lo dejamos para otro día. Parece que a Dieguín, a pesar de su corta edad, le está gustando esto de la exploración.



Prospectando por la Peñe con Dieguín.

4 de julio:

Acompañadas de un intenso día de calor, Crispy (del G.E. Niphargus, de Burgos), Bea (del C.D. Terrasub, de La Rioja), y Carla (de la S.E.B. Escar, y anfitriona) fuimos a “moscar” y topografiar a la Cueva la Xana. Cuando salimos nos encontramos con Afri y Lobo (del Niphargus) y con Álvaro (del E.S. Proteus, de Cantabria). Una vez juntxs fuimos a destapar la Torca de Dieguín. Fue necesaria  la fuerza bruta de Lobo y Álvaro y una cuerda para mover un bloque para poder entrar, bloque que bajó rodando ladera abajo y aterrizó (menos mal) en la cuneta de la pista. 

Una vez despejado el gran obstáculo y tras limpiar un poco, Bea se pone el arnés y baja instalando la cueva acompañada de Crispy. Nos comentan que hay un pozo rampa de unos 15 metros que termina y al lado otro pozo paralelo que no revisan por la falta de tiempo. El grupo tiene pensado subir esa misma noche a la Piedra el Osu, en la zona del Niphargus en el Cuera, y todavía les queda un largo camino hasta Arangas en coche. Nos despedimos y Carla les desea a la tropa mucha suerte en las exploraciones por el Cuera; podéis leer sus andanzas en el blog del Niphargus pinchando aquí.
Al día siguiente Carla trata de tapar la boca de la Torca de Dieguín con unas tablas, para prevenir la caída de ganado a la sima.

=> Poco después, sin poder precisar la fecha exacta, Carla y Pablo se acercan a topografiar la Cueva'l Güertu la Xana, de la que nos habían hablado en varias ocasiones (y además aparece citada en un libro de mitología de R. Sordo Sotres), y que Pablo había localizado un año antes. Se trata de un corto tramo, una decena de metros, de galería descendente que gana dimensiones hacia el final (2x4 m), con algunas formaciones y suelo de bloques y cascajo. La revisamos bien y topografiamos.

26 de julio: 

Este día cae un perro en una torca en la zona de Mañanga/La Verde, y nos llega el aviso, por distintos cauces, a más de un socio del club, a ver si podemos rescatar al pobre animal. Al final serían Íñigo, Río y Sandra quienes acudirían al rescate. Nos lo narra Iñi:


Bueno, amig@s...

El presidente del club, cual editor chupasangres, me pide la correspondiente donación de sangre que, como no podía ser de otra manera, son unas exiguas líneas narrando una nubosa experiencia que aconteció en un lúgubre paraje asturiano... ¡Uy, perdón! No sé, si ese crápula de presidente me permitirá este tipo de licencias literarias, o, o, y no me miréis así; me estoy metiendo en un lío, del cual, solo saldré con una etiqueta prendida en el dedo meñique de mi cadavérico pie, en una morgue de algún país sin convenio de extradición con esta grande y libre.

Pero bueno, vayamos al grano. La historia que os voy a relatar es maravillosa y probablemente el relator no esté a la altura del relato, pero trataré de ser fiel a los acontecimientos... claro, para aproximarme a ese objetivo, a este humilde escritor no le quedara más remedio que recurrir a la hemeroteca... consecuencia probable de una vida disipada en la cual las drogas corrieron por doquier (aceptaré la segura censura de mi loado presidente o los latigazos correspondientes) y sin límite conocido.

Bueno, sin más preámbulos... En aquellos tiempos felices en los que nos permitíamos viajar, cambiar de comunidad, pasarnos los porros y los cachis de cerveza fuimos del paraíso de la espeleología, o sea Cantabria, a esa hermana pequeña que está a su izquierda.... jejeje ¿Pilláis la metáfora? Síiii. ¡Asturias, correcto! Pues estábamos: ese Pequeño Titan de la espeleo nacional y Asturiana más conocido por Río y su bellísima compañera, Sandra... en el irreductible El Mazuco a punto de que nos mandaran a pasear por presentarnos a comer sin cita.... como el que va a pillar falafel al barrio de al lado, vaya... Y yooo esto.... yo …. con Lia y.... y.... mi ex! Eso, con Elena, joe! ¡Como me ha costado! XD bueno, pues...

He aquí lo bonito también de esta historia que de repente suena el teléfono de Sandra y le llama una familiar con la cual no tiene excesivo trato... ummm, ¿lo pilláis? Y nos comunican que una perrita llamada Lúa, creen, y digo creen, porque no era seguro, ha caído en una torca y necesita ayuda. Como en el restaurante en el que estamos esperando para comer nos han dicho que primero van los PUMAS, luego los de Ovieu, luego los de la villa, luego.... bueno, ya sabéis.... nosotros los últimos (esto es broma, somos familia en El Mazuco ) pues decidimos bajar a Piedra, al lado de Posada que es donde nos esperan los dueños de Lúa. Allí para mi particular sorpresa me encuentro con Víctor, dueño de Lúa y compañero de trabajo en Llanes...

