viernes, 20 de febrero de 2026

Ḥaedu'l Traviesu 2025

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Continuamos con la crónica de las exploraciones escariegas realizadas el pasado 2025, y en esta ocasión le toca el turno a la minicampaña que realizamos en el puente de mayo a la Cueva la Raíz, en el Ḥaedu'l Traviesu (Sierra del Cuera, conceyu de Llanes), cueva a la que no habíamos vuelto desde 2021.

El principal objetivo era explorar las incógnitas pendientes en la zona del Salonosaurio y desinstalar lo que restaba de las galerías inferiores de la cueva, y si daba tiempo, ampliar el paso en el meandro De lao es menos pecao y completar la escalada del extremo de la Galería de la Titana; también recuperar material olvidado en las zonas profundas de la cueva.


27 de abril:

Este día Clara y Pablo G. hacen un primer porteo hasta la cueva, subiendo equipos personales, comida, hornillo, etc. de cara a la campaña planeada para el puente de mayo. Realizan la aproximación por el oeste, desde La Tornería.


1 de mayo:

Quedamos a primera hora de la tarde en el cruce de Purón, y ya todos juntos (Carla, Clara, Pablo G, Pablo S, y Anne, del G.E. Niphargus) subimos con los coches hasta el final de la pista, en Pruneda, donde repartimos el material colectivo y acabamos de preparar los petates.


Tras algo más de 3 horas de pateada llegamos a la cueva, dedicando las restantes horas de luz a montar el campamento y organizar el material. Tras cenar, pronto para los sacos.


2 de mayo:

El objetivo para esta jornada era finiquitar las incógnitas pendientes en la parte profunda de la cavidad y desinstalar todo ese sector. Entramos sin novedad hasta el Salonosaurio, donde teníamos el nido de material. Instalamos la Rampla l'Escalón y los pocetes posteriores hasta alcanzar el inicio del meandro de -100, donde suponíamos que estaría el material perdido en la última ocasión. Sin embargo, no lo encontramos. Tras este mal comienzo, nos retiramos desinstalando hasta la Galería Innominada, donde teníamos algunas incógnitas pendientes. Dos de ellas eran gateras barrosas de escaso recorrido; la tercera un paso muy estrecho que tras ser superado nos dejó en una salita con una chimenea. Carla abordó la trepada, pero la chimenea se volvió demasiado estrecha y hubo que dejarlo.



Topografiados estos ramalillos, desinstalamos la Rampla l'Escalón, y una vez en el Salonosaurio abordamos la exploración de un pocete pendiente, que condujo a un piso inferior dentro del enorme caos de bloques, que no ofreció continuidad. Así pues emprendimos el regreso, desinstalando la escalada de la Rampa Gótica. En la base de esta exploramos un laminador pendiente, que condujo a una gatera meandrosa de unas decenas de metros, pero sin más continuidad.



Y desde aquí ya regresamos hasta la boca, desinstalando a la salida la Rampa de las Ubres y completando la desinstalación de toda la cueva. Ya en la boca, cenar, un rato de charleta en el campamento Krusty, y para los sacos.


3 de mayo:

Desayunamos con calma, y mientras Pablo S. y Clara tratan infructuosamente de calibrar el nuevo distoX, Carla y Anne preparan los bártulos para emprender el regreso, ya que ellas bajan hoy. Tras las despedidas de rigor, los tres restantes nos dirigimos al interior de la cueva, con intención de ampliar el paso De lao es menos pecao y completar la escalada en el extremo de la Galería Titana. Tras recorrer sin novedad las amplias galerías de los niveles fósiles y, después, los pasajes menos amplios previos al meandro De lao es menos pecao, llegamos a la estrechez, donde con el taladro primero, y con maza y puntero después, nos aplicamos a ensanchar el paso, que finalmente quedó hasta cómodo.



Llegamos así a la escalada pendiente, que se completó sin dificultad, pero que no ofreció mayor continuidad. Comentar que Pablo G. se sintió indispuesto, probablemente debido al agua de la cueva. Tras recuperar todo el material emprendimos el regreso, despacito pero sin contratiempos. Y una vez en la boca, cenar y para el sobre.


4 de mayo:

Último día de la minicampaña. En el campamente Krusty toca hacer inventario de material y de comida, quemar basura, recoger y desinstalar el campamento, y emprender el camino de regreso a los coches y a la civilización, cargados como mulas, como ya es habitual.



