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domingo, 6 de agosto de 2023

Otoño espeleológico

¡Aḥayádevos, cueveros!

Lo prometido es deuda, así que proseguimos con la crónica de las exploraciones realizadas en 2022. Si en la anterior entrada narrábamos las actividades del verano, hoy toca turno a las desarrolladas en el otoño. Como de costumbre sólo nos referiremos a las salidas de exploración y topografía en nuestras zonas de trabajo, sin entrar a comentar otras salidas de espeleo de tipo deportivo o formativo (que también las ha habido).



27 de septiembre:
Clara y Pablo regresamos a La Llera en una salida en horario vespertino y de menor duración de lo habitual, lo que nos decidió a encaminarnos a la Cueva la Boriza —que habíamos localizado y explorado someramente con Carmen unas semanas atrás— y emprender su topografía. Teníamos algunas referencias de la cueva, y sabíamos que en la anterior visita no habíamos dado con el paso que debía comunicar con las otras bocas con que cuenta esta modesta red. Esta vez, con más calma que en la anterior ocasión, fuimos revisando los distintos vericuetos de la cueva mientras avanzábamos con la topografía.
La cueva cuenta con una galería de entrada amplia, con viejas formaciones y varios ramales, a cuyo fondo un resalte ascendente y un paso estrecho enmarcado entre concreciones da lugar a un cruce de galerías. Desde aquí un ramal regresa a la galería de entrada, y otros dos, mediante sendas estrecheces, acaban conduciendo a una sala amplia con algunos bloques. Esta sala asciende hacia el sureste hasta alcanzar el exterior mediante dos pequeñas bocas, y presenta además una chimenea en su centro que también comunica con el exterior. Hacia el oeste progresa estrechándose, hasta convertirse en gatera, y tras un corto trecho conduce igualmente al exterior a través de otra boca.
Habiendo explorado la cueva por completo, y habiéndola topografiado en su mayor parte (255 m de desarrollo), emprendimos el regreso. Como ya presentíamos tras la primera visita, parece que esta cavidad fósil no tiene relación con la Galería Pilar de la Cueva de Ḥoulagua.




12 de octubre:
Una vez más, Clara y Pablo regresamos a La Llera; en esta ocasión al Sistema Ḥoulagua-Matas-Molín. Entramos por Torca las Matas y nos fuimos a la zona de la Buhardilla, con intención de topografiar lo que quedaba por aquel sector y recuperar una cuerda que teníamos allí y que pretendíamos llevarnos para ir a revisar la Barbería en busca de un paso hacia las galerías post-sifón. Pero al final en la Buhardilla quedaba pendiente más de lo que pensábamos, y finalmente no llegamos a la Barbería; los planes están para cambiarlos, ¿o no?
En cualquier caso, se concluyó la topo de todo aquel sector (dejando sólo pendiente alguna posible desobstrucción) así como de los ramales que quedaban en la zona previa a la chimenea por la que se accede la Buhardilla, donde aún manteníamos varias incógnitas. Sin duda, el sector norte de Torca las Matas ha resultado ser una de las zonas más complejas y enrevesadas de toda esta red. Concluimos el día con poco más de un centenar de metros de topo, bien arrastrados. Y con ellos, ahora sí, hemos superado los 6 km de desarrollo en el Sistema Ḥoulagua-Matas-Molín, que queda en 6101 m. Recuperamos, además, buena parte del material con el que teníamos equipada aquella parte de la cueva.


