miércoles, 18 de febrero de 2026

Exploraciones en Llabres y La Peñe Villa 2024

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Presentamos a continuación la crónica de las exploraciones escariegas en nuestra zona de trabajo de la Peñe Villa, Llabres y Los Resquilones durante la segunda mitad del 2024.

22 de agosto:

Nos acercamos hasta la Cueva'l Mazu el grupo formado por Aitor, Armando, Clara y Pablo. Sólo el último conocía la cueva, así que hicimos un recorrido por el “eje clásico” como toma de contacto con la cavidad, desde la boca hasta la Sala Pista de Hielo, en el extremo de la Galería Polifemo, y de nuevo para afuera. Estaríamos en la cueva unas cuatro horas. 

Como sabíamos desde el año anterior, nos habían robado la cuerda del pozo de acceso a las galerías inferiores. Ahora pudimos comprobar que, aunque robaron cuerda y mosquetones, no se llevaron las chapas. Se ve que los cacos ni llave llevaban; ése es el nivel. Sigue en su sitio el pasamanos de acceso a la Sala de la Charca, aunque los mosquetones están que meten miedo de la corrosión. Comentar, por otra parte, que llegar a la boca fue una auténtica odisea. Una vez más nos fuimos sin joce ni machete, y había allí una selva tremenda: jabalinada tope gama para alcanzar la boca...



28 de agosto:

Este día, Pablo y el pequeño Víctor (de 6 años) realizan la ruta entre La Tornería y Villa, recorriendo todo el cordal de la Peñe Villa en unas seis horas.

A lo largo del recorrido pasamos junto a varias torcas conocidas. Y aunque no era el objetivo de la jornada, localizamos un torcu nuevo cerca de las fincas de El Caballu.


5 de octubre:

Este día quedamos Clara, Aitor y Pablo para ir a la Mina la Verde, con idea de  retomar (después de una década) los trabajos en la cavidad. No llevábamos las coordenadas, pero si la cota de altímetro. Así que confiamos en que una vez a cota encontraríamos la boca, desplazándonos por la ladera. Pero nanai. Monte p'arriba, monte p'abaxu, para la derecha, para la izquierda, por aquí, por allá; pero nada. Ni encontramos la Mina de la Verde, ni la otra mina más antigua que hay algo más arriba, ni tampoco la Torca'l Práu la Verde. Fiasco total. Tres horas y media carretando peso por el monte para nada. Seguramente habremos pasado al lado de la bocamina, pero con tanta maleza (está la ladera mucho más tomada que antaño, que ya es decir...) ni la habremos visto. Al final, derrotados por los helechos, nos dimos la vuelta para el coche.

10 de noviembre:

Quedamos este día Aitor, Armando, Clara y Pablo, con intención de explorar una torca de la que nos habían hablado y facilitado coordenadas, la Torca los Texos, en la Peñe Villa.

Optamos por el camino más largo pero más cómodo, y aparcamos en Villa, en el barrio de Parades. Desde allí por la pista de las antenas hasta su finalización, y después monte a través hasta dar con la boca. Amenazaba lluvia, pero aguantó mientras subíamos.

La boca era amplia y tenía buena pinta, de torca voluminosa. Se montó un pasamanos de acceso y una primera vertical nos dejó en una repisa cómoda, en el seno de una sala amplia y voluminosa. Desde la repisa continuamos el descenso, ya arrampado, por dos tramos de cuerda que nos depositaron en el seno de la amplia sala, que continuaba en descenso a través de una rampa con bloques hasta alcanzar el fondo de la sima, a -40 m. En el fondo algún divertículo lateral, y una pequeña galería meandriforme sin solución de continuidad que alcanzamos tras una corta trepada.

Una vez explorada, salimos topografiando y desinstalando, y ya fuera emprendimos el regreso sin mayor novedad.






1 de diciembre:

Nos juntamos este día Armando, Clara y Pablo, con intención de ir a explorar una torca que teníamos marcada hace años en la Peñe Villa, la PV-04, cerca de la Cabeza Alta. Dejamos los coches en La Tornería, y desde allí una hora de caminata hasta la torca. No tenía muy buena pinta, y una vez instalada no dio nada: un pocete de 6 m, con una mísera grieta impenetrable abajo. A la vuelta volvimos por otro camino distinto, prospectando un poco, aunque sin resultados, y pasamos por la boca de Texu Verde. A pesar de todo disfrutamos la jornada, y la lluvia nos respetó. Caían las primeras gotas al llegar de vuelta a los coches.