En fin, los objetivos fijados se cumplieron en su mayor en parte. Por un lado se completó la exploración y topografía de las incógnitas que nos restaban en la zona de la Galería Innominada, Salonosaurio y Rampa Gótica. Y por otra parte, se desinstaló todo el sector de las galerías inferiores, recuperando una importante cantidad de material (aunque una parte significativa de chapas y mosquetones estaban para tirar). Además, se amplió el paso del meandro De lao es menos pecao, que ya se pasa con cierta comodidad, y se completó la escalada del extremo de la Galería de la Titana, que no ofreció mayor continuidad. En cambio no encontramos el material extraviado en la parte profunda de la cavidad.

Con lo topografiado en esta minicampaña el desarrollo de la Cueva la Raíz alcanza los 2.813 m, manteniendo el desnivel en 112 m (-97/+15).

Mencionar que con posterioridad a este campaña Pablo G realizó otras dos visitas hasta la cueva, para recoger material que había quedado allí, y acondicionar el tenderete del porche del campamento.

Y hasta aquí la crónica. Las fotos que la ilustran son de todos los participantes en las exploraciones.

¡Saludos soterraños!

jueves, 19 de febrero de 2026

Exploraciones en La Llera: invierno y primavera 2025.

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Vamos con una nueva crónica de las exploraciones escariegas en nuestra zona de trabajo de La Llera. En este post, dando continuidad a los anteriores, presentamos las exploraciones realizadas durante la primera mitad del 2025. Una crónica mucho más breve de lo habitual, ya que este pasado año fuimos alternando los trabajos en La Llera con las labores en otras zonas de exploración.

5 de enero:

Pablo S y el pequeño Víctor realizan una sencilla práctica de vertical en la boca de la LL-11. Primer contacto con la cuerda para Víctor, que acaba de cumplir 7 años.


23 de marzo:

En esta jornada Clara y Pablo S se dirigen a la LL-31 (Cueva del Pradón 2), en la que nos quedaba pendiente una única incógnita, una escalada. Llegamos al sitio y realizamos la escalada de la rampa-chimenea, que se nos dio bastante bien: dos bolts y una lazada a natural. No dio nada, arriba es una especie de hornacina o terraza, sin continuidad. No hizo falta abandonar material para el descuelgue. Con esto concluimos los trabajos en la cueva, que alcanza los 238 m de desarrollo, con 14 m de desnivel.



De regreso revisamos y croquizamos un pequeño covacho cercano, el LLR-103, que habíamos visto infinidad de veces, pero que teníamos pendiente. No dio nada: 8 m de desarrollo.



25 de mayo:

Clara y Pablo S se dirigen este día a la red de La Llera oriental, con dos objetivos: el primero calibrar el nuevo distoX del club, y el segundo ir quitando las últimas incógnitas de la cueva.

No conseguimos calibrar el disto a la primera, pero al segundo intento ya sí nos dio una calibración bastante buena. Una vez calibrado el disto, estuvimos topografiando diversos “recaos” por la zona de conexión de la Sala las Raíces con el Laberinto y con el Meandro de la Cuneta. De hecho hemos liquidado todas las incógnitas que no requieren desobstrucción ni escalada, a excepción de una que tenemos en la zona de Las Paralelas, que en esta ocasión estaba inundada. Con lo realizado en esta jornada el desarrollo de la cueva queda en 7.964 m, a un tris de los 8 km.

8 de junio:

Este día, Pablo S decide aprovechar un paseo por La Llera para efectuar algunos trabajos pendientes. Toma coordenadas de la LLR-103, y después se acerca a ver las posibilidades de acceso a la boca que hay colgada sobre la entrada 2 del Pradón, que teníamos esperanzas de que conectara con la red. A través de un resalte descendente y una pequeña vira se alcanzó la boca sin demasiada dificultad. Pero la cueva no da nada, un corto tramo de galería ascendente. Queda como LLR-104, con 8 m de desarrollo. Después se prospectó toda la cuña de terreno entre los dos carriles de la autovía, que aún teníamos pendiente de revisar; no apareció ningún furaco nuevo, aunque la zona presentaba algunas dolinas con buena pinta.




Y esto es todo por el momento. Seguiremos informando.