1 de noviembre:
De nuevo a La Llera, en esta ocasión Carmen y Pablo. Dado que el disto se niega a funcionar como es debido, decidimos abordar la revisión de una cavidad que aún no habíamos visitado y a la que un servidor tenía muchas ganas: la Torca LL-15. Íbamos bastante cortos de material, aunque dadas las características de las cavidades de La Llera tampoco nos preocupó demasiado (lo que fue un error, como se verá).
Instalamos el pozo de entrada, de 9 m, y nos llevamos la primera sorpresa: el cadáver de una cabra en descomposición. Fedía bastante, pero aún así decidimos continuar. En el fondo del pozo, un estrecho ojal nos lleva a una segunda vertical, más estrecha y menos profunda que la primera. Abajo una galería de escaso desarrollo. Volvemos al segundo pozo y ganamos una ventana a un par de metros sobre el suelo. Un corto pasaje meandriforme y llegamos a un tercer pozo para el que ya no tenemos cuerda. Barajamos las opciones y decidimos regresar a los coches a por más cuerda. Así pues, salimos por encima de la cabra muerta, y un rato después volvimos a cruzar por encima de ella de nuevo en descenso y conteniendo las náuseas. En fin, instalamos la tercera vertical y accedemos a una galería amplia que continúa en diversas direcciones. Primero exploraríamos una galería cómoda, muy concreccionada en su parte final. Desde ella accederíamos por un pasaje lateral a una sala amplia y de techo elevado (12-15 m) de la que a su vez parten numerosas posibles continuaciones. Por la parte alta de esta sala comunicamos con un laberinto de pequeños meandros que parecen situarse muy cerca de la superficie, a juzgar por las corrientes de aire y las raíces.
Resumiendo: estuvimos explorando lo que nos parecieron los ejes principales de la cavidad, dejando pendientes numerosas incógnitas. Una cueva muy compleja y laberíntica, y también muy concreccionada y muy bonita, que intuimos puede ofrecer mucho más de lo que en esta ocasión hemos explorado. Eso sí, tendrá que ser para cuando el cadáver de la cabra —sobre el que tuvimos que cruzar una vez más para salir de la torca— se descomponga por completo. Salimos desinstalando.





12 de noviembre:
En esta ocasión nos juntaríamos Clara y Pablo, con unos planes bastante abiertos. La idea principal era ir hasta la Barbería de Torca las Matas, a revisar una estrechez ventilada en busca de la conexión con la zona post-sifón. Pero de camino a Las Matas pretendíamos parar en la LLR-10 para continuar con los trabajos de desobstrucción en la estrechez sopladora en la que unos meses atrás habíamos estado trabajando Julio, Carmen y Pablo. Decidimos destinar una batería del taladro a la LLR-10, y reservar la otra batería por si la necesitábamos en la estrechez de la Barbería.
Dicho y hecho: en la Cueva LLR-10 estuvimos turnándonos con el martillo hasta que el menda probó a colarse por el agujero descendente, lográndolo no sin esfuerzo y cayendo en un mísero hueco con techo de roca madre y lecho de bloques en el que a duras penas conseguí darme la vuelta. Una grieta descendente me permitió bajar hasta otro mísero hueco con lecho de arena, del que la corriente de aire (intensa en esta ocasión) se escapa por una estrechez entre bloques que parece ofrecer continuidad del otro lado pero que necesitaría desobstrucción. Ya bastante agobiado, me pongo a atravesar la primera estrechez, ahora en ascenso, y nanay, que el cuerpo no pasa. Tuvo que pasarme Clara el taladro y darle un buen rato hasta que finalmente logré salir.
Marchamos de allí con una sensación agridulce. La corriente de aire es intensa y no nos encontramos lejos de las galerías post-sifón de Ḥoulagua y el Molín, pero una hipotética desobstrucción sería sin duda laboriosa. Recuerda mucho a lo que hace años nos sucedió con la Cueva l'Arite y el Sistema Pradón-Ḥonfría.


Haciendo elucubraciones nos marchamos para Torca las Matas. Por no cargar peso extra dejamos la batería agotada en la Sala del Polvorín, bajo el pozo de entrada. Nos quitamos también los equipos de vertical, que ya no necesitaríamos hasta llegar a la Barbería, e iniciamos nuestro periplo por la cueva: Galería Oriental, Galería Inferior, Conexión del 97, continuación de la Galería Inferior, y finalmente la Barbería, cuyo acceso equipamos. Ya en la Barbería nos fuimos directamente a la estrechez ventilada, que superamos rápidamente, aunque tan sólo para encontrar otra segunda estrechez en la que también tuvimos que trabajar sin lograr finalizar la labor antes de agotar la batería del taladro. Habrá que regresar, ya que se aprecia continuidad algo más amplia.
Una vez concluida la labor que nos habíamos propuesto, tocaba emprender el regreso. No nos apeteció cruzar otra vez con todos los bártulos las estrecheces de la Conexión del 97, y finalmente decidimos salir por la LL-11, un recorrido bastante más largo pero, también, bastante más cómodo y bonito.
Una hora después estábamos en la calle. Antes de emprender el regreso definitivo, y ya pensando en nuevas exploraciones, decidimos buscar la boca de la cercana Torca LL-03 que localizamos tras un rato de pelearnos con la maleza.