Pues con ellos guiándonos nos acercamos al lugar del incidente mientras nos ponen en antecedentes de lo acontecido:

Un día y medio atrás, Víctor sube a ver un rebaño de cabras que tiene en el Cuera. Como Lúa tiene unos años, 12 exactamente, la deja atada abajo en un árbol mientras él sube a ver el ganado. Hecho esto se reencuentran, la suelta del árbol y bajan juntos del Cuera. Víctor comenta que Lúa iba todo el rato tocándole con el hocico la pierna hasta que de repente nota su falta. Vuelve sobre sus pasos llamándola y nada... sin dar crédito la busca hasta el anochecer y tiene que desistir... Al amanecer del día siguiente, Sheila, compañera de Víctor y dueña de Lúa sale en su búsqueda. Como es una zona de hierbas altas y helechos, el camino seguido por Víctor y Lúa el día anterior se adivina fácilmente y para su sorpresa, en esa trazada, encuentra un agujero en el suelo de escasos 40 centímetros; ayudándose de un palo introduce su teléfono móvil en modo grabación y capta el gemido de Lúa, que 30 metros más abajo pide ayuda. Ahí arranca la desesperada búsqueda de ayuda de Sheila y Víctor que ven impotentes cómo les falta uno de su familia. Llaman a los bomberos, estos acuden, pero no se ven capaces de acometer el rescate de Lúa. Ojo, hacen bien, crítica ninguna. Pero como Llanes no es muy grande y más menos se conoce la gente, Sheila consigue contactar con SuperSandra y ahí entramos en juego nosotros.... meros teleñecos de las circunstancias.

En tos... con la tripa vacía porque no nos han dado de comer vamos hacia lo desconocido. ¡Jaijaiajiaja! ¡Justo lo que nos mola! Llegamos al sitio y flipamos con el furaquín que no cabe ni el casco.... ¡mosquis!

-¿Cómo cojones cae un perrín aquí?

-¡Ni puta idea, ho! Pero pa entrar tienes que hacer el Superman...

Como ya sabéis los que lo conocéis, el Pequeño Titán de la Espeleo Mundial en cuanto ve torca sin pisar corre que lo lleva el viento y no espera ni a Satán …. Yo con ropa de ir a comer un chuletón y el equipo prestado de superSandra no me aguanto y entro... Rampa a 45º de 4 mts de longitud con caída carambólica de 30 mts a un meandro hiper estrecho con curso activo de agua. Se meten un par de fraccionamientos y Pequeño Titán baja a mojarse los pies, yo reviso un piso superior del meandro aguas abajo buscando huellas y naa... claro, todo esto llamando a la perra y con el ruido de fondo del agua que dificulta la comunicación. En un determinado momento creemos oír un gemido.... pero naa.... al final bajamos los dos al cauce y comenzamos la búsqueda, aguas arriba Titán y aguas abajo yo... en un meandro en el que no cabes con el casco puesto...telita... Y de repente dice Chiquitín:

¡Tío! ¡Está aquí! ¡Está bien! ¡Cagüenross!

Joe... fue super emocionante ver a Lúa venir hacia mí por ese meandro en el que Río ni cabía... y bueno, ya fuera cuando se la dimos a Sheila y Víctor... no soy capaz de expresar todos esos sentimientos en estas líneas. ¡¡Viva el Amor!!






Algunas fotos del agujero.




Y algunos vídeos

La historia fue recogida por la prensa de la región. Podéis consultar aquí la noticia publicada en 'El Comercio', que enlaza un pequeño vídeo-homenaje realizado por la asociación 'Instinto Animal' (podéis ver también el vídeo en su perfil de Facebook aquí).


6 de septiembre: 

Se cae otro perro en otra torca en Llabres, y como de costumbre nos acaba llegando el aviso a los del Escar. Al final fueron los bomberos al rescate, pero el perro ya estaba muerto. Al parecer se trata de una torca amplia de más de 50 m. Por la descripción parece coincidir con la Torca de Texu Verde, pero la ubicación no nos cuadra… Otra sima que habrá que localizar...


10 de noviembre: 

Este día Pablo da un pequeño paseo de prospección por la Peñe, en las cercanías de Villa, sin encontrar nada de interés. La verdad es que es una zona que ya tenemos bastante trillada.


21 de noviembre: 

Pablo y Carla se dan este sábado un largo pateo por la Peñe Villa, realizando la travesía desde la Tornería hasta Tixiellu. La motivación era doble: prospectar, aunque lo cierto es que no localizamos nada nuevo; y mostrar a Carla algunas de las bocas y de las áreas ya prospectadas. Pasamos por la Torca de Texu Verde, la Torca de Sandeltoru, Cucabrera, etc.


Pablo en Cucabrera.


22 de noviembre: 

Al día siguiente, tras dormir en Tixiellu, Pablo y Carla se dirigen a la Torca de Dieguín. Para la cabecera instalamos a los anclajes puestos en verano, montando además un fraccionamiento nuevo para evitar un roce. Redescubrimos el segundo pozo paralelo. Instalamos un único anclaje y baja Carla a echar un ojo, pues hemos entrado tarde y con poco material (no recórdabamos lo del segundo pozo) y está claro que no vamos a concluir hoy. El segundo pozo se estrecha y se hace meandriforme. Carla baja unos metros pero se hace necesario fraccionar; y aunque parece que acaba poco más abajo, habrá que regresar a comprobarlo. Salimos topografiando y desequipando.



En la Torca Dieguín.

