martes, 5 de enero de 2021

Exploración en tiempos de Pandemia (II)

 Texto y fotos: Pablo Solares Villar y Carla Gutiérrez Meré.

[ Terminamos la primera parte de este artículo con la crónica de la salida efectuada por los autores el 13 de marzo, pocas horas antes del confinamiento domiciliario decretado por el gobierno. Fue aquella una jornada larga e intensa, como si anticipásemos, conscientes de ello o no, la prolongada ausencia de actividad que se avecinaba... ]


¡Aḥayádevos, cuever@s!


Y llegó el (primer) confinamiento. Semanas que cada cual afrontó como pudo.


Después vino mayo y la llamada “desescalada”. Fase I. Fase II. Fase III. Primero pudimos dar paseos, luego actividad deportiva en un radio de un kilómetro desde el domicilio, más tarde actividad en todo el término municipal. Se fueron levantando restricciones. Se caminaba hacia la “nueva normalidad”…


Algunos tenemos la suerte de vivir en el mismo concejo en que se sitúan las cuevas que exploramos, incluso a menos de un kilómetro de distancia de las mismas. Tampoco había mucho más que hacer. Sin trabajo. Sin ocio. Tras largas semanas aislados. Y con las cuevas ahí, al alcance de la mano. Para algunas la situación fue distinta. Vida online y el teletrabajo entre semana: horas y horas sentada delante del ordenador, videollamadas... En cuanto fue posible nos dedicamos a explorar y a dar paseos de prospección.


Y de lo realizado por los autores en La Llera durante la “desescalada” de mayo y junio tratará principalmente esta segunda entrega de Exploración en tiempos de Pandemia.

De las salidas realizadas durante las semanas de este periodo no podemos ofrecer, por desgracia, fechas exactas, por lo que nos limitaremos a reseñarlas en el orden correspondiente.


Así pues, como cantaban The Ramones: Hey, ho, let 's go. 

Ajajá, vamos allá:


=> La primera salida de este periodo la realizamos los autores, Carla y Pablo, al Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite, la misma cavidad a la que habíamos dedicado nuestra última jornada de espeleo pre-confinamiento. En aquella ocasión, revisando la red en busca del material robado, habíamos hablado de las Galerías Arcillosas, comentando la posibilidad de conectar con Cueva Tapada por ese extremo, y barajando la necesidad de tirar una poligonal a través de los ejes principales de la red hasta ese punto. Esto nos permitiría conocer con más exactitud la distancia entre ambas cuevas y la posición relativa de ambas, además de permitirnos inferir el grado de fiabilidad de la antigua topo del Pradón efectuada por la FASE en 1993-95.

Así que dicho y hecho. Había ansias acumuladas de espeleo. Y se juntaron la fame y las ganas de comer, como suele decirse. Entramos por Ḥonfría después de alguna incidencia en la aproximación. Y una vez en la cueva, el camino habitual: estrechez inicial, Sala del Té, la Gaterona, el Paso Generacional, y después de mucho arrastrarse, pum, estamos en La Mecedura y en las galerías interiores, más amplias y de más fácil recorrido. Continuamos por la Galería del Río hasta el inicio de Las Paralelas. Nuestra punta de topografía estaba situada exactamente en el mismo lugar donde se produjo el robo. Rememoramos el cabreo de aquella jornada antes de ponernos a la tarea. Libreta y lápiz, distoX, brújula (sí, brújula, de la Suunto de toda la vida), pinturín, y a tirar poligonal como si no hubiera un mañana.

Comenzamos por el eje de la Galería del Río a lo largo del sector de Las Paralelas, luego el Paso del Lago y el sector siguiente de la Galería del Río hasta alcanzar la Rampa de Acceso, por donde subimos hasta el inicio de la Gran Galería Inclinada. A pesar del nombre, la Galería Inclinada es en realidad un notable laberinto en un gigantesco caos de bloques, y aunque hemos visitado la zona en más de una ocasión, no teníamos del todo claro cuál era el mejor camino. Así pues fuimos trazando la poligonal por donde la intuición nos fue dictando, hasta alcanzar finalmente el acceso a las Galerías Arcillosas. En la bifurcación tomamos por la Arcillosa Secundaria hasta conectar de nuevo con la Arcillosa Principal, y por esta hasta poco antes de alcanzar la sala que se sitúa en su zona final. 

Es ya tarde, estamos de barro hasta las orejas, nos bailan los números en la cabeza, y llevamos sumados más de 400 m de topo. Decidimos dejarlo aquí. Nos faltaba poco para llegar hasta el extremo de la galería, que era el objetivo, pero el cuerpo no daba más de sí y aún nos esperaba un largo regreso.

Tras desandar el camino salimos por Ḥonfría, después de una maratoniana sesión de topografía. Había ganas acumuladas de espeleo, pero el día estuvo a la altura y salimos satisfechos de lo realizado. Terminamos la jornada pasando los datos de topo al ordenador, bebiendo vino y cenando mientras comentamos las vicisitudes en la cueva y las perspectivas futuras. Al menos habrá que volver a completar el trabajo.


=> El día siguiente a esta primera salida de espeleo lo dedicamos a dar un largo paseo por el sector nororiental de La Llera, con un doble propósito: prospectar, y mostrar a Carla buena parte de las bocas de esta zona, de las que sólo conocía unas pocas. 

Iniciamos el pateo pasando por la LLR-08 y por Cueva Tapada, para descender a continuación el escarpe norte de La Llera camino de Ḥonfría. Después pasamos por la Cueva’l Molín, donde Carla no se resistió a adentrarse un poco en la galería, aun a riesgo de un chapuzón en las aguas dudosas del Calabres. Nos dirigimos más tarde hacia el oeste siguiendo el escarpe norte, hasta el amplio abrigo de la paleosurgencia LLR-10, y otra cueva un poco más allá, la LLR-06, explorada en 2018 y aún pendiente de topo. Proseguimos después prospectando hacia el sur, por una zona escabrosa de mucha maleza, y pasamos por la LL-11 y por la Cueva’l Furtivu. Decidimos regresar hacia el noroeste, pasando junto a Torca las Matas y saliendo a la carretera ya cerca de la gasolinera de La Vega.

Aunque, como se ve, batimos y prospectamos una amplia superficie de terreno, revisando numerosas grietas y furacos, no encontramos nada digno de mención. La maleza sigue siendo el mayor obstáculo a la prospección. Tampoco visitamos, aunque pudiera parecerlo, todas las bocas y cuevas de la zona.




Cueva'l Molín.


Torca las Matas.


Prospectando.


=> Pocos días después, otra vez nos juntamos los firmantes de este artículo con intención de completar el trabajo emprendido y llevar la poligonal hasta la punta de las Galerías Arcillosas, a ver si se corrobora la cercanía y posible conexión con Cueva Tapada. Nuevamente entraríamos por Ḥonfría, emprendiendo el camino hasta el Paso Generacional, y después por la Galería del Río hasta la Rampa de Acceso. Y una vez más nos encontramos al inicio de la Gran Galería Inclinada; quizás un déjà vu

Dado que al final de las Arcillosas no nos quedaba mucho en realidad, decidimos topografiar otro eje amplio por el laberinto de la Galería Inclinada, lo que nos llevó un tiempo. La nueva poligonal se entrecruza con la anterior formando en planta una especie de ocho tumbado, un signo de infinito, que cierra dos amplias poligonales. Accedimos así a las Galerías Arcillosas por otro punto distinto. Y también aquí decidimos topografiar el otro gran eje del sector, la Arcillosa Principal, pues en la anterior jornada habíamos topografiado la Secundaria; cerramos así otra amplia poligonal. Llegamos, al cabo, a la punta de topo. A fuer de ser sinceros, a estas alturas ya nos bailaban los números y el cansancio iba haciendo mella. 

Pero allá fuimos. Hey, ho, let 's go

Llevamos la topo hasta el final conocido de la Galería Arcillosa. Echando un pitillo allí comprobamos que una estrechez parecía tener una muy leve corriente de aire; quizás Carla pudiese pasar escarbando un poco en el suelo de arcilla… Sin embargo, decidimos atenernos al plan inicial y topografiar lo que faltaba: las rampas ascendentes que hay en la sala antes del final de la galería, que tiempo atrás habíamos revisado Pablo y Julio, y por donde creíamos que pudo estar la conexión con Tapada.