18 de noviembre:
Quien escribe estas líneas se acercó ese día hasta Torca las Matas para recoger la batería del taladro que habíamos dejado allí olvidada. Bajar el pozo de entrada, recuperar la batería, y volver a salir. Plis, plas.

Y con esto concluimos la crónica de las exploraciones desarrolladas en 2022.
A modo de resumen podemos destacar:

- La continuación de los trabajos en el Sistema Ḥoulagua-Las Matas, que finalmente se ha logrado conectar con la Cueva'l Molín, quinta boca de la red, y que alcanza los 6,1 km de desarrollo.

- La consecución de los trabajos en el Sistema Furtivu-Ḥuraquín, que alcanza los 2,3 km de desarrollo topografiado, y cavidad en la que se completó una larga (e infructuosa) desobstrucción.

- Revisión y topografía parcial de la Cueva LL-31, con 240 m de desarrollo, y la Cueva la Boriza, con 255 m de desarrollo.

- Topografía de otras cuevas menores de La Llera, como la Cueva LLR-06 (27 m), la Cueva LL-10 (37 m), y el Torcu LLR-03 (11 m), y revisión de otras cavidades como la Cueva LL-20, la Cueva de Ḥousanchi, o la Torca LL-15. Además se han abordado trabajos de desobstrucción en Cueva Tapada y la Cueva LLR-10.

- Más allá del karst de La Llera, en la zona de exploración de Onís hemos regresado a la Cueva de Pruneda, abordando la única incógnita pendiente. Ahora sí damos los trabajos en esta cueva por concluidos, dejando la topo en 1143 m de desarrollo, y -76 m de profundidad.

En próximas entradas, más.
Las fotos que ilustran este post son de Pablo Solares, Clara Zazo y Carmen Montejo. Los textos, del primero de ellos.

¡Saludos troglobios, troglófilos y trogloxenos!


domingo, 18 de diciembre de 2022

Exploraciones primaverales

¡Aḥayádevos, cueveros!

Continuamos con la crónica de las exploraciones en nuestras zonas de trabajo. Repasamos en este caso las efectuadas durante la pasada primavera. Una temporada de intensa actividad, principalmente en el karst de La Llera, en Llanes, pero también con un par de salidas a nuestra zona de Onís y algún trabajo en Covazones. Como de costumbre, se reseñan sólo las salidas en las que se han desarrollado labores de exploración y/o topografía. Quedan otras varias en el tintero de cariz más deportivo, o fotográfico, etc. que harían demasiado extensa esta entrada.

23 de marzo:

Nidia, Julio, Carmen, Gonzalo y quien escribe realizamos otra salida más a La Llera. En esta ocasión llevábamos también intención de realizar travesía, de Torca las Matas a la LL-11.
De camino a la torca paramos brevemente en la Cueva'l Molín, donde queríamos evaluar las posibles ventanas o escaladas en la sala de entrada, confiando aún en hallar un by-pass al sifón.
Ya en nuestro destino, entramos por las Matas y nos fuimos directos hacia la Conexión del 97 y la cabecera del segundo pozo. El primer objetivo era mirar las incógnitas de la galería que prosigue por encima del pozo. Y hubo suerte; de hecho sólo quitamos dos incógnitas porque las dos tiraban. La primera hacia arriba, por encima de la gran columna a la que está anclada la cuerda: comunica con una galería paralela a la anterior que prosigue corto trecho a derecha e izquierda, además de una trepada larga en chimenea que se curró Gonza y que se tornó impenetrable. La otra incógnita era un pozo-rampa más allá del instalado con cuerda, con el que acaba comunicando casi en la base -de hecho el descenso por aquí es más sencillo y el destrepe no requiere cuerda- y que dispone de algún otro ramalillo. En total en esta parte 120 m de topo.
Comimos en la cabecera del segundo pozo y después tiramos hasta el Paso de los Anchotes -donde ya se pasa con comodidad- y la galería del río, donde teníamos el segundo objetivo: continuar por el laminador arenoso que da la continuidad aguas abajo por encima de los sifones. Por aquí la cueva tira y está ventilada. Hay pasajes a dos niveles, que exploramos y topografiamos, además de poder retomar el nivel inferior por donde circula el activo, lo que requerirá neopreno. Otros 80 m de topo en este lado.
Y tras esto dimos el trabajo por terminado, y recorrimos desde aquí hasta la LL-11, por la que salimos.
Una jornada de las buenas. Y el sistema cada vez más complejo. La topo en 4332 m. 
Carmen, que ejercía de becaria en esta ocasión, acarretó el taladro en la saca a lo largo de toda la cueva; taladro que no usamos en ningún momento. No es novatada planeada, pero parece que se está volviendo tradición.