26 de noviembre:

Nuevo pateo de Pablo por la Peñe Villa. Intrigado por el nombre de un finca, el Llosu la Cueva, que en realidad no tiene ninguna cueva, decide patear la ladera por encima de esta finca. Primeramente encuentra un par de melendreras (= tejoneras), y poco más tarde una abertura tapada con bloques. Tras una sencilla desobstrucción, ¡bingo! hay cueva. Como no llevaba más luz que la del móvil decide dejar la exploración para otro día y continuar con el pateo, aunque ya no encontraría nada de interés.


La nueva boca. Cueva sul Llosu la Cueva.

12 de diciembre:

La tarde de este día, Pablo y Carla se dirigen a explorar la cueva descubierta recientemente cerca de La Gotera, en Villa. Con pocas esperanzas, pero a la vez con curiosidad. Hemos decidido bautizarla como Cueva sul Llosu la Cueva, en referencia a ese otro lugar y topónimo que ya comentamos más arriba. 

Retiramos las piedras que tapan la entrada y accedemos a la cueva, que nos recibe con una primera pequeña sala. El techo y paredes son de bloques y pedruscos unidos por concrección. Tiene aspecto de venirse abajo si lo tocas, da un poco de mal rollo. Por la izquierda hay un conducto que progresa unos metros, y un pocete de 3 m que conduce a un nivel inferior. Este, a través de una estrechez, da paso a una mínima salita con una chimenea por la que trepa Carla con cuidado. Parece conectar con otra rampa de la sala de entrada. Todo en la cueva se desmorona con mirarlo. No hay corriente de aire, y no apetece forzar ninguna estrechez. Topografiamos y salimos de allí sin deseos de regresar, tapando de nuevo la boca con cuidado.


Topo de la Cueva sul Llosu la Cueva.


19 de diciembre:

Pablo se da un pateo por la zona más occidental de la Peñe Villa, por su ladera meridional, en busca de una cueva de la que nos había hablado Pedro Villar, vecino de Villa y familiar cercano. Se revisó bajo las paredes con vías de escalada, el Paré los Cuervos, y se ascendió por la canal de Culobardón hasta la crestería de la sierra, sin dar con la cueva. Después nos dirían que se sitúa aún más al oeste, más cerca de Torrevega; queda pendiente.


El Paré los Cuervos.


20 de diciembre:

Otro corto y rápido ataque a la modesta Torca Dieguín a cargo de Pablo y Carla. Sólo disponíamos de un par de horas. Creímos que nos daría tiempo a terminar los trabajos en la cueva, pero como se verá no fue el caso. Esta vez metimos un nuevo anclaje y montamos pasamanos para acceder con mayor comodidad a la cabecera. Baja Carla instalando. En el segundo pozo dobla la instalación de cabecera, y cuatro metros más abajo se hace necesario instalar un fraccionamiento. Un par de metros más y alcanza una especie de repisa. El pocito, estrecho en la cabecera, adquiere un aspecto más meandriforme. Pero vemos el fondo poco más abajo. Carla mete otro anclaje para esta última tirada, agotando la primera cuerda. 

Sin embargo se nos ha hecho tarde, hay obligaciones ineludibles, y salimos sin llegar al fondo que estamos vislumbrando. Esta vez dejamos la sima equipada.



En la Torca Dieguín.

27 de diciembre: 

A los pocos días volvimos y retomamos la exploración. Llegamos hasta el fondo y para nuestra sorpresa la cueva continúa por una pequeña rampa descendente y lo que parece un modesto pozo. Para llegar al fondo hay que pasar una estrechez vertical con una paredes llena de pequeños, preciosos y cortantes cristales. Dudamos si una persona entra por ese furacu y cómo no, lo intentamos. Baja equipando Carla y tras pasar la estrechez y una vez cómoda y con espacio, llega al fondo sin problema y se encuentra con una gatera modesta, un pequeño resalte y una mini sala. A la derecha hay un resalte de tres metros que se convierte en impenetrable y por donde se escapa el agua. La cueva tira hacia arriba por unas chimeneas muy estrechas. Carla vuelve a contar lo descubierto a Pablo y decidimos dar la cueva por finalizada ya que para que Pablo pueda pasar, es necesario agrandar la estrechez vertical. Esto  supone  trabajo y esfuerzo y sin tiro de aire no merece la pena. Carla coje los aparatos de topo y hace en solitario la última parte. Sale Pablo desinstalando y dejamos para otro día dejar bien tapada la torca ya que la Peñe es frecuentada por el ganado y no queremos que se produzca ningún accidente ni complicarle más la vida a los ganaderos de la zona


Estrechez en la cabecera del último pozo de la Torca Dieguín.

Y con esto, ya a las puertas del nuevo año, concluimos la crónica de las actividades realizadas por la Peñe Villa desde el desconfinamiento. Así mismo, con esta quinta entrega del artículo, finalizamos el relato de lo realizado en 2021 por nuestro club; faltaría narrar lo explorado en La Llera estas últimas Navidades, que no fue poco, pero ya quedará para otro post...

¡Saludos soterraños!



miércoles, 3 de marzo de 2021

Memoria 'Onís 2019'

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Con un año de retraso publicamos la memoria de la campaña 2019 en el conceyu de Onís, campaña en la que nos centramos en cavidades de la zona de los Ḥogos d'Alda.



La memoria incluye la reseña y topo de quince nuevas cavidades del sector de Alda, todas ellas de poca relevancia y escaso desarrollo/desnivel. Destacan el Pozu de la Bolera'l Toral, con un desarrollo de 238 m y 24 m de desnivel, y el Pozu del Platañón, de -28 m de profundidad.