Terminado el trabajo aquí por el momento, y tras comprobar que la antigua topo del Pradón no parece tener errores en este sector pero sí que faltan muchas cosas, decidimos emprender el regreso. Ya en la Rampa de Acceso nos dio la venada: ¿a que no hay ovarios de…? Y sí, los había: topografiamos todo el eje que faltaba de la Galería del Río, entre la Rampa de Acceso y El Escarpe.
En conclusión, otra maratoniana sesión de topo; en dos días hemos ventilado casi 1 km de cueva. Pero aún no dimos por terminada la jornada. Después de la gymkana habitual para salir de la cavidad, ya en casa y tras cenar, pasamos los datos de la topo al ordenador acompañados de una copa de vino. Estábamos expectantes, deseosos de ver el resultado. Y por fin pudimos ver la poligonal plasmada en la pantalla: Tapada y Pradón estaban prácticamente unidas, separadas en planta por pocos metros… pero los finales de las Galerías Arcillosas se quedaban demasiado al este, y las cotas no parecían cuadrar. Empezaron a entrarnos dudas de las coordenadas GPS, y sobre todo de las cotas, de las bocas. Antes de que cada mochuelo se fuese a su olivo, animados quizás por el vino, comentamos la posibilidad de unir ambas cuevas tirando una poligonal exterior para minimizar los posibles errores del GPS, como ya habíamos hecho en su día (con éxito, por cierto) tirando una poligonal exterior entre la Cueva de Ḥonfría y la Cueva l’Arite. Además, aquella estrechez con leve tiro de aire que habíamos observado progresaba en la dirección correcta y ahora se nos antojaba mucho más prometedora.

Muchas dudas que desvelar...


=> Al día siguiente realizaríamos un pequeño pateo por La Llera, visitando además la LLR-08, a la que entramos, y otras cercanas (LLR-15, LLR-27-28), a las que no entramos. El objetivo principal era la LLR-35, un pequeño torcu tapado con piedras que Pablo había desobstruido más de un año atrás pero que no se había explorado todavía. No tenía buena pinta, y a pesar de situarse justo encima de las galerías de Ḥonfría tampoco tenía tiro de aire. No dio ninguna sorpresa: un pocete destrepable de 2,5 m seguido de una rampa descendente con sedimento y piedra suelta que acaba colmatando el conducto. Pablo ni siquiera llegó a entrar. Realizamos un croquis y volvemos a tapar la boca.


=> Tras darle unas cuantas vueltas a los datos recabados, nos decidimos a abordar pocos días después la poligonal exterior hasta Cueva Tapada. Pensamos que así saldríamos de toda duda, ingenuos de nosotros. Habría que hacerlo de noche, pues de día es casi imposible ver el puntero láser del disto. Pero teníamos a nuestro favor que, tiempo atrás, Victoria y Pablo habían tirado una poligonal exterior desde la Cueva l’Ariete a las Cuevas de la Llosa l’Aguileru y la LLR-15. Por tanto sólo tendríamos que tirar puntos entre las bocas de la LLR-15 y Tapada.

Manos a la obra, nos preparamos y  equipo de topo en mano, nos fuimos iluminados con nuestras luces hasta  la LLR-15 a horas poco habituales. Predecimos que con el viento que nos acompañaba la tarea sería complicada y divertida. El exterior de la Llera por el que nos íbamos a mover hasta cueva Tapada son ecualipteras y argumales con algunos “caminos marcados” por las pocas cabras que ahora andan por la zona, por lo que resultaba complicado moverse sin la luz del día.

Fueron los eucaliptos movidos por el viento los puntos  elegidos para trazar la poligonal hasta Cueva Tapada. Tras la exaltación compartida del principio sobre lo surrealista de la situación: “Los puntos de topo se mueven”, “No consigo acertar”, “Se me está cansando el brazo”, “Da error”... comenzamos a pillarle el tranquillo, nos concentramos y nos  fuimos  saliendo de “los pasos habituales”, tirando puntos y avanzando, confiando en la orientación de Pablo. Comentamos en varias ocasiones la poca  productividad y la escasa fiabilidad de la tarea que estábamos desempeñando y esperábamos ambos tener que repetir la jugada otro día. 

La orientación de Pablo no falló y llegamos a la primera a Cueva Tapada. Nos sorprendimos al ver que el nombre de la cavidad cobra hoy realmente sentido, no podemos acceder. Al intentar retirar los bloques que cubren la boca se nos coló uno grande en la estrechez: ahora sí que estaba realmente tapada. Después de bregar una y otra vez, primero uno, luego la otra, luego los dos...nos convencimos que era imposible mover tantos kilos con el material que llevábamos encima. La vida es así, llena de imprevistos, a veces los planes no salen como lo esperamos. Barajamos la posibilidad de volver a casa durante unos minutos, tratando de buscar un enfoque positivo y verlo como una oportunidad de gestionar la frustración... “Nos quedamos sin cueva, no podemos entrar. Hoy no exploramos...” “¿Y ahora qué?”. Buscando el lado positivo encontramos un plan B cerca, fácil y regresamos charlando al inicio, otra vez a la LLR-15. Concluimos al llegar que pasar un rato abriendo un paso bajo tierra, es un planazo dadas las circunstancias. Reflexionamos y valoramos la espeleo como saludable, y más si cabe la exploración. Siempre hay algo que hacer y a veces son surrealistas y divertidas las situaciones en las que a veces nos involucramos. Cavar y picar, cavar y picar...!

Entramos en la cueva y fuimos hasta la colada que nos resistía el paso. En anteriores salidas ya lo habíamos intentado, también otros compañeros. Como tiempo nos sobraba estuvimos probando y practicando nuestras técnicas un rato. Con la  maza y el cincel estuvimos turnándonos y comentando las habilidades de nuestro compañero Capi, su saca de instalar y el martillo y el taladro. Pablo continuó en solitario empeñado en abrirse paso a través de la colada. Carla se fue a cavar en una estrechez impenetrable, con suelo de tierra, fácil y cómoda de mover. Se fue abriendo el paso y comenzó así un paso muy estrecho que permitía desobstruir cómodamente e ir abriéndose paso. Se pudo comprobar que la incógnita continuaba hacia abajo con un poco inclinación por una una gatera larga, estrecha pero con el mismo suelo de tierra. Se intuía un espacio al fondo y más abajo un sitio más alto y espacioso. Continuamos, uno picando, cavando la otra, hasta que los cuerpos comenzaron a cansarse, a necesitar agua, alimento y descanso. Con el cuerpo, el alma y espíritu contentos nos retiramos al mundo exterior y dimos por finalizada una jornada un tanto peculiar y distinta. Dejamos  para otro día agrandar el paso de la colada que esperamos que conecte con la LLR-28-29 y también continuar cavando para llegar al fondo del laminador que posiblemente conecte con el Sistema Pradón-Honfría-Arite a través del pasaje del Yoga que se encuentra al Oeste de la Mecedura.

Más tarde y ya en casa, mientras chamuscamos unas copas de vino, pasamos los datos de la poligonal exterior para comprobar que tampoco había servido de mucho tanto trabajo; todo seguía más o menos igual: las coordenadas para la boca eran muy similares a las del GPS, con una desviación de muy pocos metros. Sólo las cotas de los extremos de las dos cuevas cuadran mejor ahora. Nos sorprendimos al comprobar que había poco margen de error y de que los datos cuadran bastante bien.


Forzando una estrechez en la LLR-15.


[ Haremos aquí un inciso, y detendremos por un momento la crónica de las exploraciones, para anotar algo importante:
Hacía tiempo que la posibilidad de retopografiar el Pradón bailaba por la mente de más un participante en las exploraciones. Sabíamos que la topo de la FASE de 1993-95 era correcta y tenía cierto detalle, pero también habíamos podido comprobar que faltaba por representar más de un pasaje ya conocido y, por si fuera poco, en las exploraciones de los últimos años habíamos ido descubriendo nuevas galerías y pasajes vírgenes. Todo ello invitaba a revisar la totalidad de la cueva. Y de la topo.