¡Saludos soterraños!

miércoles, 18 de febrero de 2026

Exploraciones en Llabres y La Peñe Villa 2024

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Presentamos a continuación la crónica de las exploraciones escariegas en nuestra zona de trabajo de la Peñe Villa, Llabres y Los Resquilones durante la segunda mitad del 2024.

22 de agosto:

Nos acercamos hasta la Cueva'l Mazu el grupo formado por Aitor, Armando, Clara y Pablo. Sólo el último conocía la cueva, así que hicimos un recorrido por el “eje clásico” como toma de contacto con la cavidad, desde la boca hasta la Sala Pista de Hielo, en el extremo de la Galería Polifemo, y de nuevo para afuera. Estaríamos en la cueva unas cuatro horas. 

Como sabíamos desde el año anterior, nos habían robado la cuerda del pozo de acceso a las galerías inferiores. Ahora pudimos comprobar que, aunque robaron cuerda y mosquetones, no se llevaron las chapas. Se ve que los cacos ni llave llevaban; ése es el nivel. Sigue en su sitio el pasamanos de acceso a la Sala de la Charca, aunque los mosquetones están que meten miedo de la corrosión. Comentar, por otra parte, que llegar a la boca fue una auténtica odisea. Una vez más nos fuimos sin joce ni machete, y había allí una selva tremenda: jabalinada tope gama para alcanzar la boca...



28 de agosto:

Este día, Pablo y el pequeño Víctor (de 6 años) realizan la ruta entre La Tornería y Villa, recorriendo todo el cordal de la Peñe Villa en unas seis horas.

A lo largo del recorrido pasamos junto a varias torcas conocidas. Y aunque no era el objetivo de la jornada, localizamos un torcu nuevo cerca de las fincas de El Caballu.


5 de octubre:

Este día quedamos Clara, Aitor y Pablo para ir a la Mina la Verde, con idea de  retomar (después de una década) los trabajos en la cavidad. No llevábamos las coordenadas, pero si la cota de altímetro. Así que confiamos en que una vez a cota encontraríamos la boca, desplazándonos por la ladera. Pero nanai. Monte p'arriba, monte p'abaxu, para la derecha, para la izquierda, por aquí, por allá; pero nada. Ni encontramos la Mina de la Verde, ni la otra mina más antigua que hay algo más arriba, ni tampoco la Torca'l Práu la Verde. Fiasco total. Tres horas y media carretando peso por el monte para nada. Seguramente habremos pasado al lado de la bocamina, pero con tanta maleza (está la ladera mucho más tomada que antaño, que ya es decir...) ni la habremos visto. Al final, derrotados por los helechos, nos dimos la vuelta para el coche.

10 de noviembre:

Quedamos este día Aitor, Armando, Clara y Pablo, con intención de explorar una torca de la que nos habían hablado y facilitado coordenadas, la Torca los Texos, en la Peñe Villa.

Optamos por el camino más largo pero más cómodo, y aparcamos en Villa, en el barrio de Parades. Desde allí por la pista de las antenas hasta su finalización, y después monte a través hasta dar con la boca. Amenazaba lluvia, pero aguantó mientras subíamos.

La boca era amplia y tenía buena pinta, de torca voluminosa. Se montó un pasamanos de acceso y una primera vertical nos dejó en una repisa cómoda, en el seno de una sala amplia y voluminosa. Desde la repisa continuamos el descenso, ya arrampado, por dos tramos de cuerda que nos depositaron en el seno de la amplia sala, que continuaba en descenso a través de una rampa con bloques hasta alcanzar el fondo de la sima, a -40 m. En el fondo algún divertículo lateral, y una pequeña galería meandriforme sin solución de continuidad que alcanzamos tras una corta trepada.

Una vez explorada, salimos topografiando y desinstalando, y ya fuera emprendimos el regreso sin mayor novedad.






1 de diciembre:

Nos juntamos este día Armando, Clara y Pablo, con intención de ir a explorar una torca que teníamos marcada hace años en la Peñe Villa, la PV-04, cerca de la Cabeza Alta. Dejamos los coches en La Tornería, y desde allí una hora de caminata hasta la torca. No tenía muy buena pinta, y una vez instalada no dio nada: un pocete de 6 m, con una mísera grieta impenetrable abajo. A la vuelta volvimos por otro camino distinto, prospectando un poco, aunque sin resultados, y pasamos por la boca de Texu Verde. A pesar de todo disfrutamos la jornada, y la lluvia nos respetó. Caían las primeras gotas al llegar de vuelta a los coches.