25 de marzo:

Nueva salida a La Llera con Carmen, Julio y el menda como protagonistas, y con dos cavidades modestas como objetivo. Primero nos dirigimos a la Cueva'l Molín, donde topografiamos la sala de entrada hasta el primer sifón. Al final ofreció algunos recovecos, y dimos con un pequeño furaco por encima del sifón que parece que podría ser un by-pass al mismo, aunque habría que desobstruir. 
Después de dar el trabajo por concluido aquí, nos fuimos a la cercana Cueva LLR-10, descubierta y croquizada en 2010, pero donde había quedado una estrechez que pretendíamos revisar y abordar. Allí comimos y después estuvimos dándole duro a la desobstrucción hasta avanzada la tarde. Aunque no hemos superado la estrechez ya queda poco. Tiene corriente de aire y está bastante cercana a las galerías finales de Ḥoulagua.



5 de abril:

Carmen y el menda regresamos este día a Torca las Matas. La idea era ir rematando las múltiples incógnitas que aún quedaban por aquí y por allá; jornada de recados por tanto. Fuimos quitando incógnitas por la Galería Oriental y topografiando alguna cosa pendiente pero que ya estaba mirada. Nada muy relevante. Antes de bajar a la Galería Inferior, la última incógnita que quedaba arriba, ¡bingo! Gaterina meandriforme que acaba en un resalte, a modo de ventana, sobre una rampa pindia, casi pozo. Hubo que montar cuerda para poder destrepar. Desde la ventana la rampa tiraba hacia abajo y hacia arriba. La punta más alejada quedó en la cabecera de un pozo muy estrecho, tras un paso que sólo Carmen superó. Toda esta parte de la última incógnita estaba pisada, pero no por nosotros; no figura tampoco en la topo de 1990 de la A.J.D. Glayos.
Finalizando aquí, bajamos a la Galería Inferior, que era el segundo objetivo de la jornada, cogiendo el ramal oeste y topografiando la vía que lleva a la sala superior que habían explorado Pablo Vera y Marco hace unos meses, que como ellos anunciaran es amplia y con interés, con mucha corriente de aire circulando por las chimeneas que llevan a la sala. Llevamos la punta de topo hasta la entrada de esta sala, la Buhardilla, y después estuvimos explorando por aquellos lares antes de emprender el regreso.
Queda tomate por ahí arriba, y la corriente de aire es intensa y las raíces gordas, debemos estar al lado de la calle. En total algo más de 130 m de topo. El desarrollo de la red en 4465 m. Y la parte de Las Matas cada vez más enrevesada y laberíntica.


7 de abril:

Grupo numeroso en esta ocasión: Pablo Vera, Carmen, Julio, Nidia, Clara, y quien escribe estas líneas. El objetivo: nuevamente Torca las Matas. Resumir la jornada sería prolijo: algunas escaladas, alguna desobstrucción, barro asgaya y estrecheces horizontales y verticales a elegir en surtido variado. Día entretenido, vaya. Se regresó al sector descubierto por Carmen y el menda en la anterior salida. Y se regresó también a la Buhardilla, montando cuerda en las chimeneas de acceso. En ninguno de ambos se completó el trabajo, pero se sumaron otros 125 m de topo. Concretamente en la Buhardilla se escalaron las chimeneas por donde se escapa buena parte de la corriente de aire; ambas alcanzan la cota -2 y están prácticamente en la calle, aunque acaban obstruidas. Y también en este sector un ramal que se dirige al norte (es el punto más septentrional de la red) y que dejamos en una estrechez tras la que se vislumbra continuación. El desarrollo del sistema en 4591 m.