El caso es que entre lo retopografiado durante los trabajos para la conexión del Arite a la red, lo retopografiado para empatar a la topo nuevos sectores como la Galería Güel-a-calle o el Pasaje Feminismo, y lo retopografiado en estas últimas jornadas tirando poligonal hasta el extremo de las Galerías Arcillosas de cara a una hipotética conexión con Cueva Tapada, ya habíamos retopografiado la mitad de los pasajes representados en la antigua topo del Pradón. La mitad más cómoda, también hay que decirlo.

Y aquella posibilidad que bailaba por nuestras mentes, se concretó en una decisión consciente: ya puestos, revisaremos por completo el sistema y la topo. Sin prisas ni agobios, eso sí, que tenemos muchos frentes abiertos.

Fin del inciso. Regresamos a la crónica de las exploraciones. Hey, ho, let’s go: ]


=> La siguiente salida fue a cargo de Pablo en solitario, unas pocas horas para proseguir con las labores de topografía. Se dirige a la punta más alejada de la topo, en el inicio de la Galería del Río, bajo el Escarpe. Desde esta punta se va tirando poligonal por la galería inmediatamente superior a la del río, en sentido contrario a la trazada antes en aquella galería, cerrando así varias pequeñas poligonales a favor de las ventanas que comunican ambos niveles. Se llegó hasta la conexión con la Sala de la Columna, y prácticamente se finiquita esta modesta galería, dejando tan sólo un par de incógnitas. Después se revisa brevemente la comunicación de esta galería con la Galería Tres del Escarpe, pero en vez de topografiar aquí, decide regresar al punto donde inició la jornada, bajo el Escarpe, e ir topografiando toda la Galería Principal hasta las bocas 1 y 2, a través de la Sala de las Raíces. Galerías amplias y tiradas largas entre puntos (al menos para lo que es habitual en esta cueva), lo que permite avanzar a buen ritmo y sacar metros de topo, “amortizando” el poco tiempo empleado: casi 300 m de nueva poligonal. Se completa así, además, el trazado de los ejes principales de la cavidad. Nuestra revisión topográfica del sistema alcanza los 4165 m.


=> Como se dijo más arriba, la poligonal exterior hasta Tapada no nos había aclarado gran cosa, y la estrechez al final de la Galería Arcillosa se había convertido en una incógnita prometedora e intrigante. Así que ese fue el principal objetivo de la siguiente salida en la que nos embarcamos los autores, aprovechando para topografiar y revisar distintos recados a lo largo de la cueva. Por alguna circunstancia que ahora mismo no sabríamos precisar, fue una salida que efectuamos de noche.

Primero topografiamos la corta galería de la boca 1 y el segundo corredor de conexión con la galería de la boca 2. En esta última galería también topografiamos un ramal que faltaba: una rampa tapizada de colada que asciende por la izquierda hasta formar un pequeño meandro. Después topografiamos la conexión con la Galería del Río que aparece por la derecha antes del Escarpe. Adentrándonos más en la cueva topografiamos también la galería intermedia entre el nivel superior de la Galería del Río y la Galería Tres del Escarpe, saliendo por un amplio balcón en la rampa de la Sala de la Columna, donde conectamos con la poligonal principal: un amplio cierre. Después revisamos y topografiamos, dejando alguna incógnita, una galería que nunca habíamos visitado pero que figuraba en la topo antigua. Parte de la Galería del Río más allá de la Rampa de Acceso y es de modestas dimensiones. Decidimos bautizarla como Galería Ausente, ya que aparece innominada tanto en la topo de la FASE como en anteriores descripciones de la cueva. El conducto finalmente comunica con la Galería Inclinada en su extremo oriental, en el amplio balcón o desfonde situado sobre la Rampa de Acceso.

Por extraños vericuetos habíamos acabado en la Gran Galería Inclinada, donde topografiamos varios ramales pendientes; este laberinto es más grande de lo que inicialmente estimamos… Pero decidimos no entretenernos más, pues aún nos quedaba el objetivo principal, así que progresamos hasta el extremo de la Galería Arcillosa, donde nos aguardaba la estrechez. En realidad son dos: por la izquierda, más alto, un pequeño paso oval enmarcado en roca y con suelo de arcilla; por la derecha, más bajo, un paso ancho (quizás 2 m) con techo de roca y suelo de arcilla a poca distancia (quizás 12 cm). Carla lo intenta por el paso más alto y, con un poco de esfuerzo logra colarse al otro lado. Lo intenta Pablo y nanay. Mientras Carla se va a explorar, Pablo examina la posibilidad de desobstruir el paso bajo, que le parece más factible: cavar una pequeña trinchera en la arcilla…

Una vez pasado el obstáculo la arcilla del piso se cuartea en cuadrados como onzas gigantes de chocolate, la cosa se amplía y como a Pablo le quedaba un buen rato de cavar, Carla se adelanta por un paso largo en el que es necesario gatear que se vuelve más alto y ancho, más cómodo según avanza. Tiene buena pinta: hacia la derecha y arriba una incógnita, de frente se amplía y cada vez  más. Ya te puedes poner de pie y llegar cómodamente hasta una sala,con una gran colada preciosa, con lo que parece una incógnita abajo del todo,en el fondo. Se puede bajar, y por la derecha, parece que es fácil pasar, en el techo se ven algunas ventanas.

Rápidamente Carla vuelve a ver cómo van las labores de Pablo, que continúa cavando. Le queda poco para pasar y los dos continúan con la tarea, mientras Carla anima a que vea él mismo lo que hay al otro lado. Las palabras, gesto y el tiempo que ella estuvo de paseo, hicieron que Pablo se motivara todavía más y entre los dos consiguieron ampliar lo suficiente  para dejar el paso listo para que Pablo se estruje. Pablo comienza a pasar poco a poco  al otro lado, el barro del suelo no ayuda a avanzar.  “Ay, ay,ay..!”,  finalmente, después de un rato  y de dejar una mata de pelos al pasar, se recupera y decidimos dejarnos de topografiar e ir a ver lo que nos depara la cueva. Comentamos lo bonito del suelo arcilloso, el dibujo simétrico y perfecto de los surcos. Seguimos con cuidado, pisando nuestras huellas. Pablo sube a ver las ventanas, que dejamos pendientes de topografiar y revisar otro día. Bajamos y nos asomamos al fondo, otra incógnita para otro día, y continuamos a la derecha, sigue, asciende y se hace impenetrable aunque parece que forzando puede continuar.

Volvemos, alegres por el descubrimiento, al último punto y topografiamos el eje principal, dejando los ramales y las incógnitas para recados futuros. 

Cuando nos acercamos y nos preparamos para pasar el paso estrecho  bautizado como Pasu Matapelu, vemos que sobre algunas de las onzas de chocolate hay figuras ovaladas, capas de concreción laminadas, pequeñas, finas... Al cogerlas nos damos cuenta de  que es algo nuevo para ambos, tienen forma de disco. Encontramos en ese momento el nombre para la Sala Discópolis que acabamos de descubrir. 

Ya de regreso, de madrugada y tras una larga jornada pero animados con el reciente descubrimiento, decidimos realizar una última exploración: una galería que figuraba en la vieja topo como un ramal de la Arcillosa Secundaria y que nunca antes habíamos visitado. Pablo en particular lleva tiempo intrigado con este pasaje (innominado en la topo de la FASE): se dirige al NE y finaliza en una pequeña sala con bloquera cuyo dibujo termina en líneas discontinuas. ¿Un laminador estrecho? ¿Un pasaje inexplorado? Decidimos comprobarlo. Pero, eso sí, guardamos el disto y ya no topografiamos más. El pasaje en cuestión es estrecho pero permite avanzar a cuatro patas. Presenta corriente de aire, que nos da cierto aliciente, y el sedimento del suelo y parte de las paredes está cubierto de moonmilk por lo que decidimos bautizarlo con el obvio nombre de Pasaje del Moonmilk. Tras unos giros y un tramo ascendente salimos a la sala prevista, Sala Pandemia en lo sucesivo, que efectivamente es una sala modesta con grandes bloques. Presenta un nivel inferior bajo los bloques y un resalte ascendente sobre ellos. Por encima del resalte un laminador de techo bajo por el que se va el aire y que finaliza ante dos estrecheces: Carla aborda una y Pablo la otra. Ambas comunican con, tachán, tachán, la parte alta de la Galería Inclinada. Fue una sorpresa porque esto supone un notable error en la antigua topo: el Pasaje del Moonmilk no se dirige hacia el NE, sino hacia el SE. Otro día habrá que comprobarlo.