Este informe puede consultarse, descargarse y/o imprimirse siguiendo este enlace. Quedará además fijado en la columna derecha del blog, junto al resto de memorias de nuestro club.

¡Saludos soterraños!


jueves, 18 de febrero de 2021

Exploración en tiempos de pandemia (IV)

Texto y fotos: Pablo Solares Villar.

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Y cuando parecía que, al menos en Asturias, alcanzábamos una cierta normalidad… llegó el otoño y la segunda ola. Cierres perimetrales de los concejos más poblados, cierres totales o parciales de sectores económicos, toques de queda, cientos de muertos cada día en el país; y todo eso que ya sabemos y aún vivimos en buena medida.

En este cuarto artículo desgranamos las exploraciones llevadas a cabo a lo largo del otoño en el karst de La Llera, dando así continuidad a las dos entradas anteriores, referidas a las exploraciones de la primavera y el verano. Vamos a ello.




3 de octubre:

Desde mayo Carla tenía ganas de meterle mano al Laberinto del Pradón. Tener en blanco aquella parte de la topo, cuando sabíamos que en ese sector existía una tupida red de conductos, le causaba cierta desazón. Había demasiados frentes abiertos en la cueva, no obstante, y la cosa se fue postergando. Pero tras iniciar Pablo la topo de esta parte de la cavidad en la anterior visita, rápidamente decidimos una salida conjunta para este día, con el objetivo de revisar en profundidad el Laberinto y topografiar lo que nos diera tiempo.

Así que para allá nos fuimos. Primeramente topografiamos algunos pasajes pendientes (pero no todos) en la zona de la boca 3, que Carla aún no conocía. Y antes de penetrar al Laberinto propiamente dicho también topografiamos un nivel superior que comunica la zona de la boca 3 con la sala de la boca 2, con una ventana en el punto más elevado de este nivel superior que forma en P6 sobre esa sala. Este modesto piso superior no figuraba en la antigua topo.

Tras estos preliminares entramos al Laberinto en sí. Primero Pablo muestra a Carla lo topografiado en la anterior salida, y después decidimos topografiar la sala situada bajo la Sala del Hundimiento y continuar por los conductos estrechos que salen de la parte inferior de la misma. Poco más allá se bifurca: estrechez por abajo; resalte ascendente y meandrito por arriba. Tiramos por arriba. Se bifurca de nuevo, y seguimos tirando hacia arriba. Alcanzamos una sala con bloques y raíces, que presenta varios pozos sobre un nivel inferior, al que seguramente se acceda por alguno de los ramales dejados atrás. Para allá íbamos cuando vimos que una raíz se colaba por una estrechez, del lado contrario a los pozos. Retiramos cuatro piedras y ofrece paso, y decidimos proseguir por aquí la poligonal. Unos pocos metros en descenso y conectamos con un meandro bien definido, que Pablo reconoce: se trata del meandro que conectaba con la boca de la cuneta norte de la antigua N-634 (boca LL-36). Decidimos seguir por el meandro en ascenso hacia la antigua boca, primero por el suelo de la galería, y luego ya, a tramos, en oposición. Llevamos la poligonal hasta la base de la chimenea donde se situaba la boca. Creemos que fue cegada durante las obras de la Autovía del Cantábrico y no se aprecia mucha corriente de aire, pero habría que plantear una escalada para comprobarlo. El meandro continúa, pero más allá se desfonda en serio formando un auténtico pozo (que debe caer en algún punto de la Galería de Entrada), y no traemos material de progresión vertical. Probamos a descender al fondo del meandro bajo la chimenea de la antigua boca, y ¡bingo! Un pequeño pasaje horizontal estrecho y conectamos a través de una ventana con la Sala de las Raíces. Empatamos la topo con la del eje principal de la cueva y cerramos una amplia poligonal. 

Anotar aquí que en la antigua topo figuraba el meandro de la LL-36, pero no esta conexión con la Sala de las Raíces, y podemos comprobar ahora que en esa topo hay un error, no exagerado pero sí significativo, en el rumbo de dicho meandro.

Satisfechos con los descubrimientos, comimos en la sala y decidimos continuar con la faena. Proseguimos tirando puntos a lo largo de la Sala de las Raíces. Hacia el este, y tras ascender un poco, desciende decididamente por una gran bloquera con varios resaltes, hasta conectar con otra galería amplia más o menos perpendicular a la anterior. A la derecha (sur) conecta de nuevo con el Laberinto, a través de un tramo que Pablo conoce: conduce al Camarín y finalmente a la Galería de Entrada. Por esa vía seguimos tirando poligonal. Sin embargo, sin llegar al Camarín creemos reconocer un paso que conectaría con el meandro de la LL-36, y por esa vía seguimos tirando puntos. Finalmente conectamos con el paso estrecho de la raíz explorado unas horas antes, cerrando otra amplia poligonal. 

No dimos la jornada por concluida, sino que decidimos continuar con la topografía del meandro por el extremo contrario, que Pablo creía recordar que acababa comunicando con el Camarín. Así fue, tras unas decenas de metros de meandro zigzagueante, y dejando numerosas incógnitas atrás. 

Y por el Camarín finalmente empatamos la topo con la sala de la boca 2, cerrando otra amplia poligonal. Exhaustos tras una dura e intensa (y satisfactoria, por qué no decirlo) jornada de espeleo, y con otro cuarto de kilómetro de poligonal para la topo en la libreta, decidimos emprender el regreso. El Laberinto de Ḥonfría es mucho laberinto, pero el del Pradón no se queda atrás...