14 de abril:

Unas semanas atrás Ernesto Antelo, Pablo Vera y Marco habían tenido que renunciar a la Travesía las Matas-Ḥoulagua debido a la mala meteo y la crecida del Calabres. En esta ocasión, con el Calabres con caudal normal y las dos estrecheces clave acondicionadas, volverían a la carga y realizarían el recorrido sin mayores contratiempos. Ya de paso se aprovechó para abordar la escalada pendiente sobre la Madriguera, que se curraría Marco, para acceder y explorar el ramal oriental de la Sala Acuario, de bastante volumen pero escaso desarrollo, pudiendo descender después por una vira hacia el ramal occidental de la misma sala.
Anotar que antes del segundo pozo de la travesía, visitaron la prolongación de la Galería inferior de Torca las Matas, revisando una incógnita que a la postre sería un pozo-rampa sobre una amplia galería inferior. No lo descendieron pensando que sería un punto de conexión con la galería del río. Sin embargo, más tarde, al revisar la topografía en casa, Pablo Vera se daría cuenta de que no podía tratarse de la zona activa por donde circula el río, y que debían haber localizado el acceso a una nueva galería; otra incógnita a desvelar en próximas salidas.



21 de abril:

Nueva salida a Torca las Martas por parte, en esta ocasión, de Clara, Carmen y el menda, y con el objetivo de explorar ese pozo-rampa del extremo de la Galería Inferior que había intrigado a Pablo Vera en la última visita a la red. Confiando en que una cuerda mía de 25 m estuviese donde lo primero que instalamos el último día que coincidimos los tres, al final entramos para la cueva sin cuerda, con un par de ovarios. Y bueno, llegamos a recuperar la cuerda, y allí no estaba; ya lo habíamos desequipado el otro día. Valoramos subir a la Buhardilla, que allí debía estar la cuerda de marras, pero nos rompía el plan. Así que tiramos para la Conexión del 97. Y ya del otro lado desequipamos el segundo pozo de la travesía, ya que ahora sabemos que se puede destrepar sin cuerda por la rampa que está un poco más allá, llevándonos esa cuerda con nosotros. Y ya de aquí, al extremo de la Galería Inferior, con intención de mirar las incógnitas del final que eran nuestro objetivo.
Dejamos las sacas, y miramos la penúltima incógnita. Asciende a modo de chimenea, y bingo: arriba sala relativamente amplia, y galería modesta (el Cementerio de Caracoles, la de conchas que hay ahí). Corriente de aire, y pinta de estar a ras de superficie. Exploramos todo, aunque se debería desobstruir alguna estrechez. Como teníamos las sacas abajo, y aquello no era el pozo que comentaba Pablo Vera, decidimos volver a bajar dejando esta parte sin topografiar. 
Comimos y miramos después la última incógnita de la galería. Y allí sí era el pozo, más o menos arrampado. No había instalación pero estaba pisado. Baja Carmen equipando la vertical, y Clara y el menda topografiando detrás. Abajo hay galería (en realidad varios niveles paralelos a favor de la misma fractura). No tiene demasiado desarrollo, pero hay algún rincón guapo con gours, hoy con agua. Decidimos bautizar el sector como el Sótano. Explorada y topografiada esta parte, que finalmente no conecta con el río, montamos pasamanos en travesía por la cabecera del pozo-rampa, y en el otro extremo hay otra sala mediana con chimenea y numerosas raíces (la Barbería queda bautizada), y de esta sala parte un pasaje estrecho que termina en un punto ventilado donde habría que romper (bosque de columnitas) para poder pasar. Topografiamos también esta parte, y emprendemos el regreso desinstalando. En la cabecera del segundo pozo de la travesía dejamos la cuerda enmadejada, para próximas salidas. Y nada más, desde allí deshicimos el camino; y tras la gymkana habitual de estrecheces y alguna trepada, a la calle. Jornada buena y prestosa. Hemos explorado dos sectores que no conocíamos, y uno de ello lo hemos topografiado por completo. 
Una vez pasados los datos de topo, el desarrollo queda en 4705 m. Por lo que hemos superado -bien que por lo pelos- los "históricos" 4,7 km de las topografías de los años 90. La zona que exploramos hoy se aproxima a las cuevas LLR-06 y LLR-10.  En todo caso quedan metros para llegar a un hipotética conexión... corriente de aire hay, eso sí.