La jornada ha sido larga, intensa y muy productiva. Ahora sí podemos afirmar que sólo hay unos pocos metros de distancia entre Discópolis y Cueva Tapada. Salimos de la cueva agotados a altas horas de la madrugada.


=> Al día siguiente teníamos previsto volver a La Llera, pero finalmente,tras pasar los datos de topo del día anterior, y ya tarde, nos fuimos de turisteo a la Cueva las Ḥerrerías en La Pereda, que Carla no conocía y donde echamos un par de horas.


=> Otra salida más: Pablo dedica una visita a continuar con las labores en la cavidad que nos viene ocupando. Primero se dedica a revisar y topografiar el pequeño laberinto de meandritos y gateras situado al oeste de la boca 1. La zona es más compleja de lo que previamente conocíamos. Explora prácticamente todo este sector; sólo deja una estrechez que parecía tener continuación, pero que estando solo no se atrevió a forzar. Se topografía la mayor parte, pero agobiado ya de estrecheces no se concluyó el trabajo, y decide cambiar de zona, y continuar topografiando algo de mayor amplitud. Se desplaza pues hasta la Galería Tres del Escarpe, donde topografía el eje principal de la galería hasta la conexión con el Escarpe (por el SE) y con la gran rampa sobre la Sala de la Columna (por el NO). Se topografían algunos ramales de la galería, no todos, y se descubre un nuevo paso, una incógnita que no figura en la antigua topo y que tampoco conocíamos previamente; está pisada y tiene buena pinta, progresando a modo de galería modesta ascendente. Decide dejar la exploración para una próxima jornada y emprender el regreso. Otros 140 m de topo. Con lo realizado este día nuestra revisión topográfica alcanza los 4551 m.


=> Tras la última visita a la Galería Tres del Escarpe Pablo se había quedado intrigado con la incógnita de la pequeña galería que no venía representada en la antigua topo. Y a los pocos días, junto con Carla, se deciden a abordarla. Comienza el pasaje por una estrechez y detrás una modesta galería ascendente. Está pisada y hay incluso flechas… Comunica con un pequeño laberinto de pasajes y salitas. Por lo más evidente salimos a un balcón en la gran rampa sobre la Sala de la Columna, a unos 8 m por encima del suelo. Ya aquí decidimos topografiar esta gran rampa hasta su zona superior. Es un punto que no hemos visitado antes, y siempre nos ha llamado la atención en la antigua topo, por ser la cota más alta de la misma. Se trata de una gran rampa con bloques cementados por colada a tramos, con gran inclinación. En un punto determinado presenta un resalte ascendente de unos 3 m, delicado, tras el que el suelo y el techo se aproximan y se multiplica el concreccionamiento; estamos a 25 m por encima del suelo de la Sala de la Columna y hay sensación de patio. Hay también raíces que nos indican que estamos a ras de superficie. Sin embargo todo acaba cerrando. Descendemos con cuidado el delicado resalte y parte de la rampa, tirando poligonal por otra de las ventanas que presenta. Conduce a un modesto conducto de sección freática que conecta al poco con el pequeño laberinto en que hemos estado topografiando antes. Cerramos una poligonal y nos detenemos a comer en un lugar un poco más amplio. Tras la charla, la comida y el pitillo de rigor allí parados, nos da la impresión de que hay corriente de aire a nuestra espalda, perdiéndose entre las columnas. Revisamos el lugar y efectivamente, el crecimiento de las columnas ha cegado el paso, pero a través del hueco que se mantiene entre ellas se adivina continuación más allá y existe una tenue corriente de aire. Carla lo intenta pero no logra pasar. Sacamos  maza y cincel y nos dedicamos a ampliar un rato, hasta que consigue colarse por el furacu. La cosa tira, Pablo que no logra pasar y ya no oye a Carla, sigue dándole a la maza un buen rato.

Justo al otro lado hay una  salita ancha con suelo crujiente y techo bajo que continúa a la derecha y al fondo, a través de una gatera que gira en las que hay varias formaciones que bloquean el paso. Haciendo varios movimientos de contorsionista, Carla consigue pasar al otro lado. La gatera finaliza cómodamente en una sala sin huellas que da a  una galería larga, ancha, alta, de suelo crujiente y con abundantes formaciones. Al fondo de la Galería hay una rampa con bloques, piedras y formaciones colmatadas. En la parte superior de la rampa se intuyen varias ventanas y arriba del todo de la galería, la rampa desciende hacia una galería más modesta. Carla se da la vuelta aquí y va al encuentro de Pablo que sigue dándole a la maza y el cincel. 

Carla no revela lo encontrado y anima a Pablo a seguir con más empeño todavía. Finalmente Pablo consigue pasar y juntos exploran con cuidado la galería. El suelo cruje y vamos con cuidado siguiendo las huellas. Un poco impactados con el nuevo descubrimiento subimos la rampa y la descendimos. Hay otra  galería  que continúa con volúmenes más modestos, vemos varias chimeneas en el techo, alguna gatera en el suelo y llegamos al final de la galería que finaliza con una gran colada. No nos lo podemos creer: acabamos de encontrar una galería con grandes volúmenes todavía inexplorada por ningún animal de dos patas. Esto es mejor que  nuestro último descubrimiento en Discópolis. Esta cueva no para de sorprendernos y de darnos alegrías, zonas vírgenes, todavía inexploradas. Todo el trabajo de re-exploración de la cueva está dando resultados y la teoría de que seguramente la cavidad no estaba del todo explorada parece que comienza a confirmarse.

Después del impacto, la emoción de alegría es difícil de explicar con palabras, volvemos a la parte de la desobstrucción y topografiamos los ejes principales de lo que será la Galería Multiorgásmica, que define muy bien cómo nos sentimos. 

Super satisfechos damos la jornada por finalizada y nos vamos a toda prisa a casa a pasar los datos al ordenador. Es increíble cómo una simple incógnita puede influir tanto en nuestro estado de ánimo.


=> Nueva salida de Pin y Pon a este gran sistema de La Llera. Se nos iban acumulando los frentes en la cavidad, y en esta ocasión no llevábamos un plan muy preciso: topografiar por la Gran Galería Inclinada, volver a Discópolis

Ya de camino hacia aquel sector de la cueva nos detuvimos en la zona de la Galería del Río previa a la Rampa de Conexión, donde topografiamos una vía paralela, más alta, a la que solemos usar. Existe aquí todo un laberinto de modestos pasajes muy concreccionados que habrá que revisar. Después, ya al inicio de la Galería Inclinada, nos detuvimos a explorar una incógnita que habíamos observado en otra salida y que no venía representada en la antigua topo. Se trata de un pasaje ascendente entre concreción que conduce a una pequeña sala superior arrampada. Esta sala presenta un pozo que, al no llevar equipo, no pudimos descender; debe caer sobre algún punto de la Galería del Río. Tras esto nos dedicamos un par de horas a topografiar en el laberinto de la Gran Galería Inclinada. En jornadas previas habíamos tirado la poligonal de los principales ejes, y este día nos dedicamos a ir cerrando las múltiples conexiones entre unos y otros. Sin acabar la tarea nos detuvimos a comer en el extremo occidental de la Galería Inclinada, junto a la conexión con las Arcillosas, y decidimos la siguiente jugada: topografiar el Pasaje del Moonmilk y la Sala Pandemia que habíamos explorado en una salida anterior. Se corroboró que la topo de la FASE contenía aquí un error notable. Aunque, todo sea dicho, nuestra poligonal tampoco cerró como debía y repetimos la parte dudosa meses después…

Para completar la jornada nos desplazamos hasta Discópolis. En la primera visita sólo habíamos topografiado el ramal más evidente y que mejor dirección llevaba, pero quedaba topografiar el otro extremo de la sala y otra modesta galería. Teníamos intención además de valorar -ahora que Tapada estaba unida a la poligonal y teníamos datos más precisos- las posibilidades de desobstrucción. Así pues, tras el Pasu Matupelu y topografiar lo que faltaba, miramos a ver qué onda. Pablo se centró en la gatera inferior. Mantiene hueco pero es extremadamente estrecha; no tiene aire. Carla miró los dos tubos de la parte superior, uno ascendente y otro descendente; ambos colmatan por sedimento, el de arriba además con concrección. Las posibilidades de conexión con Tapada se van desvaneciendo…

Tras una larga jornada, con algún chasco y algún nuevo descubrimiento, y otro cuarto de kilómetro topografiado en la libreta, emprendemos el regreso.