11 de diciembre:

Nos juntamos Aitor y Pablo con idea de explorar tres torcas en Llabres que teníamos marcadas con coordenadas, pero que no estaban exploradas. Y ya de paso mirar algunas "covacha, a revisar" que teníamos inventariadas por la zona.

La primera (Torcu VB-10) era un pocete de cuatro metros con una sala pequeñina abajo.

La segunda (Torca LL-01) estaba en la zona alta de Llabres, ya cerca de la cumbre. La teníamos señalada en nuestra tabla de cavidades como "pendiente, -25 m". Sin embargo, resultó que ya la habíamos explorado.

Una vez allí, tenía buena pinta. Torca más o menos amplia con un corto tramo de galería meandriforme abajo, con -28 m como máxima profundidad. Encontramos en el fondo restos de artillería de todos los calibres. 

Miramos después un covacho cercano (LL-02), que teníamos en la tabla como "a revisar". Pero resultó ser eso, un covacho sin interés. Muy próximo encontramos otro covacho, meandriforme, con entrada y salida, que no topografiamos. Este no lo teníamos anotado en la tabla, a partir de ahora queda como LL-15. Al lado de este covacho, está la Torca las Campanas (LL-03), explorada y topografiada en su día (-29 m). 

Fuimos a por la tercera torca de la que llevábamos coordenadas, la LL-06. En la tabla de cavidades figuraba como "torca, sin explorar", pero a la postre no era más que un hundimiento en una campera, lleno de maleza y sin interés.

Después estuvimos prospectando un poco y subimos a la cumbre de este pequeño macizo, la Cabeza Brañueta, y ya de  regreso topamos otra torca que no estaba inventariada; en lo sucesivo, la LL-17. Se trata de un pequeño pozo de 4-5 m con sala arrampada abajo.

Tras esto, ya sin más paradas, camino de regreso al coche.









14 de diciembre:

A los pocos días, Aitor y Pablo regresamos a la misma zona de la anterior salida. Dejamos el coche en las antenas de Rusecu, como el otro día, con 80 m de cuerda, unas 15 chapas con mosquetón, taladro, cordinos, cintas, equipo personal, etc. El objetivo eran varias cavidades marcadas en la zona de La Robre ¡en 2008! 

De camino prospectamos unas dolinas que parecían muy interesantes, pero nasti. Comimos cerca de la LL-01 que exploramos el otro día. Después cruzamos para la vertiente noreste y bajamos en busca del collado entre Brañueta y La Robre. Allí teníamos marcada la LL-4, que en la tabla figuraba como "sin datos, a revisar". Re-sultó ser un torcu lleno de maleza; imposible bajar. Tiramos varias piedras y llegamos a la conclusión de que era un pocete sin más, de unos 2-3 m de profundidad. 

Continuamos hacia La Robre, ahora por la ladera sur. Encontramos una pequeña surgencia a modo de peyu (LL-18), un abrigo cercano sin interés (LL-19), y otro covacho descendente (unos 4 m) que termina en una balsa pequeña de agua limpia, también a modo de peyu (LL-20).

Y de aquí ya a la zona cumbrera de La Robre. Lo primero que buscamos fue la LL-07, que estaba marcada en la tabla como "torca, sin explorar", y en la que teníamos muchas esperanzas puestas, ya que en Rusecu nos han comentado varias veces que en La Robre hay una torca muy jonda. Pero nada. Es un torcu pequeño, que taparon con llábanas y habría que desobstruir. Llegamos a la conclusión de que no merecía la pena.

Después fuimos a la LL-09, que figuraba en la tabla como "abrigo amplio". Más que abrigo era cueva, relativamente amplia, pero que no tira (9 m de desarrollo). Topografiamos y después nos fuimos a mirar cosas distintas.

Pablo bajó por la vertiente norte, en las caídas hacia Piedra, por así decir, hacia unas espineras bajo un pequeño paré que tenía buena pinta. Allí encontró una cueva que no teníamos fichada; en lo sucesivo la LL-21. Se trata de una cueva meandriforme, descendente, que no tenía pozos y que finalizó tras unas decenas de metros.

Aitor, por su parte, buscó otra que teníamos marcada, la LL-12. Encontró en cambio otra cavidad que no estaba fichada tampoco, que queda como LL-22. Es una cueva descendente, casi un torcu, a modo de abrigo amplio (8 m de desarrollo).

Tras topografiar los tres furacos decidimos emprender el regreso. Encontramos al poco una torca de boca relativamente amplia (queda como LL-23). Por las piedras que tiramos serán unos 8-9 m de pozo y luego una larga rampa por la que caen las piedras rodando; parece que tiene cierto volumen. 

