miércoles, 18 de febrero de 2026

Exploraciones en Llabres y La Peñe Villa 2024

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Presentamos a continuación la crónica de las exploraciones escariegas en nuestra zona de trabajo de la Peñe Villa, Llabres y Los Resquilones durante la segunda mitad del 2024.

22 de agosto:

Nos acercamos hasta la Cueva'l Mazu el grupo formado por Aitor, Armando, Clara y Pablo. Sólo el último conocía la cueva, así que hicimos un recorrido por el “eje clásico” como toma de contacto con la cavidad, desde la boca hasta la Sala Pista de Hielo, en el extremo de la Galería Polifemo, y de nuevo para afuera. Estaríamos en la cueva unas cuatro horas. 

Como sabíamos desde el año anterior, nos habían robado la cuerda del pozo de acceso a las galerías inferiores. Ahora pudimos comprobar que, aunque robaron cuerda y mosquetones, no se llevaron las chapas. Se ve que los cacos ni llave llevaban; ése es el nivel. Sigue en su sitio el pasamanos de acceso a la Sala de la Charca, aunque los mosquetones están que meten miedo de la corrosión. Comentar, por otra parte, que llegar a la boca fue una auténtica odisea. Una vez más nos fuimos sin joce ni machete, y había allí una selva tremenda: jabalinada tope gama para alcanzar la boca...



28 de agosto:

Este día, Pablo y el pequeño Víctor (de 6 años) realizan la ruta entre La Tornería y Villa, recorriendo todo el cordal de la Peñe Villa en unas seis horas.

A lo largo del recorrido pasamos junto a varias torcas conocidas. Y aunque no era el objetivo de la jornada, localizamos un torcu nuevo cerca de las fincas de El Caballu.


5 de octubre:

Este día quedamos Clara, Aitor y Pablo para ir a la Mina la Verde, con idea de  retomar (después de una década) los trabajos en la cavidad. No llevábamos las coordenadas, pero si la cota de altímetro. Así que confiamos en que una vez a cota encontraríamos la boca, desplazándonos por la ladera. Pero nanai. Monte p'arriba, monte p'abaxu, para la derecha, para la izquierda, por aquí, por allá; pero nada. Ni encontramos la Mina de la Verde, ni la otra mina más antigua que hay algo más arriba, ni tampoco la Torca'l Práu la Verde. Fiasco total. Tres horas y media carretando peso por el monte para nada. Seguramente habremos pasado al lado de la bocamina, pero con tanta maleza (está la ladera mucho más tomada que antaño, que ya es decir...) ni la habremos visto. Al final, derrotados por los helechos, nos dimos la vuelta para el coche.

10 de noviembre:

Quedamos este día Aitor, Armando, Clara y Pablo, con intención de explorar una torca de la que nos habían hablado y facilitado coordenadas, la Torca los Texos, en la Peñe Villa.

Optamos por el camino más largo pero más cómodo, y aparcamos en Villa, en el barrio de Parades. Desde allí por la pista de las antenas hasta su finalización, y después monte a través hasta dar con la boca. Amenazaba lluvia, pero aguantó mientras subíamos.

La boca era amplia y tenía buena pinta, de torca voluminosa. Se montó un pasamanos de acceso y una primera vertical nos dejó en una repisa cómoda, en el seno de una sala amplia y voluminosa. Desde la repisa continuamos el descenso, ya arrampado, por dos tramos de cuerda que nos depositaron en el seno de la amplia sala, que continuaba en descenso a través de una rampa con bloques hasta alcanzar el fondo de la sima, a -40 m. En el fondo algún divertículo lateral, y una pequeña galería meandriforme sin solución de continuidad que alcanzamos tras una corta trepada.

Una vez explorada, salimos topografiando y desinstalando, y ya fuera emprendimos el regreso sin mayor novedad.






1 de diciembre:

Nos juntamos este día Armando, Clara y Pablo, con intención de ir a explorar una torca que teníamos marcada hace años en la Peñe Villa, la PV-04, cerca de la Cabeza Alta. Dejamos los coches en La Tornería, y desde allí una hora de caminata hasta la torca. No tenía muy buena pinta, y una vez instalada no dio nada: un pocete de 6 m, con una mísera grieta impenetrable abajo. A la vuelta volvimos por otro camino distinto, prospectando un poco, aunque sin resultados, y pasamos por la boca de Texu Verde. A pesar de todo disfrutamos la jornada, y la lluvia nos respetó. Caían las primeras gotas al llegar de vuelta a los coches.



11 de diciembre:

Nos juntamos Aitor y Pablo con idea de explorar tres torcas en Llabres que teníamos marcadas con coordenadas, pero que no estaban exploradas. Y ya de paso mirar algunas "covacha, a revisar" que teníamos inventariadas por la zona.

La primera (Torcu VB-10) era un pocete de cuatro metros con una sala pequeñina abajo.