11 de diciembre:

Nos juntamos Aitor y Pablo con idea de explorar tres torcas en Llabres que teníamos marcadas con coordenadas, pero que no estaban exploradas. Y ya de paso mirar algunas "covacha, a revisar" que teníamos inventariadas por la zona.

La primera (Torcu VB-10) era un pocete de cuatro metros con una sala pequeñina abajo.

La segunda (Torca LL-01) estaba en la zona alta de Llabres, ya cerca de la cumbre. La teníamos señalada en nuestra tabla de cavidades como "pendiente, -25 m". Sin embargo, resultó que ya la habíamos explorado.

Una vez allí, tenía buena pinta. Torca más o menos amplia con un corto tramo de galería meandriforme abajo, con -28 m como máxima profundidad. Encontramos en el fondo restos de artillería de todos los calibres. 

Miramos después un covacho cercano (LL-02), que teníamos en la tabla como "a revisar". Pero resultó ser eso, un covacho sin interés. Muy próximo encontramos otro covacho, meandriforme, con entrada y salida, que no topografiamos. Este no lo teníamos anotado en la tabla, a partir de ahora queda como LL-15. Al lado de este covacho, está la Torca las Campanas (LL-03), explorada y topografiada en su día (-29 m). 

Fuimos a por la tercera torca de la que llevábamos coordenadas, la LL-06. En la tabla de cavidades figuraba como "torca, sin explorar", pero a la postre no era más que un hundimiento en una campera, lleno de maleza y sin interés.

Después estuvimos prospectando un poco y subimos a la cumbre de este pequeño macizo, la Cabeza Brañueta, y ya de  regreso topamos otra torca que no estaba inventariada; en lo sucesivo, la LL-17. Se trata de un pequeño pozo de 4-5 m con sala arrampada abajo.

Tras esto, ya sin más paradas, camino de regreso al coche.









14 de diciembre:

A los pocos días, Aitor y Pablo regresamos a la misma zona de la anterior salida. Dejamos el coche en las antenas de Rusecu, como el otro día, con 80 m de cuerda, unas 15 chapas con mosquetón, taladro, cordinos, cintas, equipo personal, etc. El objetivo eran varias cavidades marcadas en la zona de La Robre ¡en 2008! 

De camino prospectamos unas dolinas que parecían muy interesantes, pero nasti. Comimos cerca de la LL-01 que exploramos el otro día. Después cruzamos para la vertiente noreste y bajamos en busca del collado entre Brañueta y La Robre. Allí teníamos marcada la LL-4, que en la tabla figuraba como "sin datos, a revisar". Re-sultó ser un torcu lleno de maleza; imposible bajar. Tiramos varias piedras y llegamos a la conclusión de que era un pocete sin más, de unos 2-3 m de profundidad. 

Continuamos hacia La Robre, ahora por la ladera sur. Encontramos una pequeña surgencia a modo de peyu (LL-18), un abrigo cercano sin interés (LL-19), y otro covacho descendente (unos 4 m) que termina en una balsa pequeña de agua limpia, también a modo de peyu (LL-20).

Y de aquí ya a la zona cumbrera de La Robre. Lo primero que buscamos fue la LL-07, que estaba marcada en la tabla como "torca, sin explorar", y en la que teníamos muchas esperanzas puestas, ya que en Rusecu nos han comentado varias veces que en La Robre hay una torca muy jonda. Pero nada. Es un torcu pequeño, que taparon con llábanas y habría que desobstruir. Llegamos a la conclusión de que no merecía la pena.

Después fuimos a la LL-09, que figuraba en la tabla como "abrigo amplio". Más que abrigo era cueva, relativamente amplia, pero que no tira (9 m de desarrollo). Topografiamos y después nos fuimos a mirar cosas distintas.

Pablo bajó por la vertiente norte, en las caídas hacia Piedra, por así decir, hacia unas espineras bajo un pequeño paré que tenía buena pinta. Allí encontró una cueva que no teníamos fichada; en lo sucesivo la LL-21. Se trata de una cueva meandriforme, descendente, que no tenía pozos y que finalizó tras unas decenas de metros.