Pero ya estaba oscureciendo, el tiempo estaba cambiando, y muy a nuestro pesar decidimos regresar sin explorarla. Así que nos despedimos de la torca, y ya de noche y lloviendo suave, camino de regreso al coche sin paradas.

Según el reloj de Aitor fueron casi 800 m de desnivel acumulado positivo y 9,2 km de pateada. Arrastrando dos sacas petadas de material y sin meter ni un sólo parabolt. Como entrenamiento no estuvo mal.







Y hasta aquí la crónica, amigos troglobios, troglófilos y trogloxenos. Seguiremos informando.

¡Saludos soterraños!


sábado, 6 de diciembre de 2025

Exploraciones en La Llera: verano y otoño de 2024.

(Texto de Pablo Solares y Clara Zazo)

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Vamos con una nueva crónica de las exploraciones escariegas en nuestra zona de trabajo de La Llera, a ver si ponemos el blog al día. Con un año de retraso, como ya viene siendo costumbre, presentamos las exploraciones realizadas durante la segunda mitad del 2024.

20 de julio:

Nueva salida a La Llera por parte de Armando, Clara y Pablo. Inicialmente nos metimos a Cueva Rodríguez (o Cueva de Bricia I), completando la exploración y topografía de la cueva: el ramal que comunica con la galería inferior; el pozo que había quedado pendiente y la pequeña galería posterior; y la conexión desobstruida con la LLR-70 y el Sistema Ḥousanchi, uniendo ambas poligonales.

Después de comer en la calle, nos metimos al túnel, a topografiar el tramo de túnel que nos faltaba, entre los sifones 1 y 2 de Ḥoulagua. Unos 200 m de túnel que nos permitieron cerrar una amplia poligonal de más de 600 m. La corriente de aire en el túnel nos había dejado helados, y después nos fuimos a la galería fósil de Ḥoulagua, a rematar algunos recados pendientes. Sin embargo, al poco de empezar el distoX se quedó sin batería, y emprendimos el regreso más temprano de lo previsto.

22 de julio:

Nueva salida de espeleo a La Llera por parte de Clara y Pablo, con intención de quitar de en medio algunas de las pequeñas cavidades que tenemos por la zona del sumidero del Calabres y Bricia.

Primero fuimos a la Torca del Transformador. Pablo había estado con Armando el año anterior; sólo había bajado Pablo, y con poca luz. Esta vez, ya con luz adecuada y con bastante menos caudal en el Calabres, volvimos a la torca, cuya instalación modificamos. Un pozo de 11 m nos deposita en el cauce subterráneo del Calabres, que discurre por una diaclasa elevada. Por arriba puede que continúe, la escalada es fácil, pero habría que ir metiendo algún seguro y, como de costumbre, íbamos pelados de material. Por otro lado el agua se pierde por un duck que ofrece continuidad, pero que necesitará de neopreno.

Tras dejar el equipo de vertical en el coche, volvimos al túnel, a hacer algunas tiradas de topo en el que hemos bautizado como "río de mierda" (y hace honor al nombre). Con esto, y tras lo realizado la jornada anterior en Cueva Rodríguez, hemos terminado todo el sector suroeste del Sistema Ḥousanchi, que queda de momento en 997 m de desarrollo y -22 m de desnivel, con 6 bocas.

Tras esto decidimos, revisar y topografiar varias pequeñas covachas que teníamos por la zona. La Cueva LLR-69 (para los arqueólogos, Cueva de Bricia II), con 5 m de desarrollo, y la Cueva LLR-71 (Bricia III), con 9 m de desarrollo. La primera un mero abrigo, la otra cierra por concreccionamiento.

Después fuimos a la LLR-78, una pequeña cueva en pleno pueblo de Bricia, que ya habían visitado Carmen, Clara y Pablo hace un par de años. Al parecer no la habíamos mirado bien, ya que un paso estrecho nos condujo a una segunda boca (LLR-91). En cualquier caso, una covacha pequeña que también topografiamos, con 22 m de desarrollo y 5 de desnivel. Muy cerca localizamos otru cuevu (LLR-92), de 5 m.


Por último, hicimos topo también de dos covachas, viejas conocidas, que se sitúan entre Cuetu la Mina y Ḥousanchi, la LLR-39, de 5 m; y la LLR-40, de 8 m; en esta última la desobstrucción de una estrechez podría ofrecer alguna continuidad.

15 de agosto:

Clara y Pablo nos dirigimos a la torca LL-15 con idea de finiquitar los trabajos en la cavidad. Y efectivamente completamos la exploración, acabamos la topo, y desinstalamos todo lo que quedaba en la torca. A la enésima fue la vencida.