=> Nueva jornada de revisión y topografía en el sistema, a cargo únicamente de Pablo en esta ocasión. Inicia el trabajo por el Meandrín del Guano, un ramal de la Galería de Entrada que no figuraba en la antigua topo pero que ya conocíamos. Progresa por unas pocas decenas de metros y concluye ante un paso obstruido por sedimento. Terminado este ramal, avanza hacia el interior de la red, revisando y topografiando cosas pendientes en la zona del Escarpe y la Galería Tres del Escarpe, cerrando varias pequeñas poligonales. Desciende después hasta la Galería del Río y se dedica a los ramales que esta presenta justo antes de llegar a la Rampa de Conexión, que forman todo un laberinto de gateras y galerías modestas, muy concreccionadas. Aquí se completó la topo, cerrando todas las incógnitas pendientes. Se topografía también cerca de aquí una pequeña galería que desde la parte de arriba de la Rampa de Conexión comunica con la Galería Ausente. Por último se acercó hasta la sala previa al Paso del Lago, donde teníamos una tirada dudosa. Se repite, corrigiendo el error, y se completa la topo de esta sala, así como de los ramalillos próximos, emprendiendo tras ello el regreso. En fin, una jornada entretenida de ir rematando “recados” por aquí y por allá. Otros 180 m de poligonal.



Y estas fueron las exploraciones que los firmantes llevamos a cabo en La Llera durante ese periodo. Unas semanas de mucha espeleo, dentro de los márgenes que iba permitiendo la normativa; había ganas acumuladas tras el confinamiento.

Caminando ya por la “nueva normalidad” que llegaba con el verano, nuestra revisión topográfica de la red alcanzaba 4977 m de desarrollo. Sumando las galerías que figuraban en la antigua topo pero no aún en la nuestra, el sistema estaba a unas decenas de metros ¡de los 6 km!

Había ganas acumuladas de espeleo, pero logramos saciarlas al lado de casa.


Y eso es todo por el momento. Habrá tercera parte y más. 


Hey, ho, Blitzkrieg Bop.


¡Saludos soterraños!


martes, 1 de diciembre de 2020

Exploración en tiempos de Pandemia (I)

Textos: Pablo Solares Villar y Carla Gutiérrez Meré.

Fotos: Pablo Solares Villar y Gonzalo Sánchez Herrero.


¡Aḥayádevos, cuever@s!


Este 2020 está siendo un año difícil, y pasará a los anales de la Historia por la pandemia de la Covid-19. Más allá de las personas afectadas y fallecidas, la enfermedad ha trastocado la vida a lo largo y ancho de todo el planeta, huelga decirlo, y cómo no, también ha afectado al desarrollo de las exploraciones espeleológicas.


No hemos publicado nada en el blog desde pocos días antes del confinamiento domiciliario decretado en marzo, y en aquel post simplemente denunciamos el robo de material sufrido en el Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite. En realidad, la última exploración de la que se dio noticia en el blog fue precisamente la unión de la Cueva l'Arite al sistema, allá por finales de febrero.


Y aunque este año no se han desarrollado las actividades al ritmo habitual, por los motivos obvios comentados más arriba, lo cierto es que sí se ha seguido explorando. Así que en este, y posteriores artículos, iremos desgranando la crónica de las salidas realizadas.


En esta primera entrega comentaremos las actividades realizadas en la zona de La Llera antes del confinamiento decretado el 14 de marzo. 


29 de febrero:

Este sábado nos juntamos un numeroso grupo con la idea inicial de estrenar —y topografiar— la nueva conexión Arite-Ḥonfría alcanzada una semana antes por Capitán y Pablo [ver aquí, en una entrada anterior del blog] y de paso abordar un par de escaladas pendientes. De la S.E.B. Escar estábamos: Nidia y Julio (reincorporándose a la actividad tras la reciente maternidad/paternidad), Gonzalo, Capitán, Ernesto Antelo y Pablo. Se juntaron a nosotros compañeros burgaleses (y cántabro) de los grupos G.E. Niphargus y E.S. Proteus: África, Iván, Nano y Álvaro. Con este último hacía muchos años que quien esto escribe (Pablo) no coincidía, y fue un prestoso reencuentro.

Pues para la Cueva de Ḥonfría que fuimos toda la tropa. Primeramente recorrimos las galerías principales de Ḥonfría hasta la Galería de la Incontinencia, donde teníamos pendiente una escalada. Subimos a través del Escarelinto a una ventana, y allí Iván instala un pasamanos en travesía hasta la ventana pendiente en el lado contrario de la galería. Al final no dio nada. Así que tras desequipar atravesamos las sucesivas estrecheces hasta cruzar el Paso Generacional, y nos dirigimos a la escalada que habían iniciado Afri y Cris el año anterior (y donde ya nos habían robado un pingo de cuerda que habíamos dejado en aquella ocasión, presagio, acaso, de lo que vendría después) en la parte final de la Galería del Río. Aunque el día era en plan relax pretendíamos completar también aquella trepada, la Escalada de l@s Burgales@s. Se lo curraron los de Burgos, claro, mientras Julio se peleaba con la desobstrucción de una gatera próxima. El nivel superior que se intuía tras la escalada no dio gran cosa: una pequeña sala colgada con algún ramalillo. África y Pablo topografían y se desinstala. Después turisteo por las galerías principales y rapidito para afuera. 

Estrenamos a lo grande, eso sí, la conexión con la Cueva l'Arite, peleándonos con las muy numerosas y sucesivas estrecheces (Pasu los Penitentes, Pasu Pataricu, Pasu los Insistentes, etc). África y Pablo topografían lo que faltaba del Pasu los Insistentes, conectando al fin la poligonal de ambas cuevas. El sistema se pone en casi 5,5 km.

Jornada agradable de numerosos reencuentros. Los de Burgos y Cantabria, junto con Carla y Capitán, barajaban ir al día siguiente hasta la Cueva de la Mina la Verde, en nuestra zona de Llabres, pero una mejoría del tiempo les animó a subir finalmente a la zona del Niphargus en el Cuera.


En la Galería de la Incontinencia.

Otra foto de grupo, en la Galería del Río.

Álvaro completando la Escalada de l@s Burgales@s.


6 de marzo:

Salida corta este viernes por la tarde a cargo de Pablo y Carla, que viene de Xixón después de currar. Tras prepararlo todo, nos dirigimos a la punta de nuestra topo en la Galería del Río, entrando por la Cueva de Ḥonfría, con la idea de retopografiar pasajes que ya figuraban en la antigua topo del Pradón y revisar el sector que da paso a la zona de las Paralelas: un pequeño laberinto de diaclasas y conductos meandriformes. Para nuestra sorpresa en la topografía no aparecía una pequeña estrechez que parecía que continuaba. Intentamos pasar, pero algún que otro obstáculo nos impedía acceder. Tiramos unos puntos y decidimos volver otro día mejor preparados para la ocasión y, de paso, escalar y topografiar unas chimeneas próximas a la Galería del Río y al pasaje descubierto ese día. Tras unas horas de actividad, ya de noche y cansadxs, salimos con unos metros de topo, contentxs por el descubrimiento del nuevo pasaje y esperanzados ya que, como intuíamos, comenzamos a encontrar incógnitas que nuestros predecesores no plasmaron en sus topografías. 


Carla en el tramo de la Galería del Río previo a Las Paralelas.