Aitor, por su parte, buscó otra que teníamos marcada, la LL-12. Encontró en cambio otra cavidad que no estaba fichada tampoco, que queda como LL-22. Es una cueva descendente, casi un torcu, a modo de abrigo amplio (8 m de desarrollo).

Tras topografiar los tres furacos decidimos emprender el regreso. Encontramos al poco una torca de boca relativamente amplia (queda como LL-23). Por las piedras que tiramos serán unos 8-9 m de pozo y luego una larga rampa por la que caen las piedras rodando; parece que tiene cierto volumen. 

Pero ya estaba oscureciendo, el tiempo estaba cambiando, y muy a nuestro pesar decidimos regresar sin explorarla. Así que nos despedimos de la torca, y ya de noche y lloviendo suave, camino de regreso al coche sin paradas.

Según el reloj de Aitor fueron casi 800 m de desnivel acumulado positivo y 9,2 km de pateada. Arrastrando dos sacas petadas de material y sin meter ni un sólo parabolt. Como entrenamiento no estuvo mal.







Y hasta aquí la crónica, amigos troglobios, troglófilos y trogloxenos. Seguiremos informando.

¡Saludos soterraños!


sábado, 6 de diciembre de 2025

Exploraciones en La Llera: verano y otoño de 2024.

(Texto de Pablo Solares y Clara Zazo)

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Vamos con una nueva crónica de las exploraciones escariegas en nuestra zona de trabajo de La Llera, a ver si ponemos el blog al día. Con un año de retraso, como ya viene siendo costumbre, presentamos las exploraciones realizadas durante la segunda mitad del 2024.

20 de julio:

Nueva salida a La Llera por parte de Armando, Clara y Pablo. Inicialmente nos metimos a Cueva Rodríguez (o Cueva de Bricia I), completando la exploración y topografía de la cueva: el ramal que comunica con la galería inferior; el pozo que había quedado pendiente y la pequeña galería posterior; y la conexión desobstruida con la LLR-70 y el Sistema Ḥousanchi, uniendo ambas poligonales.

Después de comer en la calle, nos metimos al túnel, a topografiar el tramo de túnel que nos faltaba, entre los sifones 1 y 2 de Ḥoulagua. Unos 200 m de túnel que nos permitieron cerrar una amplia poligonal de más de 600 m. La corriente de aire en el túnel nos había dejado helados, y después nos fuimos a la galería fósil de Ḥoulagua, a rematar algunos recados pendientes. Sin embargo, al poco de empezar el distoX se quedó sin batería, y emprendimos el regreso más temprano de lo previsto.

22 de julio:

Nueva salida de espeleo a La Llera por parte de Clara y Pablo, con intención de quitar de en medio algunas de las pequeñas cavidades que tenemos por la zona del sumidero del Calabres y Bricia.

Primero fuimos a la Torca del Transformador. Pablo había estado con Armando el año anterior; sólo había bajado Pablo, y con poca luz. Esta vez, ya con luz adecuada y con bastante menos caudal en el Calabres, volvimos a la torca, cuya instalación modificamos. Un pozo de 11 m nos deposita en el cauce subterráneo del Calabres, que discurre por una diaclasa elevada. Por arriba puede que continúe, la escalada es fácil, pero habría que ir metiendo algún seguro y, como de costumbre, íbamos pelados de material. Por otro lado el agua se pierde por un duck que ofrece continuidad, pero que necesitará de neopreno.

Tras dejar el equipo de vertical en el coche, volvimos al túnel, a hacer algunas tiradas de topo en el que hemos bautizado como "río de mierda" (y hace honor al nombre). Con esto, y tras lo realizado la jornada anterior en Cueva Rodríguez, hemos terminado todo el sector suroeste del Sistema Ḥousanchi, que queda de momento en 997 m de desarrollo y -22 m de desnivel, con 6 bocas.

Tras esto decidimos, revisar y topografiar varias pequeñas covachas que teníamos por la zona. La Cueva LLR-69 (para los arqueólogos, Cueva de Bricia II), con 5 m de desarrollo, y la Cueva LLR-71 (Bricia III), con 9 m de desarrollo. La primera un mero abrigo, la otra cierra por concreccionamiento.

Después fuimos a la LLR-78, una pequeña cueva en pleno pueblo de Bricia, que ya habían visitado Carmen, Clara y Pablo hace un par de años. Al parecer no la habíamos mirado bien, ya que un paso estrecho nos condujo a una segunda boca (LLR-91). En cualquier caso, una covacha pequeña que también topografiamos, con 22 m de desarrollo y 5 de desnivel. Muy cerca localizamos otru cuevu (LLR-92), de 5 m.