Al final ambos descendimos el Pozu del Filete: pocete estrecho de narices, como el nombre sugiere. Descensor montado en el cabo de anclaje, y buscando el paso lateralmente para no quedar atascado. Bajar bien, que ayuda la gravedad. Subir bastante más agobiante. En fin, un sitio de esos que requieren templanza. El laminador bajo el pozo, la última incógnita, no dio gran cosa, poco más de lo que Pablo había visto en la primera ocasión.

Una más. O una menos. Una cavidad que nos ha dado bastantes sorpresas y alegrías. ¡Qué guapu ḥoi mientres duró, neña!

24 de agosto:

Salida a la LL-11, protagonizada en esta ocasión por Aitor, Clara y Pablo. Entramos por la LL-11. Todo recto y sin paradas hasta el Segundo Balcón. Allí nos quitamos la ropa de secano y nos ponemos los neoprenos. Río abajo todo ese tramo por el agua, después el laminador, y bajada al sifón/duck. Topografiamos un ramalillo pendiente por allí.

Llegados al punto clave... no está sifonado, porque corre el aire. Pero el nivel del agua está más alto de lo que esperábamos y hoy el duck estaba simpático, quizás 10 cm de aire entre el agua y el techo. Había que meter el focicu en el agua, y aún así no estaba claro que pudiésemos pasar. Además daban lluvia para la tarde. Como prudencia manda, muy a nuestro pesar nos dimos la vuelta. Deshacemos el laminador y regresamos al río. Exploramos y topografiamos un ramal pendiente en el que Pablo tenía alguna esperanza puesta, pero que finaliza en un sifón amplio y profundo un trecho más allá. Así que deshacemos el camino por todo el río hasta la base del Segundo Balcón, donde teníamos la ropa. Comimos allí. Y ya que estábamos con los neoprenos decidimos ir a explorar y topografiar el tramo activo del Pasaje Adaya aguas arriba. Es algo laberíntico (no demasiado) y con el río circulando por varios brazos distintos. Finalmente acabamos saliendo al sifón que está al final de Carreteras Secundarias, bastante más al oeste de lo que hubiéramos creído posible. Cerramos esta poligonal y ya por las galerías secas habituales volvimos al Segundo Balcón. Allí nos quitamos neoprenos y nos ponemos de secano, y sin paradas hasta la boca.

Encontrar el duck infranqueable fue un poco bajón. Pero después en el Pasaje Adaya la cueva nos compensó el chasco con nuevas galerías activas allí donde pensábamos que el Calabres discurriría sifonado. Con lo realizado esta jornada, hemos ventilado la topografía de todos los tramos activos de la cueva. Habrá que volver a calzar el neopreno para cruzar el duck que en esta ocasión se puso bravo y continuar los trabajos en las galerías post-sifón, pero hemos terminado de explorar y topografiar todo el cauce del Calabres. Ni tan mal.

1 de septiembre:

Salida por la zona de Balmori a cargo de Clara y Pablo con idea de prospectar una zona que no teníamos batida y, de paso, topografiar un par de cavidades pequeñas localizadas previamente.

Siguiendo con lo planeado, inicialmente revisamos y topografiamos la LLR-85/LLR-86, que habíamos localizado a finales de 2023 cerca de la Cueva la Pandala. Una pequeña cavidad con dos bocas y 28 m de desarrollo.

A continuación fuimos a la LLR-26, cercana también a la Pandala y descubierta ya en 2010. Se revisó y topografió (9 m de desarrollo y -3 m de profundidad), dejando pendiente la desobstrucción de la cabecera de un pozo estrecho.

Después seguimos prospectando por una amplia zona, en la que localizamos y exploramos varias pequeñas cuevas:

-LLR-95, un cuevu pequeño a modo de estrecho laminador.


-LLR-96/LLR-97, la más interesante de las descubiertas, aunque sólo ofreció 37 m de desarrollo, con -5 m de desnivel.


-LLR-98/LLR-98bis, un modesto abrigo con dos bocas.



-LLR-99/LLR-99bis, una covacha con entrada y salida en una vira a mitad de una pared; de tan poco interés que ni la croquizamos.

Por último encontramos una cueva amplia e interesante, en el propio núcleo de Balmori (signada como LLR-100/LLR-101, aunque seguro que tiene nombre tradicional), que queda pendiente de explorar y que requerirá material de vertical.