2 de mayo:

Salida de Capitán y Pablo Vera, en esta ocasión a la Cueva'l Furtivu. El objetivo era, una vez más continuar con la desobstrucción de la estrechez en el extremo nororiental de esta red. Se logró ampliar el primer estrecho, y derribar el mogote concreccionado que obstruía la segunda estrechez. Aún así no lograron pasar, pero ahora sí que esta hecho casi todo el trabajo. Comentar que en esta ocasión el paso no soplaba nada. Aprovecharon también para recorrer los ejes principales de la cueva, que Capi no conocía, y tirar algunas fotos.



12 de mayo:

Nueva salida a la Cueva'l Furtivu, en esta ocasión por parte de Clara y el menda. Llegamos a la estrechez, que tras romper un poco, ahora sí se pudo superar. Detrás el conducto se vuelve más alto, pero aún más estrecho, y tras un decena de metros la cosa ya no da más de sí; hay una especie de laminador muy estrecho y lleno de pequeñas columnas, por donde entra el aire, pero ya inviable de todo punto. Han sido muchas jornadas de trabajo sólo para esto, pero así es la espeleo. Después estuvimos mirando alguna cosuca por aquí y por allá, y como Clara estrenaba el equipo de vertical también nos subimos a la Galería del Permatrago, por aquello de practicar un poco en cuerda. Ya a la salida miramos una incógnita que nos quedaba en la Galería Superior, un laminador estrecho por el que conseguí avanzar una decena de metros o algo más, pero sin solución de continuidad. Lo malo de la jornada: se averió el disto... veremos si tiene solución. Lo bueno, que ya tenemos la cueva casi finiquitada, sólo nos resta una última incógnita.



20 de mayo:

Ya tocaba cambiar de aires y por una vez abandonamos La Llera y nos fuimos para Onís. A una vieja conocida, la Cueva de Pruneda, y un grupo numeroso: Carmen, Clara, Nidia, Julio y los Pablos. El plan inicial era más bien realizar una mera práctica, de progresión para un@s y de instalación para otr@s. Pero ya que nos juntamos un grupete majo, decidimos abordar también la única incógnita que habíamos dejado en la cueva en 2015: una escalada en la galería inferior para acceder a una ventana tras la que se intuía un meandro ascendente.
Visitamos los ejes principales de la cueva, se practicó instalación y progresión, y abordamos la escalada. Primero un tramo corto hasta una amplia repisa inclinada, y un segundo tramo hasta alcanzar la ventana que daba inicio al meandro. Desde aquí parecía que la chimenea principal progresaba por la izquierda, mientras que el meandro se iba por la derecha, por donde continuamos en ascenso trepando algún resalte hasta alcanzar el techo del conducto. Arriba la continuidad la ofrece una modesta galería de escaso desarrollo. Nos quedaba mirar la que parecía la chimenea principal, y montar un pasamanos por el techo del meando parecía la mejor opción, pero se nos acababa el material y ya se iba haciendo tarde, así que decidimos dejarlo para otra ocasión. Dejamos equipada la escalada, y salimos desinstalando el resto.


26 de mayo:

De nuevo a la Cueva de Pruneda. Reincidimos en esta ocasión Julio, Nidia, Carmen, y quien os escribe esta crónica. El objetivo era obvio: montar el pasamanos por el techo del meandro y ver qué daba aquella chimenea; y topografiar aquello, ahora que el disto había vuelto a la vida. Pues se montó el pasamanos, la chimenea no dio nada (subía arrampada hasta un rellano con concrección y un mísero agujerillo como improbable continuidad), y se topografió aquello, que queda bautizado como Meandru Merucu. Concluida la labor, salimos recuperando todo el material.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, los del Escar hemos completado el trabajo en una cavidad de cierta relevancia. Ya era hora de ir cerrando algún frente. La Cueva de Pruneda, cavidad notable en varios aspectos, se queda con 1143 m de desarrollo, y -76 m de profundidad.