8 de marzo:

[ Domingo; manifestaciones feministas en las ciudades; el país alarmado por la expansión de la Covid-19, rumores de confinamientos... ]

Este día nos dirigimos al sistema Capitán, Carla y Pablo, con dos objetivos distintos en la Galería del Río; los que nos habíamos fijado en la anterior salida. Por un lado tratar de forzar una estrechez que parecía tener continuidad. Por otro lado abordar la escalada de unas chimeneas al inicio del sector de las Paralelas. Íbamos por tanto cargados de material, tanto personal como colectivo, circunstancia poco habitual en esta cueva, y entramos por Ḥonfría.

Llegamos a la base de las chimeneas que pretendíamos escalar y decidimos dejar allí de momento todo el material de vertical (equipos personales, taladro y equipo de instalación, anclajes, mosquetones, cuerdas...) y abordar primero la estrechez. Nos llevamos las sacas con la comida, agua, botiquines, otro taladro, maza, cinceles y lo de topo. 

Estuvimos peleando con la estrechez un tiempo, principalmente Capi. Una vez superada nos dio acceso a un largo tramo virgen de gateras, que al trecho se bifurca: un nivel superior algo más amplio que cierra al poco, y un nivel inferior, mitad gatera mitad meandrito, parcialmente inundado, que culmina ante unas estrecheces que habrá que pelear... Salimos topografiando, agobiados ya de tanta estrechez, bautizando el tramo como Pasaje Feminismo, dada la fecha. Llegando a la Galería del Río, y sin alcanzar el lugar donde dejamos el material, decidimos comer antes de abordar las escaladas.

Una vez calmada el hambre nos dirigimos al lugar. La sorpresa es que nuestro material ya no estaba allí. Llegamos a dudar de encontrarnos en el sitio correcto. Pero sí, lo era. 

¡Nos habían robado!

Ya lo contamos en la entrada anterior del blog [ver aquí], y en nuestras redes sociales. El robo no ha sido poca cosa. El precio de lo sustraído alcanza los 3000 €. No es broma.

Medio en shock salimos lo más rápido posible por lo más amplio, a ver si alcanzamos a los cacos. No fue así. Revisamos las sucesivas bocas, por si salían por otro lado. Hablamos con vecinos y conocidos de la zona, a ver si alguien había visto algo. Nada.

En fin, la alegría de los nuevos pasajes descubiertos quedó apagada por el robo. Poco más que comentar de ese día. Cabreo monumental. Perplejos. Cuesta creerlo. Ni una foto de este día, por cierto.

Aquí la noticia del robo en la prensa, en El Comercio


10 de marzo:

Tras pasar por el cuartel de la Guardia Civil a interponer la denuncia por el robo, Pablo decide darse una vuelta por zonas de La Llera próximas a la cueva y revisar algunas de las bocas de cuevas cercanas, tal y como nos habían recomendado, por si los cacos hubiesen escondido no muy lejos el material hasta que el asunto "se enfriase". Sirvió para regresar a varias covachas que hacía tiempo que no pisábamos: LLR-08, LLR-15, LLR-37, LLR-58, etc. Se localiza además un nuevo torcu que no teníamos fichado, tapado por la maleza, cerca del depósito de agua.

Pero del material robado ni rastro.


13 de marzo:

Viernes, últimas horas antes del confinamiento por la primera ola de la pandemia...

Salida por la tarde a cargo de Pablo y Carla, que venía de currar en Gijón. Entramos tarde, pues entrevistaban a Pablo en la radio a propósito del robo en la cueva. El plan era terminar la topo del Arite, y que Carla estrenase la nueva travesía, ya que no pudo asistir en la anterior ocasión. Además pretendíamos revisar buena parte de la red, por si encontrásemos escondido por algún recoveco el material robado. 

Así pues entramos por la Cueva l'Arite. Primero se revisó y topografió una ventana pendiente en la Sala de Entrada, y un pequeño nivel superior de gateras con mucho concreccionamiento. Tras esto nos dirigimos al sector de la Sala Inmolación, donde aún restaban diversos ramales y pasajes por topografiar, todo estrecheces por el inmenso caos de bloques. Terminada por fin (¡¡por fin!!) la topo del Arite, nos arrastramos por toda la serie de estrecheces para alcanzar el otro ramal de la cueva, y después por las muchas más estrecheces de la nueva conexión (Insistentes, Pataricu, Penitentes) para cruzar a las galerías interiores de la red. Fuimos con calma, charlando de lo humano y lo divino. Comimos en La Mecedura, nuestro Cross Road, mientras comentábamos las particularidades de la circulación del aire en la red.

Ya en las galerías amplias fuimos hasta el ramal occidental del final de la Galería del Río, donde teníamos una incógnita en una gatera-chimenea. La aborda Carla con mucho cuidado ya que la chimenea en cuestión estaba formada por una serie de bloques con recovecos que ascendían y permitían el paso hasta una pequeña sala con suelo de bloques. No llegó hasta el final para no alejarse mucho, pero claramente estaba en el techo de la Galería del Río y el pasaje continuaba. Carla bajó con cuidado de no tirar ninguna piedra y decidimos dejar la topografía y exploración para otro día. Bautizamos lo descubierto como Pasaje del Yoga.

Más tarde revisamos buena parte de la cueva por si encontramos el material robado escondido por algún lado. Fuimos despacio, revisándolo todo. Pablo fue comentando todas las incógnitas que no estaban reflejadas en la topo y comenzamos a pensar en la posibilidad de retopografíar la parte del Padrón, ya que llegamos a la conclusión de que encontraríamos pasajes nuevos de la cueva. Finalmente salimos otra vez por Ḥonfría a medianoche después de una muy intensa jornada de espeleo. Un día más, no tiramos ni una foto con la que ilustrar esta crónica.

Con los trabajos de esta jornada nuestra revisión topográfica alcanza los 3 km, y calculamos que el desarrollo completo del sistema llega a los 5655 m. Curiosamente en este último día de topo en el Arite hemos alcanzado tanto el punto más alto, como el más bajo, de la cueva.

Después de haber estado peleando por la unión del Arite a la red en numerosas jornadas previas, Carla sale satisfecha y emocionada de conocer dónde fue la conexión que lograron sus compañeros en febrero. Por su parte, Pablo, tras haber realizado la travesía del Arite en ambos sentidos, promete no repetir la experiencia de recorrer las múltiples estrecheces.





(Continuará...)


¡Saludos soterraños!




martes, 10 de marzo de 2020

Hemos sufrido un robo. Rogamos máxima difusión.

A espeleólogos y grupos de espeleo en particular; y en general a grupos de montaña, empresas de Turismo Activo, escaladores, barranquistas, alpinistas, etc...

El pasado domingo 8 de marzo miembros del club de espeleo Escar hemos sufrido un robo importante en el Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite (karst de La Llera, concejo de Llanes, Asturias).

Entramos a la cueva con intención de abordar unas escaladas, así como la desobstrucción de una estrechez. Decidimos atacar primero la estrechez, y por ello dejamos el equipo de vertical en la base de la escalada (tres equipos personales de progresión vertical, y equipo colectivo de instalar).
Tres horas después, tras completar el primer objetivo, nos dirigimos a la escalada. Y cuál fue nuestra sorpresa al descubrir que nos habían robado todo el material, valorado en (aproximadamente) unos 3.000 €.

Obviamente ya hemos presentado la oportuna denuncia ante la Guardia Civil.

Entre las opciones que barajamos está que los cacos pretendan vender este material robado. Y por ello pedimos la colaboración del colectivo (espeleólogos, barranquistas, alpinistas, guías profesionales, etc.).