17 de octubre:

Nueva salida de Pablo a la red, con intención de continuar con las labores de topografía en el sector del Laberinto. Primeramente se trabaja en zonas próximas al Camarín. Después se traza poligonal desde esta parte hasta la zona superior del Laberinto, conectando con la sala bajo la Sala del Hundimiento. Se cerraron varias poligonales en esta zona tan compleja y se suma otro centenar de metros al desarrollo.


24 de octubre:

Este día Pablo tenía la intención de volver al Pradón-Ḥonfría-Arite para proseguir con los trabajos en la cavidad. Sin embargo, el buen tiempo y la mucha pereza, le convencen de dedicarse finalmente a la prospección. Centró la labor en las dolinas situadas inmediatamente al norte de la LLR-08, dos jogos muy vestidos de vegetación, prácticamente intransitables debido a la maleza, cuyo interés era la proximidad a la Galería Multiorgásmica. No se encontró nada, no obstante. 

Después se desplazó hasta el torcu descubierto en marzo cerca del depósito de agua (LLR-59), que finalmente es destrepable sin el auxilio de cuerdas; serán cinco o seis metros de desfonde, lleno de maleza y sin mayor interés. Prosigue después con la prospección hacia el oeste, más o menos de modo paralelo a la autovía, hasta llegar al sector de la cueva LLR-58. En esta zona hay ahora menos maleza que de costumbre, lo que permitió resolver una duda que teníamos desde hace años: la antigua LLR-16bis. Ahora, sin zarzas, podemos comprobar que no es más que un covacho que atraviesa bajo un amontonamiento de grandes bloques y llastrias. 

Dudando aún si entrar a Ḥonfría, Pablo decide acercarse hasta Cueva Tapada, que pilla de camino. Como ya comentamos en un post anterior (Exploración en tiempos de pandemia II), en mayo nos había caído un gran bloque en la pequeña entrada, obstruyendo totalmente la boca. La sorpresa es que aunque la boca de la cueva sigue haciendo honor a su nombre, alguien ha extraído el bloque que obstruía el paso. No ha sido nadie de nuestro club… pequeños misterios.
Finalmente Pablo entra en la cueva. Primero se dirige al lugar donde habíamos abandonado la desobstrucción, que no recordaba bien cómo había quedado, y además en aquel entonces aún faltaba mucho para descubrir Discópolis y la extrema cercanía entre ambas cavidades. Lo que había quedado allí, eso sí, era algo de herramienta, así que se decidió a seguir trabajando un rato en la excavación, topografiando de nuevo ese pequeño tramo. Más tarde se acercó a la Galería Proboscídea para topografiar el único pasaje pendiente de cierta relevancia: la gran rampa de barro que, procedente de una antigua boca, cae por el flanco sur de la galería, y la otra pequeña galería descendente que forma un divertículo de esta rampa. Se revisa algún otro recoveco y la cueva queda prácticamente finiquitada; sólo quedan dos incógnitas por explorar, poco esperanzadoras.
Finalmente sale de cavidad tras esto, pasando al regreso junto a la Cueva de Ḥonfría, a la que, obviamente, ya no entró. Con estos inesperados trabajos en Tapada la topo queda en 1254 m de desarrollo.


1 de noviembre:

Nueva jornada de topografía en el sistema a cargo de Pablo en solitario, entrando y saliendo por Ḥonfría. Se topografía la mayor parte de lo que faltaba en el sector de las Paralelas, un sector que ya teníamos explorado y que no figuraba en la antigua topo, así como los ramales pendientes en la zona del Paso del Lago. Se despejaron numerosas incógnitas y, lo que es raro, no se abrieron otras nuevas. Todo lo topografiado son gateras y pasajes angostos, lo que sumado a la entrada y salida por Ḥonfría suma una jornada bastante, bastante arrastrada. Nuestra revisión del sistema alcanza con estos trabajos los 5912 m.


7 de noviembre:

Volvemos a la cueva, en esta ocasión Nidia, Julio y Pablo; hacía medio año que no coincidíamos los tres bajo tierra. Entramos por Ḥonfría con intención de revisar y topografiar diversos "recados" en las galerías interiores de la red. Tras superar el Paso Generacional nos dirigimos primeramente al lateral occidental del final de la Galería del Río donde, además del acceso al Pasaje del Yoga explorado por Carla en marzo, quedaban otras dos incógnitas: una gatera y una chimenea; ambas se demostraron sin continuidad. Se localiza sin embargo un paso estrecho entre bloques, que había pasado desapercibido en anteriores visitas a esta zona. Sólo Pablo lo supera. Da paso a una galería virgen de modestas dimensiones con bloques. Poco más allá encuentra huellas pequeñas que vienen del otro lado de la galería. Todo parece indicar que se trata del Pasaje del Yoga y que las huellas son las dejadas por Carla meses atrás. Tras echar un vistazo somero y comprobar que este sector tiene corriente de aire, Pablo regresa con los otros. Barajamos ampliar un poco el paso para explorar y topografiar, pero al final decidimos seguir con el plan original.
Continuamos pues con la topografía de una pequeña ventana al final de la Galería del Río, labor de la que se ocupan Nidia y Pablo, mientras Julio revisa un paso que intentamos desobstruir hace un tiempo. Aparecieron aquí una maza y un cincel de Pablo que llevaban tiempo perdidos… Se miró también alguna cosa que quedaba en el lado occidental de Las Paralelas, pero unos gours inundados que nos obligaban a mojar la tripa nos aconsejaron no terminar el trabajo aquí. 