29 de mayo:

Pues como tocaba cambiar de aires, en esta ocasión se realizó salida a Los Covazones, en el Sueve, por parte de Capitán y Pablo Vera. Visitarían los ejes principales de la cueva, que Pablo no conocía, yendo hasta la Sala de los Murciélagos, y hasta la Sala de los Sifones. Acometerían además una labor acordada en el club, pero largamente postergada: desequipar los pozos de entrada y recuperar el material que teníamos en esa vía. Una buena jornada en una gran cavidad.


10 de junio:

Pues si alguna de las anteriores salidas se habían dedicado -entre otros menesteres- a las prácticas de vertical, hoy tocaba una clase práctica del noble arte de la topografía subterránea. Y la elegida fue la Cueva LL-31, que parecía afayadiza para la tarea. Para allá -de nuevo en La Llera- nos fuimos Clara y el menda, aunque sería Clara en esta ocasión la responsable de ir anotando, croquizando y disponiendo puntos por la cueva. Revisamos y topografiamos toda la cavidad, dejando sólo pendiente una chimenea que requerirá cuerda. Una cueva interesante, algo más estrecha y laberíntica de lo que servidor recordaba. Tiene pinta de entrar en carga a menudo. 240 m de desarrollo. Pese a la proximidad de las bocas, y como ya sabíamos, no se encamina hacia el Pradón. Habrá que regresar, a ver qué ofrece esa chimenea.


16 de junio:

Salida al Sistema Ḥoulagua por parte de Clara y el menda con  intención de desequipar y sacar todo el material posible, pero con planes bastante abiertos. Entramos por la LL-11 y en primer lugar nos fuimos hasta la Madriguera y la escalada a la parte oriental de la Sala Acuario, donde topografiamos lo que faltaba por allí. No recuperamos aquella cuerda, ya que no nos daba para bajar en doble y el descenso por la repisa lateral que realizaron en la anterior ocasión nuestros compañeros no lo vimos claro. Después nos dirigimos hacia el Primer Balcón sobre el Calabres donde, aprovechando el bajo nivel del río, pudimos topografiar un trecho aguas abajo, y otro trecho aguas arriba hasta conectar con otro sector ya conocido y topografiado previamente, cerrando una amplia poligonal. Comimos allí, y después nos dirigimos hacia el Segundo Balcón, con intención de desequipar aquello, labor que completamos. Además, aprovechando nuevamente el bajo nivel del río, pudimos remontar aguas arriba, topografiando, hasta conectar finalmente con un punto ya conocido, cerrando otra amplia poligonal y explorando una zona que no teníamos claro si llegaba a sifonar; lo bautizamos Pasaje Adaia y alguna incógnita quedó por esa parte, pero para ir con neopreno. Y completadas estas labores emprendimos el regreso.


20 de junio:

Reincidimos los mismos, Clara y quien escribe, en la misma cavidad. Pero con otros pertrechos y otra logística, pues por fin íbamos con neopreno para completar la exploración y topografía de algunos tramos de la galería del río. Entramos por el túnel del Calabres, desde El Sumidoriu. Medio kilómetro de túnel hasta lo que era originalmente el sifón inicial de la cueva, debajo de la boca de Ḥoulagua. Nosotr@s tiramos hasta el final del túnel, otros 250 m, donde enlaza con el que era el sifón 2. De aquí aguas abajo no lo teníamos explorado, por ser galería acuática. La primera parte es algo laberíntica. Luego viene una galería ancha y de aguas profundas, con una badina -casi un lago- que deja 40 cm al techo. De esos pasajes que acongojan un poco. Pero nada, a nadar. Después la galería coge más altura, discurriendo a dos niveles, y termina en una amplio sifón (sifón 3) lleno de troncos, balones de fútbol y basuras flotantes varias. Por encima de la poza del sifón arranca una gatera, pero había que hacer acrobacias arcillosas para llegar a ella y quedó sin explorar.
Terminamos el trabajo en este sector, deshicimos el camino/nadada, y por galerías secas nos dirigimos al sifón de la playa de arena que hay debajo de la LL-29. En realidad es el otro lado del sifón 3 que acabábamos de topografiar; sólo hay 5 m de distancia a bucear. Y desde aquí ya cogimos todo el tramo largo de río aguas abajo, topografiando los tramos que faltaban, cerrando algunas amplias poligonales y, después, explorando y topografiando el tramo de río que no conocíamos aguas abajo del Primer Balcón. También aquí hay una badina de agua profunda, pero es más corta y el techo más alto. Al poco se bifurca, por abajo sifona al poco (sifón 4, también con basura asgaya), y por la izquierda en ascenso arranca una galería aérea de cierta amplitud y desarrollo, que finaliza en una laminador estrecho que se vuelve impenetrable.
Terminado el trabajo, con más de 300 m de poligonal tirada, casi toda por el agua, decidimos dejarlo. Salimos a las galerías amplias por el Primer Balcón, donde quitamos los neoprenos y nos vestimos de espeleos de secano. Y ya desde aquí directos a la LL-11, y a recuperar el coche que dejamos en Bricia.
Una vez pasados los datos, el desarrollo queda en 5080 m, siendo la segunda cavidad topografiada por nuestro club que supera los 5 km de desarrollo, que no está mal.