El listado completo del material sustraído:

  • 1  Taladro-martillo percutor a baterías "Festool BHC 18 Li-Basic", con dos mosquetones
  • 1  Batería para taladro "Festool BP 18 Li 5,2 AS"
  • 1  Arnés pélvico "Amazonia" de la marca "MTDE"
  • 2  Arneses pélvicos "Varonia" de la marca "MTDE"
  • 2  Arneses de pecho "Garma" de la marca "MTDE", con mosquetones de cierre
  • 1  Arnés de pecho para chica de la marca "MTDE"
  • 3  Bloqueadores de mano "Basic" de la marca "Petzl", con mosquetones con seguro
  • 3  Bloqueadores de pecho "Croll" de la marca "Petzl"
  • 1  Bloqueador de pie "Pantin" de la marca "Petzl", con mosquetón
  • 3  Pedaletas de dyneema 5 mm marca "MTDE", con mosquetones
  • 2  Descensores de poleas "Stop" de la marca "Petzl", con mosquetones con seguro
  • 1  Descensor de poleas "Simple" de la marca "Petzl", con mosquetón con seguro
  • 2  Mosquetones de freno "Handy" de la marca "Raumer"
  • 1  Mosquetón de freno simétrico de acero
  • 1  Cabos de anclaje "Spelegyca" de la marca "Petzl", con mosquetones sin seguro
  • 1  Cabos de anclaje de cuerda dinámica amarilla, con mosquetones sin seguro
  • 1  Cabos de anclaje de cuerda dinámica naranja, con mosquetones sin seguro
  • 1  Mosquetón semicircular de seguro "OmniCrew" de la marca "Petzl"
  • 2  Maillones delta de hierro para cierre de arnés pélvico
  • 1  Navaja de espeleología marca "Petzl", con mosquetón
  • 1  Llave hexagonal del 13 de carraca, con mosquetón
  • 1  Llave hexagonal 13/17 marca "Seat", con cordino y mosquetón 
  • 1  Maza de instalación marca "Petzl", con cordino y mosquetón con seguro
  • 2  Poleas bloqueadoras "Micro Traxon" de la marca "Petzl", con mosquetones
  • 1  Llave grifera tipo "pico loro"
  • 13  Plaquetas de duraluminio, modelos "Revirada" y "Acodada" de la marca "Petzl"
  • 13  Parabolts 8 mm
  • 13  Mosquetones con seguro, marcas "Camp" (color dorado), "Fixe" (color rojo), y otras
  • 1  Cuerda de 30 m x 10 mm, semiestática, de color verde con testigos negros
  • 1  Cuerda de 20 m x 10 mm, semiestática, de color blanco con testigos negros

Parte de las plaquetas y mosquetones tienen grabada la marca "SKR", otra parte del material (descensor simple, un basic, etc) tienen la marca "PSV", y uno de los arneses de pecho "Garma" tiene marca con pintura roja "VAV". La cuerda verde lleva en uno de los extremos el testigo de fin de bobina del fabricante.

Los medios de contacto con nosotros son a través del mail: grupoescar@yahoo.es, y del teléfono: 686518986.

Rogamos máxima difusión.
Muchas gracias.

martes, 3 de marzo de 2020

Cuando el viento sopla

Una aproximación a la circulación del aire en el Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite.



¡Aḥayádevos cueveros!

Durante los trabajos realizados en los últimos años en el Sistema Pradón-Ḥonfría, ahora Pradón-Ḥonfría-Arite (karst de La Llera, Llanes, Asturies), la circulación del aire en la cavidad ha sido un enigma que en más de un sentido nos ha traído de cabeza.

No obstante, poco a poco, por mera observación en muchas salidas a la cueva, hemos ido desentrañando en parte su funcionamiento, al que en esta entrada trataré de realizar una primera aproximación.

Vaya por delante que no se han realizado mediciones de ningún tipo, ni de temperatura, ni barométricas, ni mucho menos con anemómetro. Tan sólo las típicas comprobaciones meteorológicas antes de cada salida de espeleo, y nuestras observaciones "a ojímetro" -sin aparatos de medida- dentro de la cueva. Para nuestros propósitos creo que ha bastado, aunque sin duda un estudio serio -científico- de la cuestión sería muy interesante y aportaría información relevante incluso para la exploración.

A modo de introducción


Quienes siguen el blog lo saben: esta cavidad es muy laberíntica, más aun si cabe con el añadido de los nuevos pasajes y conexiones de estos últimos años. Pero simplificando al máximo -de acuerdo a los propósitos que aquí nos planteamos- podríamos considerar su planta como una "Y", con tres extremos por los que sale, o entra, el aire. El extremo inferior de la Y son las bocas de la Ería'l Pradón, situadas en el escarpe sur de La Llera; y los extremos superiores son la Cueva de Ḥonfría (el izquierdo u occidental) y la Cueva l'Arite (el derecho u oriental), ambas situadas en el escarpe norte de La Llera, sobre la ría de El Vau (ría de Niembru). Las cotas relativas de las bocas, tomando la más baja como referencia, son:
  • Cueva de Ḥonfría: + 0 m
  • Cueva l'Arite: + 8 m
  • Boca 1 de la Cueva'l Pradón: + 4 m
  • Boca 2 de la Cueva'l Pradón: + 9 m
  • Boca 3 de la Cueva'l Pradón: + 8 m
  • LL-34 (boca 4 del Pradón): + 20 m
  • LL-36 (boca 5 del Pradón): + 23 m
La constatación de la corriente de aire en la Cueva'l Pradón viene de antiguo, y ha sido anotada en más de una ocasión. Es sobre todo notable en el paso sifonante del pequeño lago temporal, y en el caos de bloques del final de la Galería del Río. Ya en 1995 comenta acertadamente Jesús Alonso Peña (en un trabajo sobre La Llera que aquí hemos citado más de una vez) que por este punto se pierde parte del aire de la cueva, existiendo la posibilidad de una salida no conocida hacia el exterior en los márgenes de la ría.
Como se ve, 25 años después, hemos podido corroborar sus suposiciones con la conexión de la Cueva l'Arite al sistema.

La circulación de aire convectiva.


Según nuestras primeras observaciones, el aire circulaba en la red de sur a norte en verano, entrando desde el Pradón y saliendo hacia Ḥonfría y l'Arite; y el flujo se invertía en el invierno, circulando desde el norte hacia el sur, entrando por la zona de la ría y saliendo por el Pradón.

Tiene sentido si consideramos las cotas de las respectivas bocas; el aire circularía simplemente por un proceso convectivo (térmico o gravitacional). Siendo el aire exterior en verano más cálido que el interior, éste, más frío y por tanto más denso y pesado, "cae" hacia las bocas inferiores, que actúan de sopladoras, mientras que las bocas superiores del Pradón aspiran aire que se va enfriando al entrar en la cueva, lo que da continuidad al proceso.
En invierno el flujo se invierte. En época fría el aire interior es más cálido que el exterior, por tanto más ligero, y tiende a ascender y salir por las bocas más altas, las del Pradón, al sur, que se convierten en sopladoras, mientras que las bocas más bajas del margen de la ría aspiran aire frío, el cual a su vez se entibia en el interior de la red al contacto con la roca, alimentando el flujo.


A grandes rasgos cuadra.
Quiero decir, la mitad de los días que entramos a la cueva podemos observar que el flujo de aire encaja con esta explicación propuesta.

Pero según entramos más y más veces a la cueva, nos fuimos dando cuenta que la otra mitad de los días el aire no se movía tal y como habíamos pensado en un primer momento. El flujo a veces se invierte respecto a lo que podría esperarse. O directamente no hay circulación de aire apreciable en la cueva. O parece que todas las bocas aspiran o expulsan aire simultáneamente. O galerías que nunca tuvieron aire de repente sí soplan... En fin, que la explicación propuesta más arriba no es correcta, o está incompleta.

Es bien conocido que hay otros procesos meteorológicos como los cambios de presión atmosférica y el propio viento, que pueden influir en la circulación del aire en las redes subterráneas, más allá del proceso convectivo antes descrito. Pero también existen otros factores que influyen en esta circulación térmica que no se han mencionado y que quizás deberíamos tener en cuenta.