Por último nos encaminamos a las Galerías Arcillosas, donde exploramos y topografiamos una incógnita junto al comienzo del Pasaje del Moonmilk: dio paso a un pequeño enrejado de conductos modestos, que en parte ya figuraban en la antigua topo. Tras concluir aquí decidimos dar fin a la jornada y emprender el regreso.Como colofón, quizás excesivo, Pablo mostró a Julio y Nidia un camino alternativo a la galería principal a través de los pasajes del Laberinto, bastante más sufrido y arrastrado que la vía convencional. 

Con los trabajos de esta jornada nuestra revisión topográfica alcanza los 6 km.



Vestigios de antiguas exploraciones.

12 de noviembre:

Nueva tarde de topografía a cargo de Pablo en solitario. Primero ramales pendientes en la parte baja de la Gran Galería Inclinada, algunos de ellos no recogidos en la vieja topo, y después el ramal que sale al oeste al comienzo de la Galería Arcillosa Principal, así como alguna otra cosa pendiente en esta galería. Además se localizan algunas incógnitas en este sector y en la Galería Arcillosa Secundaria que no teníamos señaladas. Se aprovechó la jornada también para retirar los hilos que aún quedaban tendidos por la Galería Inclinada y las Galerías Arcillosas; y son varios cientos de metros de hilos y sedales (y otras muchas basuras) los que hemos recogido ya de esta cavidad. Nuestra revisión topográfica alcanza los 6139 m.


13 de noviembre:

Salida a Cueva Tapada por parte de Pablo para continuar con la desobstrucción iniciada en 2018. Primero se prospectó por la zona entre Tapada, LLR-27-28 y LLR-15, por encima del Pasaje del Yoga de Pradón-Ḥonfría-Arite, donde hace una semana había una marcada corriente de aire. Es una zona de lapiaz y bloqueras con mucha maleza, y aunque ya la hemos revisado en diversas ocasiones no es descartable que aparezca algo. No en esta ocasión.
Ya en Tapada, cae un bloque grande en la boca, como ya ocurriera en mayo. Media hora para poder retirarlo y lograr entrar a la cueva. Y ya en cavidad directo a la labor, retirando en unas horas una veintena de sacas de sedimento. Se avanzó poco, pero se ha acondicionado la punta para poder trabajar con comodidad en próximas jornadas.

19 de noviembre:

En esta jornada nos juntamos un grupo más numeroso de lo habitual: Nidia, Julio, Gonzalo, Maky y Pablo. Hacía mucho tiempo que no coincidíamos los cinco. Entramos por la Cueva de Ḥonfría y aprovechando la presencia (y delgadez) del Maky se exploró la última (y estrecha) incógnita que quedaba en esta, que como se preveía no dio nada. Atravesando el Paso Generacional se encontró una nueva incógnita, pero excesivamente estrecha; se trató de desobstruir, pero se decidió dejarlo para otra ocasión. Y un poco más allá, antes de la última estrechez del Paso Generacional, Gonzalo trepó una chimenea pendiente, que tampoco dio nada.

Ya en galerías amplias nos dirigimos directamente a la Gran Galería Inclinada. Una vez allí Nidia y Pablo retopografían la conexión con la Sala Pandemia, que tenía errores, mientras los demás revisan los sectores más altos de la Galería Inclinada, que se topografían después de comer, completando los pasajes principales que nos faltaban en este sector. Más tarde cruzamos a las Galerías Arcillosas. Exploramos sin mucho éxito algunas incógnitas y topografiamos ramales ya explorados de la parte final de estas galerías, localizando tras superar una estrechez severa un pequeño y hermoso tramo de galería virgen que topografían Maky y Pablo. Decidimos tras esto dar por concluida la jornada y emprender el regreso. Nos despedimos en Barru con una cerveza, comentando las incidencias de la jornada y las circunstancias de cada cual en estos tiempos de pandemia.


En la Gran Galería Inclinada.


27 de noviembre:

Nueva salida a la red, por parte del Maky, Gonzalo y Pablo. En esta ocasión el objetivo eran las escaladas pendientes en la Galería Multiorgásmica, comenzadas en verano y tras las que intuíamos un nivel superior de galerías. Cargados con bastante material (para lo que es habitual en esta cavidad) nos dirigimos sin dilación al lugar, retomándolo donde África, Carla y Pablo lo dejamos hace unos meses. La cuerda seguía en su lugar, a la altura de la ventana que, del lado contrario a la chimenea ya explorada, había que alcanzar. Sube Gonza y asegura Maky. Gonzalo alcanza la repisa y va montando un pasamanos; accede a un tramo de galería ascendente, de modestas dimensiones. Concluye al poco ante una estrechez, pero el suelo es de arena y se ve del otro lado galería amplia. Desobstruye con facilidad el paso y cruza al otro lado. La sala que se intuía es en realidad la parte alta -ciertamente ancha- de la otra chimenea que pretendíamos escalar en la parte final de la Galería Multiorgásmica. Otro par de pocetes caen sobre la galería inferior antes del pozo más amplio, por lo que va montando un pasamanos. La chimenea se prolonga aún hacia arriba por el lado norte; ya no tiene tan buena pinta, pero quizás ofrezca continuidad.
Detrás de Gonza sube Pablo topografiando, y Maky en tercer lugar subiendo más cuerda. Ya todos arriba, Gonza aborda la continuación de la chimenea, que concluye algo más arriba ante una sala-repisa sin continuidad que presenta numerosas raíces. Debemos estar al lado de la calle. Mientras Pablo topografía, Maky desciende por donde hemos venido para volver a subir desinstalando y recuperando el material, pues decidimos que era más cómodo descender por la chimenea más amplia. Desciende el último Gonzalo, abandonando una chapa para el descuelgue ante la falta de naturales.