20 de octubre:

En esta ocasión Clara y Pablo nos dirigimos a la Cueva del Taller, cavidad explorada y topografiada por el CADE en los años 90, y que era una de las pocas cavidades de la zona que aún no conocíamos, con intención de iniciar su revisión y retopografía. Empezamos por el meandro inferior, por donde circula un cauce estacional, pero al poco el distoX, que nos sigue dando problemas, decidió dejar de funcionar. Proseguimos no obstante con la exploración, más sin encontrar la conexión con el nivel superior y las otras bocas de la cavidad. Finalmente salimos y buscamos las otras bocas por el exterior, localizándolas y explorando el otro nivel de la cueva, aunque no nos quedó demasiado claro por donde estaba la conexión. Dejamos además sin explorar un pozo que requerirá cuerda y alguna otra incógnita. 

Comimos junto al campo de fútbol, y por la tarde, junto con Sara, amiga de Clara que se inicia en esto de las cuevas, realizamos una visita más bien espeleo-turística al Pradón, entrando por  la Madriguera de Conejo, y saliendo por Ḥonfría, y recorriendo diversos sectores de la cueva fuera del trayecto de la travesía. 

3 de noviembre:

Salida realizada por diversas cuevas de La Llera, acompañados por el “equipo arqueos” del club, para corroborar algunos descubrimientos recientes; Alberto, Marelia, Nuria, Clara y Pablo.

En primer término nos dirigimos a la Cueva del Taller. Posteriormente, tras el oportuno traslado en coche, nos encaminamos a la LL-11 y sus galerías fósiles, donde finalizado el trabajo, comeríamos. Y como colofón a la jornada aún iríamos al Pradón, donde nos demoramos en la labor por otro par de horas.



28 de diciembre:

Nuria y Pablo cierran la campaña de este año 2024 con una salida a la Cueva del Taller, llevando idea de iniciar la topografía y explorar el pozo pendiente. Entramos por la boca oriental (piso superior), y fuimos tirando poligonal hasta el pocete que estaba pendiente. Nuria se estrenó con el taladro y montó pasamos de acceso y cabecera. Pero el pozo no dio nada, 6 m y abajo cierra. 

Comimos, y después nos pusimos a topografiar toda esa parte superior de la cueva. Salió alguna cosina nueva de poca entidad; y apareció una nueva conexión con el exterior, aunque impenetrable. Por uno de los minúsculos pocetes que comunican con la cueva inferior lanzamos una visual a un punto muy claro, y como no era muy tarde volvimos a salir por la boca oriental, y entramos de nuevo por la boca inferior, la del sumidero. Desde el punto que habíamos enlazado desde arriba continuamos con la topografía por esta otra parte de la cueva: una sala con mucha basura y varios divertículos. También terminamos este sector, dejando una única incógnita: una estrechez descendente seguida de pozo. Otro día habrá que mirarla, ya que hay algo de aire. después topografiamos desde esta sala de la basura hasta la boca-sumidero, así como el meandrito lateral que hay a la derecha de la boca.

En fin, una sesión maratoniana de topo: 68 visuales para sumar sólo 258 m de desarrollo con 16 m de desnivel. Aún  quedaron cosas pendientes, principalmente el meandro por el que se va el agua de la boca-sumidero, pero ya está topografiado la mayor parte de lo conocido, y además hemos enlazado las 5 bocas del sistema a la poligonal (6, si contamos la salida impenetrable).


Y esto es todo por el momento, amigos troglobios, troglófilos y trogloxenos. Seguiremos informando.

¡Saludos soterraños!


lunes, 24 de noviembre de 2025

Exploraciones en La Llera. Invierno y primavera de 2024.

(Texto de Pablo Solares y Clara Zazo)

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Vamos con una nueva crónica de las exploraciones escariegas en nuestra zona de trabajo de La Llera. Con más de un año de retraso, como ya viene siendo costumbre. En esta entrada, dando continuidad a las anteriores, presentamos las exploraciones realizadas durante la primera mitad del 2024.

21 de enero:

Visita a la LL-20 de Pablo y el pequeño Víctor. Tras recorrer la cueva nos acercamos por el túnel a la LL-52, en cuyo sifón descubrimos numerosos peces, piscardos o esguitos de trucha. Es la segunda vez que los contemplamos: la otra vez fue en el sifón previo a la conexión del túnel con Ḥoulagua; en ambos casos los descubrió Víctor.