Por último, hicimos topo también de dos covachas, viejas conocidas, que se sitúan entre Cuetu la Mina y Ḥousanchi, la LLR-39, de 5 m; y la LLR-40, de 8 m; en esta última la desobstrucción de una estrechez podría ofrecer alguna continuidad.

15 de agosto:

Clara y Pablo nos dirigimos a la torca LL-15 con idea de finiquitar los trabajos en la cavidad. Y efectivamente completamos la exploración, acabamos la topo, y desinstalamos todo lo que quedaba en la torca. A la enésima fue la vencida.

Al final ambos descendimos el Pozu del Filete: pocete estrecho de narices, como el nombre sugiere. Descensor montado en el cabo de anclaje, y buscando el paso lateralmente para no quedar atascado. Bajar bien, que ayuda la gravedad. Subir bastante más agobiante. En fin, un sitio de esos que requieren templanza. El laminador bajo el pozo, la última incógnita, no dio gran cosa, poco más de lo que Pablo había visto en la primera ocasión.

Una más. O una menos. Una cavidad que nos ha dado bastantes sorpresas y alegrías. ¡Qué guapu ḥoi mientres duró, neña!

24 de agosto:

Salida a la LL-11, protagonizada en esta ocasión por Aitor, Clara y Pablo. Entramos por la LL-11. Todo recto y sin paradas hasta el Segundo Balcón. Allí nos quitamos la ropa de secano y nos ponemos los neoprenos. Río abajo todo ese tramo por el agua, después el laminador, y bajada al sifón/duck. Topografiamos un ramalillo pendiente por allí.

Llegados al punto clave... no está sifonado, porque corre el aire. Pero el nivel del agua está más alto de lo que esperábamos y hoy el duck estaba simpático, quizás 10 cm de aire entre el agua y el techo. Había que meter el focicu en el agua, y aún así no estaba claro que pudiésemos pasar. Además daban lluvia para la tarde. Como prudencia manda, muy a nuestro pesar nos dimos la vuelta. Deshacemos el laminador y regresamos al río. Exploramos y topografiamos un ramal pendiente en el que Pablo tenía alguna esperanza puesta, pero que finaliza en un sifón amplio y profundo un trecho más allá. Así que deshacemos el camino por todo el río hasta la base del Segundo Balcón, donde teníamos la ropa. Comimos allí. Y ya que estábamos con los neoprenos decidimos ir a explorar y topografiar el tramo activo del Pasaje Adaya aguas arriba. Es algo laberíntico (no demasiado) y con el río circulando por varios brazos distintos. Finalmente acabamos saliendo al sifón que está al final de Carreteras Secundarias, bastante más al oeste de lo que hubiéramos creído posible. Cerramos esta poligonal y ya por las galerías secas habituales volvimos al Segundo Balcón. Allí nos quitamos neoprenos y nos ponemos de secano, y sin paradas hasta la boca.

Encontrar el duck infranqueable fue un poco bajón. Pero después en el Pasaje Adaya la cueva nos compensó el chasco con nuevas galerías activas allí donde pensábamos que el Calabres discurriría sifonado. Con lo realizado esta jornada, hemos ventilado la topografía de todos los tramos activos de la cueva. Habrá que volver a calzar el neopreno para cruzar el duck que en esta ocasión se puso bravo y continuar los trabajos en las galerías post-sifón, pero hemos terminado de explorar y topografiar todo el cauce del Calabres. Ni tan mal.

1 de septiembre:

Salida por la zona de Balmori a cargo de Clara y Pablo con idea de prospectar una zona que no teníamos batida y, de paso, topografiar un par de cavidades pequeñas localizadas previamente.

Siguiendo con lo planeado, inicialmente revisamos y topografiamos la LLR-85/LLR-86, que habíamos localizado a finales de 2023 cerca de la Cueva la Pandala. Una pequeña cavidad con dos bocas y 28 m de desarrollo.

A continuación fuimos a la LLR-26, cercana también a la Pandala y descubierta ya en 2010. Se revisó y topografió (9 m de desarrollo y -3 m de profundidad), dejando pendiente la desobstrucción de la cabecera de un pozo estrecho.