Ya en la galería comimos, ordenamos el material, y nos dirigimos a la Sala de los Números Primos, al comienzo de la Multiorgásmica, donde nos esperaba la última escalada pendiente. Aparentemente la escalada era más fácil aquí, pero la roca estaba descompuesta y con bloques sueltos, y Gonzalo peleó lo suyo para llegar arriba, agotando la batería del taladro. Se repite la historia: una pequeña sala-repisa sin continuidad; aquí no había raíces pero sí una lombriz. Se topografía y se desinstala, abandonando otra chapa para el descuelgue.

Recorremos en sentido inverso las estrecheces y exploramos y topografiamos una gatera pendiente, que conecta con pasajes ya conocidos, y un pocete sin solución de continuidad. Ahora sí queda finiquitado todo el sector de la Multiorgásmica. Con 70 m de topo más, y tras desvelar los últimos secretos de esta parte de la cueva, emprendemos el regreso.




Escaladas en la Galería Multiorgásmica.

Escalada en la Sala de los Números Primos.


5 de diciembre:

Puente de diciembre. Carla y Pablo se plantean darle un buen ataque al sistema, quizás vivaqueando en el interior, a ver si finiquitamos la revisión del Laberinto. Se propone en el club, pero nadie se anima. No es de extrañar, dada la situación. La previsión de la meteo es, además, pésima. Sin embargo finalmente Pin y Pon se animan, y tras la pertinente sesión de compras en Posada, y ya de tarde, se adentran en la cueva con tres pesadas sacas a repartir entre ambos (y eso que no metimos material de vertical como habíamos pensado al principio). 

Lo primero montar el vivac. Barajábamos distintas opciones, eligiendo finalmente la Galería Tres del Escarpe. Y tras acondicionar el espacio de campamento, sin más dilación, nos dirigimos a proseguir las labores de exploración y topografía. Primeramente nos encaminamos al sector inicial de la Galería del Río, donde hay una especie de nivel inferior de gateras que revisamos y topografiamos; hacia el sur existe un paso impenetrable tras el que se aprecia continuación amplia. Después nos dirigimos a la Sala de las Raíces donde abordamos uno de los ramales pendientes más evidentes. Conduce a una amplia sala inferior: hacia el sureste se prolonga como galería hasta conectar con la zona inferior de la Sala de las Raíces, bajo la gran bloquera; hacia el norte se prolonga como una galería modesta que acaba conectando con la estrechez impenetrable que comentamos antes. Exploramos también en esta zona otros ramales y una ventana superior que ofrece un pequeño enrejado de conductos sin mayor continuidad. Salvo ese pequeño piso superior topografiamos todo este sector y continuamos tirando puntos hasta enlazar con el inicio del Laberinto. Y puesto que ya estábamos en él, continuamos el trabajo por el Laberinto, en concreto revisando y topografiando todos los ramales que nos faltaban en la parte baja del meandro de la LL-36. Una de las incógnitas dio paso a un nivel superior que finalmente vuelve a caer sobre el meandro más adelante, a través de un pozo; esta parte no venía representada en la antigua topo.

Hemos cerrado más de una docena de pequeñas poligonales en esta compleja parte de la cueva. Tras estos trabajos regresamos al vivac, donde cenamos y nos acostamos casi de inmediato. A pesar de la intensa lluvia en el exterior parece que hemos elegido un buen lugar para el campamento: ni un goteo.


El vivac.

6 de diciembre:

Nos levantamos sin prisas, desayunamos con calma, y una vez recogido el campamento nos calzamos el traje de faralaes y nos ponemos de nuevo a la faena.

Primeramente miramos una incógnita que nos quedaba en el nivel superior de la Galería del Río; no dio nada. Después nos encaminamos al nivel inferior existente entre la Galería del Río y la Sala de las Raíces, donde se completó la revisión y topografía de los pasajes de esta gran bloquera. Y de aquí volvimos una vez más al Laberinto, donde rematamos diversos recados por aquí y por allá, completando algunas poligonales.

Volvimos hasta el campamento a comer. Después, tras una infusión y un pitillo, sin entretenernos demasiado, retomamos la tarea. Por la tarde pretendíamos rematar el sector de la Gran Galería Inclinada, donde quedaba alguna cosa pendiente. No nos llevó demasiado tiempo. Así pues continuamos la labor por las Galerías Arcillosas.