23 de enero:

Salida en horario de tarde, por parte de Pablo y Clara, con intención de regresar a la LLR-70, cavidad que habían explorado y topografiado Armando y Pablo meses atrás y donde había quedado pendiente abordar una desobstrucción por donde soplaba con ganas. Después de un poco de trabajo por parte de Pablo, entra Clara primero a un meandro minúsculo pero transitable, con sus buenas y orondas arañas. El conducto termina en una pequeña trepada que lleva a una sala de medianas proporciones que sospechamos ya pertenece a la red de Ḥousanchi. Vamos explorando y topografiando, y tras dos ramales a derecha e izquierda, de frente otra galería nos conecta, tal y como esperábamos, con el techo del túnel del Calabres. Por una vira en el margen izquierdo podemos pasar bordeando el vacío sobre el túnel y llegar a una oquedad con varios niveles, y desde ahí bajar sin problemas al suelo del túnel. El desarrollo topografiado en lo que ya con propiedad podemos llamar Sistema Ḥousanchi alcanza 786 metros.

27 de enero:

Salida a Torca Las Matas por parte de Pablo, Nuria, Aitor y Clara. Hacía tiempo que no veníamos a esta zona de la red, y esta vez lo hacíamos con idea de volver a La Buhardilla y acometer la desobstrucción que habíamos dejado pendiente. De paso, Aitor y Nuria, que aún no la habían visitado, conocían una de las clásicas de La Llera.

Al inicio de las chimeneas de subida a La Buhardilla Nuria se agobió y no vio más remedio que salir, acompañada por Pablo hasta la boca. Mientras tanto, Aitor y Clara acometieron la desobstrucción y finalmente Clara pudo colarse por el ventanuco (tamaño A4) resultante. El pasaje se abría unos metros, pero no ofrecía más continuidad; el aire que soplaba debía irse por algún hueco pequeño. Así que topografiaron y media vuelta. Pablo volvió en un tiempo récord y ya aprovechamos para comer en La Buhardilla.

A continuación, bajamos a la galería inferior y revisamos y topografiamos algunas incógnitas que no dieron mucho más recorrido. Decidimos no realizar la travesía hasta la LL-11, que queda pendiente de enseñarle a Aitor, para poder salir un poco más temprano de lo habitual.

Con lo realizado en esta ocasión queda prácticamente finiquitada toda la topo  de Torca las Matas hasta la Conexión del 97. Además, desinstalamos la subida a La Buhardilla, recuperando algunas cuerdas y chapas, aunque los mosquetones (sólo dos) estaban para tirar. Y eso que sólo llevaban un par de años en la cueva. Desinstalamos también el pozo de entrada a la torca. La topo del Sistema Ḥoulagua alcanza los 6.258 m de desarrollo.





11 de febrero:

Nueva salida a La Llera por parte de José Carlos, Pablo y Clara. Con varios objetivos. Comenzamos la jornada revisando y topografiando la LLR-47, pequeña cavidad situada entre la LL-15 y la LL-20. Presenta depósitos tipo mond-milch sobre espeleotemas descalcificados y numerosos zarpazos en él, incluso a bastante altura, lo que nos hizo andar elucubrando sobre su posible origen.


Finalizada la topo de la LLR-47 nos dirigimos hacia la Cueva la Boriza, entrando por la boca más occidental (e incómoda) para topografiar una incógnita que quedaba de ese lado. Continuamos avanzando por la cavidad hacia el este, despejando y topografiando los ramales que teníamos pendientes. Y, voilá, sin que sirva de precedente, otra cueva que terminamos. Queda con 398 m de desarrollo y 10 m de desnivel.


Como nos supo a poco, después de ésta fuimos a prospectar por la zona, aprovechando que ahora, en invierno, hay menos maleza. Localizamos un pequeño covacho sin interés cerca de La Boriza (LLR-80 en lo sucesivo), y más al este, otra cueva, esta sí con cierto interés (LLR-81). La exploramos entera, tendrá unos 60 u 80 metros, pero no la topografiamos.





25 de febrero:

Salida a la Cueva'l Pradón por parte de Aitor, Diego, Brese, Clara y Pablo (equipo espeleo), y Marelia y Alberto (equipo arqueos). Los arqueos entraron antes que el resto y marcharon al mediodía, dedicándose a sus labores de documentación.

El equipo espeleo empezó la jornada atacando una escalada pendiente en el meandro de la boca 3, que en teoría comunicaba con una antigua boca que existía en la cuneta de la carretera antes de la construcción de la Autovía. Aitor se curró con destreza la escalada. Arriba, dos ramales, a derecha e izquierda, que cierran al poco. La antigua boca fue cegada con una escollera de bloques, pero los restos de basura y cantidad de piedras sueltas dan testimonio de la conexión que existió con la calle.