Después seguimos prospectando por una amplia zona, en la que localizamos y exploramos varias pequeñas cuevas:

-LLR-95, un cuevu pequeño a modo de estrecho laminador.


-LLR-96/LLR-97, la más interesante de las descubiertas, aunque sólo ofreció 37 m de desarrollo, con -5 m de desnivel.


-LLR-98/LLR-98bis, un modesto abrigo con dos bocas.



-LLR-99/LLR-99bis, una covacha con entrada y salida en una vira a mitad de una pared; de tan poco interés que ni la croquizamos.

Por último encontramos una cueva amplia e interesante, en el propio núcleo de Balmori (signada como LLR-100/LLR-101, aunque seguro que tiene nombre tradicional), que queda pendiente de explorar y que requerirá material de vertical.

20 de octubre:

En esta ocasión Clara y Pablo nos dirigimos a la Cueva del Taller, cavidad explorada y topografiada por el CADE en los años 90, y que era una de las pocas cavidades de la zona que aún no conocíamos, con intención de iniciar su revisión y retopografía. Empezamos por el meandro inferior, por donde circula un cauce estacional, pero al poco el distoX, que nos sigue dando problemas, decidió dejar de funcionar. Proseguimos no obstante con la exploración, más sin encontrar la conexión con el nivel superior y las otras bocas de la cavidad. Finalmente salimos y buscamos las otras bocas por el exterior, localizándolas y explorando el otro nivel de la cueva, aunque no nos quedó demasiado claro por donde estaba la conexión. Dejamos además sin explorar un pozo que requerirá cuerda y alguna otra incógnita. 

Comimos junto al campo de fútbol, y por la tarde, junto con Sara, amiga de Clara que se inicia en esto de las cuevas, realizamos una visita más bien espeleo-turística al Pradón, entrando por  la Madriguera de Conejo, y saliendo por Ḥonfría, y recorriendo diversos sectores de la cueva fuera del trayecto de la travesía. 

3 de noviembre:

Salida realizada por diversas cuevas de La Llera, acompañados por el “equipo arqueos” del club, para corroborar algunos descubrimientos recientes; Alberto, Marelia, Nuria, Clara y Pablo.

En primer término nos dirigimos a la Cueva del Taller. Posteriormente, tras el oportuno traslado en coche, nos encaminamos a la LL-11 y sus galerías fósiles, donde finalizado el trabajo, comeríamos. Y como colofón a la jornada aún iríamos al Pradón, donde nos demoramos en la labor por otro par de horas.



28 de diciembre:

Nuria y Pablo cierran la campaña de este año 2024 con una salida a la Cueva del Taller, llevando idea de iniciar la topografía y explorar el pozo pendiente. Entramos por la boca oriental (piso superior), y fuimos tirando poligonal hasta el pocete que estaba pendiente. Nuria se estrenó con el taladro y montó pasamos de acceso y cabecera. Pero el pozo no dio nada, 6 m y abajo cierra. 

Comimos, y después nos pusimos a topografiar toda esa parte superior de la cueva. Salió alguna cosina nueva de poca entidad; y apareció una nueva conexión con el exterior, aunque impenetrable. Por uno de los minúsculos pocetes que comunican con la cueva inferior lanzamos una visual a un punto muy claro, y como no era muy tarde volvimos a salir por la boca oriental, y entramos de nuevo por la boca inferior, la del sumidero. Desde el punto que habíamos enlazado desde arriba continuamos con la topografía por esta otra parte de la cueva: una sala con mucha basura y varios divertículos. También terminamos este sector, dejando una única incógnita: una estrechez descendente seguida de pozo. Otro día habrá que mirarla, ya que hay algo de aire. después topografiamos desde esta sala de la basura hasta la boca-sumidero, así como el meandrito lateral que hay a la derecha de la boca.

En fin, una sesión maratoniana de topo: 68 visuales para sumar sólo 258 m de desarrollo con 16 m de desnivel. Aún  quedaron cosas pendientes, principalmente el meandro por el que se va el agua de la boca-sumidero, pero ya está topografiado la mayor parte de lo conocido, y además hemos enlazado las 5 bocas del sistema a la poligonal (6, si contamos la salida impenetrable).


Y esto es todo por el momento, amigos troglobios, troglófilos y trogloxenos. Seguiremos informando.

¡Saludos soterraños!