Primero topografiamos un pequeño conducto, ya conocido, que hace de by-pass al principal. Después abordamos la principal incógnita del sector: una galería que parte hacia el sur desde la sala al final de la Galería Arcillosa; había sido explorada parcialmente por Pablo y Julio años atrás, y sabíamos que la antigua topo aquí estaba muy incompleta. Pues allá fuimos. Galería arcillosa descendente y de dimensiones medianas, concluye ante unas estrecheces. Por la más evidente salimos a la base de un pequeño pozo que, tras la oportuna trepada, comunica con otra galería también arcillosa pero algo más amplia. Prosigue a uno y otro lado. Tiramos a la derecha; al poco trecho encontramos un resalte de destrepe delicado; más allá una estrechez y un modesto conducto ascendente. Y salimos a un balcón cuatro metros sobre el suelo de la sala final de la Galería Arcillosa. Cerramos la poligonal y decidimos dejarlo aquí, bautizando la nueva galería como Galería Untuosa.

Regresamos al vivac. Teníamos intención de pernoctar de nuevo en la cueva, pero andamos cortos de baterías y también de agua para cocinar. Así que decidimos salir de la cueva y regresar al día siguiente con las baterías cargadas. Salimos sólo con unas frontales, sacando con nosotros el material de pernocta y dejando todo lo demás. Sacamos también con nosotros la libreta de topo, cuyos datos pasamos al ordenador mientras cenábamos.



Los actores de la minicampaña del puente.

7 de diciembre:

Madrugamos y regresamos a la cueva. Directos al campamento, a calzar buzos y cascos y tomar una infusión. Después nos dirigimos una vez más al Laberinto, cuya topografía prentendíamos concluir. Realizamos distintos “recaos” por aquí y por allá, rematando la topo de zonas ya conocidas y explorando alguna incógnita pendiente. Sería prolijo y, sobre todo, complejo detallar todos los ramales explorados, así que a modo de resumen diremos que:
1) A excepción de algunas pocas chimeneas y ventanas que requerirán de cuerda hemos concluido la topo del Laberinto y de la zona de la boca 3, cerrando numerosas pequeñas poligonales.
2) Hemos topografiado diversos pasajes nuevos, sobre todo por debajo de la Sala del Hundimiento, que no figuraban en la anterior topografía.
Seis jornadas nos ha llevado completar la topo de este sector de la cueva; fue un alivio terminarlo al fin. Regresamos al campamento. Comimos allí y recogimos el vivac. Salimos al cabo con todo el material.

Cansados y satisfechos, ya en casa, pasamos los datos de topo. Tras estos tres días hemos sumado otro medio kilómetro al desarrollo de la red, y hemos finiquitado los trabajos en el Laberinto y la Gran Galería Inclinada.


¿Colonia de bacterias? alimentándose de los despojos de un caracol en un gour.

13 de diciembre:

Nos juntaríamos en esta ocasión un grupo relativamente numeroso (y eso que hubo bajas de última hora): Julio, Nidia, Gonzalo, Nieves, Carla y Pablo. El objetivo era ir terminando los trabajos en las Galerías Arcillosas

En la sala donde conectan la Arcillosa Principal y la Secundaria estaban las primeras ventanas a escalar, así como un ramalillo pendiente de topo. Organización de material y equipos. Pablo, Nieves y Nidia se dirigen a topografiar en la Galería Untuosa. Se rematan algunos ramales en lo ya explorado, y después se exploró el ramal pendiente de la galería en sí, que a pesar de la buena pinta cerró tras una veintena de metros. Se topografía también algún otro ramal pendiente por aquella zona del fondo de las Arcillosas. Después regresan a donde están Carla, Julio y Gonzalo. Carla, asistida por los otros, está completando la segunda escalada. La primera, que también se curró Carla, no había ofrecido continuidad. Esta segunda tampoco.

Comimos allí, y después nos desplazamos todos a la sala al final de la Galería Arcillosa, donde nos esperaba otra chimenea, esta más grande y con una aparente ventana en su parte superior. Comienza la escalada Julio, asistido por Gonza y Nidia, mientras que Nieves, Carla y Pablo cruzan el Pasu Matupelu para revisar una vez más Discópolis y tirar dos puntos pendientes. Regresan con los otros que siguen con la trepada. Después de un rato, baja Julio y le da el relevo Gonzalo con el taladro y el estribo. Nieves y Pablo deciden irse mientras tanto a topografiar: primero una conexión que faltaba entre la Arcillosa Principal y la Secundaria, y después unas gateras en esta última que aún no habíamos revisado. Resultó que estaban sin pisar, y una de ellas, tras una estrechez inicial, ofreció continuación. Avanza una treintena de metros muy estrechos hacia el sureste, discurriendo bajo el Pasaje del Moonmilk y en dirección a la Galería Inclinada. El conducto se estrechaba en exceso; lo bautizan Gatera Crujiente y emprenden el regreso con los otros, que ya habían completado la escalada. Desde el punto que Gonza ha alcanzado, a unos 8 m sobre el suelo de la sala, ya se aprecia claramente que la aparente ventana no es tal sino una especie de hornacina en el techo de la chimenea.

Abandonando en la cueva alguna chapa para los descuelgues, tras una buena jornada de espeleo y con la topo a un tris de alcanzar los 7 km de desarrollo, decidimos dar fin a la actividad. Una cerveza en Barru comentando las jugadas del día, y cada mochuelo a su nido.



La cavidad en carga y la belleza del agua.

Progresando por la Galería Inclinada.

¿Dónde está esa escalada pendiente?

Escalada en la Galería Arcillosa.

Y con esto, ya a las puertas de la Navidad, concluimos esta larga crónica de las actividades realizadas en otoño en La Llera.


¡Saludos soterraños!