Y en este punto, ya dando inicio al verano, concluyo este largo post.

Todas las fotos que ilustran este artículo son de Pablo Solares, autor del texto, a excepción de la del 23 de marzo, de Gonzalo Sánchez, las del 7 de abril, de Carmen Montejo y Clara Zazo, las del 14 de abril y el 29 de mayo, de Pablo Vera, y las del 2 de mayo, de Sergio Estrada.

¡Saludos soterraños!

lunes, 13 de diciembre de 2010

Nueva -y modesta- aportación al catálogo de La Llera

Ah.ayádevos, cueveros,

Fruto de los pateos dados por La Llera por el menda han ido saliendo algunas pequeñas cavidades inéditas en las proximidades de Barru y Niembru, tres de las cuales se presentan a continuación:

CUEVA LLR-10.
Se trata de un amplio abrigo situado en el escarpe norte de La Llera, a doscientos metros al oeste de la Cueva'l Molín, y a una cota más elevada. El amplio porche cuenta con una gatera impenetrable, y en su parte inferior un pocete entre bloques, poco evidente, nos da acceso a una galería de pequeñas dimensiones, en descenso y llena de piedras y bloques, que tiene continuidad en algunas gateras que se tornan también impenetrables. La cavidad muestra numerosas señales de que es usada por un raposu como madriguera. Por otra parte es de reseñar que muy probablemente -dada la ubicación y el tamaño- se trate de una antigua resurgencia del ríu Calabres y que quizá fuera interesante desobstruir alguna de las gateras del fondo de la cueva, aun a pesar de que no se haya observado corriente de aire. Localizada por el que suscribe en 2009, es topografiada por el mismo y Beatriz el 12-12-2010. Desarrollo: 16 m. Desnivel: -4 m.




CUEVA LLR-16.
Se trata de una pequeña covacha de mínimo desarrollo, que se ubica en el lateral de una pequeña dolina de hundimiento, y que está colmatada de piedras, presentando también bastante basura. Se encuentra un centenar de metros al oeste de la LLR-08, previamente publicada en este blog. Localizada y croquizada por el menda en la primavera de este año. Desarrollo: 5 m.



CUEVA LLR-18.
Otra pequeña cavidad situada en el escarpe norte de La Llera, sobre El Váu o ría de Niembru, y localizada a un centenar de metros al oeste de la Cueva de H.onfría y a una cota semejante. La cueva consta de una galería de dimensiones reducidas que nos conduce a una sala con numerosas raíces de ocalitos y una chimenea que comunica al exterior por una fisura impenetrable. Una galería que se convierte al poco en gatera y que no ofrece mayor continuidad constituye la única continuación de esta sala. Todo parece indicar que esta cavidad está relacionada genéticamente con el Sistema Pradón-H.onfría. Localizada y explorada por el menda en 2009, la topografiamos Beatriz y yo el 12-12-2010. Desarrollo: 39 m. Desnivel: 6 m.




Por otro lado comentar que una vez efectuada la desobstrucción de la LLR-15 se ha continuado con las labores de topo, arrojando por el momento un desarrollo de 149 m. con 10 m. de desnivel.


Saludos soterraños!