La segunda (Torca LL-01) estaba en la zona alta de Llabres, ya cerca de la cumbre. La teníamos señalada en nuestra tabla de cavidades como "pendiente, -25 m". Sin embargo, resultó que ya la habíamos explorado.

Una vez allí, tenía buena pinta. Torca más o menos amplia con un corto tramo de galería meandriforme abajo, con -28 m como máxima profundidad. Encontramos en el fondo restos de artillería de todos los calibres. 

Miramos después un covacho cercano (LL-02), que teníamos en la tabla como "a revisar". Pero resultó ser eso, un covacho sin interés. Muy próximo encontramos otro covacho, meandriforme, con entrada y salida, que no topografiamos. Este no lo teníamos anotado en la tabla, a partir de ahora queda como LL-15. Al lado de este covacho, está la Torca las Campanas (LL-03), explorada y topografiada en su día (-29 m). 

Fuimos a por la tercera torca de la que llevábamos coordenadas, la LL-06. En la tabla de cavidades figuraba como "torca, sin explorar", pero a la postre no era más que un hundimiento en una campera, lleno de maleza y sin interés.

Después estuvimos prospectando un poco y subimos a la cumbre de este pequeño macizo, la Cabeza Brañueta, y ya de  regreso topamos otra torca que no estaba inventariada; en lo sucesivo, la LL-17. Se trata de un pequeño pozo de 4-5 m con sala arrampada abajo.

Tras esto, ya sin más paradas, camino de regreso al coche.









14 de diciembre:

A los pocos días, Aitor y Pablo regresamos a la misma zona de la anterior salida. Dejamos el coche en las antenas de Rusecu, como el otro día, con 80 m de cuerda, unas 15 chapas con mosquetón, taladro, cordinos, cintas, equipo personal, etc. El objetivo eran varias cavidades marcadas en la zona de La Robre ¡en 2008! 

De camino prospectamos unas dolinas que parecían muy interesantes, pero nasti. Comimos cerca de la LL-01 que exploramos el otro día. Después cruzamos para la vertiente noreste y bajamos en busca del collado entre Brañueta y La Robre. Allí teníamos marcada la LL-4, que en la tabla figuraba como "sin datos, a revisar". Re-sultó ser un torcu lleno de maleza; imposible bajar. Tiramos varias piedras y llegamos a la conclusión de que era un pocete sin más, de unos 2-3 m de profundidad. 

Continuamos hacia La Robre, ahora por la ladera sur. Encontramos una pequeña surgencia a modo de peyu (LL-18), un abrigo cercano sin interés (LL-19), y otro covacho descendente (unos 4 m) que termina en una balsa pequeña de agua limpia, también a modo de peyu (LL-20).

Y de aquí ya a la zona cumbrera de La Robre. Lo primero que buscamos fue la LL-07, que estaba marcada en la tabla como "torca, sin explorar", y en la que teníamos muchas esperanzas puestas, ya que en Rusecu nos han comentado varias veces que en La Robre hay una torca muy jonda. Pero nada. Es un torcu pequeño, que taparon con llábanas y habría que desobstruir. Llegamos a la conclusión de que no merecía la pena.

Después fuimos a la LL-09, que figuraba en la tabla como "abrigo amplio". Más que abrigo era cueva, relativamente amplia, pero que no tira (9 m de desarrollo). Topografiamos y después nos fuimos a mirar cosas distintas.

Pablo bajó por la vertiente norte, en las caídas hacia Piedra, por así decir, hacia unas espineras bajo un pequeño paré que tenía buena pinta. Allí encontró una cueva que no teníamos fichada; en lo sucesivo la LL-21. Se trata de una cueva meandriforme, descendente, que no tenía pozos y que finalizó tras unas decenas de metros.

Aitor, por su parte, buscó otra que teníamos marcada, la LL-12. Encontró en cambio otra cavidad que no estaba fichada tampoco, que queda como LL-22. Es una cueva descendente, casi un torcu, a modo de abrigo amplio (8 m de desarrollo).

Tras topografiar los tres furacos decidimos emprender el regreso. Encontramos al poco una torca de boca relativamente amplia (queda como LL-23). Por las piedras que tiramos serán unos 8-9 m de pozo y luego una larga rampa por la que caen las piedras rodando; parece que tiene cierto volumen. 

Pero ya estaba oscureciendo, el tiempo estaba cambiando, y muy a nuestro pesar decidimos regresar sin explorarla. Así que nos despedimos de la torca, y ya de noche y lloviendo suave, camino de regreso al coche sin paradas.

Según el reloj de Aitor fueron casi 800 m de desnivel acumulado positivo y 9,2 km de pateada. Arrastrando dos sacas petadas de material y sin meter ni un sólo parabolt. Como entrenamiento no estuvo mal.







Y hasta aquí la crónica, amigos troglobios, troglófilos y trogloxenos. Seguiremos informando.

¡Saludos soterraños!


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