A continuación, nos dirigimos a otra incógnita, al inicio de la Gran Galería Inclinada. Allí Aitor instala un pasamanos por encima de un pozo que cae a la Galería del Río, y accedemos a un tramo de galería en un piso superior con algo de recorrido y una pared con unos tonos ocres singulares. Finaliza en otra ventana, sobre la Sala de la Columna y bastante elevada sobre el suelo. 

Por último abordamos un par de gateras pendientes al inicio de las Galerías Arcillosas, ambas de escasa continuidad. Con lo topografiado en esta ocasión el Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite alcanza los 7.712 m de desarrollo.


9 de marzo: 

Salida a Torca las Matas por parte de Aitor, Pablo y Alba, compañera cántabra. Entramos por la torca y directos a la Conexión del 97. Superadas las estrecheces, retiramos la cuerda del segundo pozo (alguien la había vuelto a instalar, pero en cutre, anclada a una columna rota y sin montar los fraccionamientos) y nos la llevamos con idea de usarla para el pasamanos de acceso a La Barbería. Continuamos hasta llegar a la conexión con las chimeneas que suben al Cementerio de Caracoles, donde dejamos las sacas y seguimos sólo con lo de topo. En los caracoles sólo habíamos estado una vez (Clara, Carmen y Pablo) y Pablo recordaba que era poca cosa. Pero qué va, tiraba en varias direcciones. En dirección oeste, hacia el Cementerio de Caracoles propiamente dicho, además de lo ya conocido exploramos algún otro ramal y realizamos una trepada a un nivel superior donde abordamos una desobstrucción (regresó Aitor hasta las sacas a por el taladro) que dio poco. La zona está ventilada, con raíces, caracoles (miles, si no millones), alguna araña viva... vamos, que estamos al lado de la calle. Una vez pasados los datos de topo esta zona está relativamente cerca (30-40 m) de la LLR-06, hacia donde probablemente se escape la corriente de aire.

Había otros dos ramales en dirección este: uno que cae en sendos pozos sobre la galería que conduce a La Barbería; y otro, el auténtico descubrimiento de la jornada, que nos dio acceso a una galería cómoda y bonita,  con muchas columnas y tal, que avanza varias decenas de metros hacia el sureste, en dirección a las galerías post-sifón, a las que se aproxima mucho. Finalmente la galería cierra en un derrumbre, también ventilado y con raíces, relativamente cerca (30-40 m) de la LLR-10, donde iniciamos en su día una desobtrucción. Poco antes de este derrumbe un pocete destrepable conduce a un meandro estrecho y desfondado, que quizás no sea superable; no llevábamos equipo de instalar, así que ni lo intentamos.

Topografiamos todo este sector (sólo quedó pendiente el meandro desfondado estrecho, una escalada y una desobstrucción que iniciamos pero no completamos), y sin acercarnos a La Barbería, emprendimos el regreso, haciendo travesía (que ni Aitor ni Alba conocían) y saliendo por la LL-11. Con lo topografiado esta jornada el Sistema Ḥoulagua-Matas-Molín alcanza 6.460 m de desarrollo. La verdad es que fue una buena jornada de espeleo. La cueva estaba bastante seca, pero el Calabres rugía de lo lindo en la Galería del Río.


20 de marzo:

Nueva salida al Pradón por parte de Clara y Pablo. Nos adentramos con idea de resolver varias incógnitas pendientes. La primera, una gatera-chimenea que comunica el final de la Galería del Río con el Pasaje del Yoga. Con bastante esfuerzo Clara logra subir, y topografiamos lo que faltaba, pero se queda encajada a la bajada por elegir mal el hueco por donde deslizarse. Una pequeña sudadita para desencajarse de ahí.

Luego nos dirigimos al Pasaje Feminismo, que no es sino un pasaje largo, estrecho e inclinado, para mayor diversión. Hasta que llegamos a la incógnita, una subida por la que, resbalando por el barro, cuesta progresar. Arriba, dos estrecheces por las que no logramos pasar, por angostas y resbaladizas; parecen ofrecer cierta continuidad, pero habría que desobstruir. Iniciamos el regreso con pocas intenciones de volver.

24 de marzo:

Salida de Nuria y Pablo al Pradón. Íbamos con plan tranqui, a quitar incógnitas por aquí y por allá. Todas ellas estrecheces, que aunque a priori no tenían buena pinta, casi todas dieron más de lo que se barruntaba. 

Al final despejamos todas las incógnitas que quedaban en la zona de entrada del Pradón, así como la mayor parte de las que había por la zona de la Sala las Raíces. Salimos de la cueva con 130 m de topo nuevos, con lo que el Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite alcanza los 7.895 metros. 

1 de mayo:

Pablo, Nuria y Clara se dirigen en esta ocasión a la LL-11 con intención de rematar diversos "recaos" pendientes. La verdad es que, aunque no sumamos muchos metros de topo, sí que despejamos numerosas incógnitas, incluidas las que quedaban en el tramo intermedio del Calabres. De hecho, en todo el camino que va desde la boca de la LL-11 hasta La Madriguera ya no queda ninguna incógnita (salvo la desobstrucción pendiente en la Galería 4K). Así, un importante sector de la red que queda más o menos finiquitado. El desarrollo topografiado alcanza los 6.542 m. 



17 de mayo:

Clara y Pablo se dirigen a La Llera con intención de topografíar varias de las pequeñas cuevas que tenemos catalogadas por la zona del sumidero del Calabres, comenzando por Cueva Rodríguez, que ya habíamos visitado en alguna ocasión y que, en principio, era poco más que un abrigo amplio. Al final echamos la jornada en esta cueva, ya que una gatera ofreció continuidad tras superar un paso estrecho y fuertemente ventilado, comunicando con un enrejado de conductos de pequeñas dimensiones. Topografiamos 140 m de pasajes y salimos de la cueva sin completar la exploración, dejando pendiente: un pasaje que comunica la boca principal con otra boca inferior, un pequeño pozo (no llevábamos cuerda ni equipo de vertical), y una estrechez con intensa corriente de aire que habrá que desobstruir pero que tiene pinta de que nos llevará a conectar con Ḥousanchi o con el túnel del Calabres. Comentar que la cueva posee un pequeño cauce activo muy contaminado, lo que nos hace suponer que recoge las aguas del sumidero que existe en las inmediaciones de la estación de bombeo de aguas residuales, y que aflora posteriormente en el túnel y en Ḥousanchi.

19 de mayo:

Salida al Pradón por parte de Nuria, Aitor y Pablo. Inicialmente abordamos las escaladas que íbamos a atacar el 8 de marzo de 2020, cuando sufrimos el robo gordo de material. Bien, pues cuatro años y pico después, este día Aitor se ha currado ambas chimeneas. Teníamos esperanzas de que pudieran comunicar con algún piso superior, pero nasti. En ambas chimeneas hubo que abandonar material (viejuno) para el descuelgue.

Luego nos empeñamos en una desobstrucción que teníamos pendiente en el sector Güel-a-calle. Tenía aire, y tras una pelea con la roca, y alguna situación inverosímil (el taladro quedó completamente encajado, y nos la vimos y deseamos para desencajarlo), finalmente Pablo logró pasar: una salita, seguida de otra estrechez entre coladas con otra mínima salita detrás, y alguna grieta por la que se perdía el aire, pero nada de continuidad.

En cualquier caso, hemos quitado tres incógnitas, y con eso en la mochila emprendimos el regreso.



9 de junio:

En esta ocasión Armando y Pablo regresan a La Llera con idea de revisar la Cueva las Cavadas, explorada en los años 90 por la S.E. Oviedo y de la que sólo conocíamos su ubicación aproximada. Dimos con la cueva con facilidad y la exploramos parcialmente, aunque no pudimos mirar todo lo que hubiéramos querido. Por un lado por la presencia dentro de la cueva del cadáver hediondo de un animal en un saco. Por otro lado, debido a un par de mastines sueltos en la finca a la que daba una de las tres amplias bocas de la cueva. Íbamos a topografiar al menos lo explorado, pero el distoX se negó a funcionar.

Encontramos por la zona otro pequeño abrigo, con yacimiento. Y con posterioridad otra cueva que, esta sí, contaba con galerías interiores (LLR-83 en lo sucesivo). La exploramos completamente (andará en torno al centenar de metros de desarrollo), conformando una de las típicas cavidades de la zona, laberíntica y con numerosas estrecheces.

No obstante, como el distoX estaba en huelga, decidimos cambiar de planes. Regresamos al coche, cogimos el taladro, y nos fuimos a Cueva Rodríguez, a desobstruir la estrechez que había quedado pendiente. La desobstrucción fue sencilla. Superada la estrechez, y un destrepe delicado del otro lado, logramos conectar con el tramo final de la LLR-70 y, por ende, con Ḥousanchi y con el túnel, tal y como suponíamos. Así, el Sistema Ḥousanchi (Ḥousanchi, LL-20, LLR-70, y ahora Cueva Rodríguez) alcanza las 6 bocas.


Y esto es todo por el momento. Seguiremos informando.


¡Saludos soterraños!