Empiezo por los segundos:

La temperatura media de la cueva, situada prácticamente a nivel del mar, debe andar por los 14º C; es una cueva realmente cálida para el norte de España. Y el clima de esta zona llanisca, sin contrastes térmicos acusados ni a lo largo del año ni a lo largo del día, hace que en muchas ocasiones las temperaturas interior y exterior sean bastante parecidas. Esto, en teoría, atenuaría, o incluso detendría por completo, la circulación del aire en la cavidad. Y encaja bastante bien con lo que hemos observado en nuestras salidas: en los días más templados el aire en la cueva sopla poco o nada, mientras que en los días con temperaturas muy bajas o muy altas en el exterior el flujo de aire es mucho más acusado, y siempre de acuerdo con las direcciones ya descritas, de sur a norte en días muy cálidos y de norte a sur en días muy fríos.
Curiosamente, con situaciones de anticiclones prolongados en invierno (típicos días de heladas y, en los valles del interior, inversión térmica) se observa que la corriente de aire es muy intensa en las primeras horas de la mañana, más frías, atenuándose bastante en las últimas horas del día.

Por otro lado, el escarpe sur de La Llera tiene un grado de insolación mucho más elevado que el escarpe norte, y además la depresión cerrada del poljé de la Ería'l Pradón de Valmori, protegida de los vientos en contraste a la vertiente norte venteada por las brisas marinas, propicia que las temperaturas puedan llegar a ser algo más cálidas del lado sur de la Llera que del lado norte, a pesar de la cercanía y la misma cota de altitud. De hecho, hasta la construcción de la Autovía del Cantábrico, las bocas del Pradón, orientadas hacia el sur y en la base de un farallón rocoso, recibían la luz directa del sol durante buena parte del día. Ello podría influir en que, en los días cálidos de verano y primavera, no sólo existiese un contraste térmico acusado entre el aire interior y el exterior, sino también otro menos acusado entre el aire exterior de la vertiente norte del macizo y el de la vertiente sur.
Y curiosamente en invierno el proceso se repite, pero a la inversa: las heladas son más comunes en la vertiente sur de Valmori, que en la vertiente norte que mira al litoral, a pesar de haber poco más de un kilómetro a vuelo de pájaro. No tenemos claro como pueda esto influir en la circulación del aire en la cueva, si es que lo hace, pero personalmente creo que juega un papel que habría que considerar con más detenimiento.

La circulación de aire barométrica


Vamos ahora con los cambios de presión atmosférica.
Obviamente la presión atmosférica afecta por igual al aire exterior que al aire subterráneo, pues ambos están en comunicación. Por tanto, ante bajadas bruscas de la presión atmosférica, como la entrada de una borrasca profunda o la formación de una tormenta convectiva en verano, las cuevas deberían expulsar parte del aire interior (por mera descompresión), mientras que el proceso contrario, la entrada de un anticiclón por ejemplo, debería inyectar aire del exterior hacia el interior de la red subterránea.
Obviamente, que las corrientes de aire formadas por este proceso de "barorrespiración" sean perceptibles por parte del espeleólogo dependerá mucho del grado de cavernamiento y del volumen de aire embolsado en el interior de la red de subterránea, así como de lo brusca que sea la variación barométrica y de la propia topografía de la cueva.

Estos procesos, en función de la época del año en que se produzcan y del contraste térmico existente entre el aire exterior e interior, pueden atenuar, o por el contrario aumentar, la intensidad de la corriente de aire existente en la cueva.

En el caso concreto del sistema que nos ocupa hemos podido comprobar que ante la entrada de borrascas en invierno, el flujo de aire en las cuevas de Ḥonfría y el Arite se atenuaba e incluso se invertía, pasando de aspirantes a sopladoras, y además partes de la cueva que normalmente no están ventiladas (caso del sector de la Galería de la Incontinencia por ejemplo) empiezan a tener una circulación de aire más o menos perceptible (y manifiesta con el humo de los cigarrillos).

Estas observaciones, por tanto, encajarían con un modelo barométrico que modula, al menos en determinadas circunstancias meteorológicas, el flujo de aire en el sistema que hemos propuesto en un primer esquema de circulación meramente térmica. Pero aun así no explica todas las "excepciones a la regla" que hemos ido observando in situ.

La influencia del viento


Pasemos a otro proceso meteorológico que la experiencia nos ha demostrado que es de capital importancia en la circulación del aire en esta red: la dirección e intensidad del viento.Y empiezo por una anécdota.

Cuando nos planteamos en serio la posibilidad de conectar la Cueva l'Arite con el sistema, decidimos ir un día hasta el final de la Galería del Río del Pradón con intención de determinar exactamente por dónde se filtraba el aire; íbamos provistos de barritas de incienso, recurso habitual en estos lances. Otro grupo de compañeros estaba trabajando en el Arite, quizás les llegase el olor.
El razonamiento era que como la boca del Arite está más alta que Ḥonfría, y nos encontrábamos en invierno, el humo del incienso debería ser aspirado y salir por algún lugar del Arite (razonamiento erróneo, por otra parte, ya que hay otras bocas más altas en la red). En fin, que vamos al lugar en cuestión, encendemos el incienso, y aquello... aquello era un cachondeo: el caos de bloques a veces aspiraba, o de forma sostenida pero leve o con intensidad, pero a veces se detenía y se nos llenaba la galería de incienso; y de pronto empezaba a soplar en sentido contrario y el humo se iba, pero hacia el interior de la red, para al rato invertirse el flujo otra vez y volver de nuevo hacia el Arite.
Estuvimos un buen rato observando el fenómeno, pero la explicación era obvia: habíamos entrado a la cueva con un día de perros: entraba por el norte de la península un tren de borrascas con vientos intensos y racheados; cuando del norte (típica galerna del Cantábrico), que se colaban por el Arite, cuando del noroeste (gallegu, decimos por aquí), que entraban por Ḥonfría. Creo que hasta ese momento no tomamos consciencia de lo que puede llegar a influir el viento exterior bajo tierra.

Los vientos de componente sur también tienen un efecto marcado en la circulación del aire en la cavidad.
En esta comarca los vientos del sur, poco habituales y típicos del otoño (la surada, el vientu las castañas), siempre son cálidos y secos tras haber atravesado los Picos de Europa y la Sierra del Cuera (por un acusado efecto Foehn), y en estas circunstancias no sólo se verifica la circulación del aire en la red de sur a norte, típica de días cálidos, sino que además el viento sur choca de frente contra el farallón del escarpe sur de La Llera, colándose directamente por las bocas del Pradón y acentuando mucho la circulación del aire en la cueva, que además recorre mucho trecho sin enfriarse ni humedecerse; "huele a calle", como decimos los espeleólogos, a mucha distancia de la boca.

Otras observaciones


De todos modos, y aunque el análisis que aquí he presentado —con todos los defectos del diletante (ya se sabe: aprendiz de muncho, mayestru de ná)— pudiera parecer bastante exhaustivo, lo cierto es que no agota los fenómenos observados por nosotros en relación a los movimientos de las masas de aire en esta cavidad. Me permito anotar otros tres, relacionados con la propia topografía y configuración de la cueva, para finalizar esta ya larga entrada.

  • Cuando el Paso Generacional está sifonado, en la boca de la Cueva de Ḥonfría nunca hay circulación de aire. Este hecho parece corroborar que entre esta cueva y el resto de la red no existe ningún otro paso de comunicación más allá de este que ya conocemos.
  • En situación de grandes riadas, con el Paso Generacional sifonado, y el paso del lago del Pradón también sifonado, en la Cueva l'Arite aún se percibe circulación de aire. Son varias las explicaciones posibles, pero no sería descartable que hubiese otras comunicaciones de la red con el exterior (otras bocas) más allá de las ya conocidas. Ahora que ya hay comunicación física del Arite con la red quizás podamos observar cómo se comporta todo ese sector entre sifones en régimen de aguas altas e incluso, ver qué camino sigue el aire en esas circunstancias.
  • Mientras el comportamiento de las bocas de Ḥonfría y Pradón suele ser más estable, en la boca del Arite el sentido de la corriente de aire fluctúa con mayor frecuencia, lo que seguramente está en relación con la cota de esta boca, similar a las bocas situadas más bajas del Pradón, lo que atenuaría el efecto convectivo antes descrito.


A modo de conclusión


  • En verano, y en general con tiempo cálido y altas temperaturas, el flujo de aire en la cavidad circula de sur a norte, desde las bocas del Pradón hacia las de Ḥonfría y l'Arite.
  • En invierno, y en general con tiempo frío y bajas temperaturas, el flujo de aire sigue la dirección contraria: de norte a sur, desde las bocas de l'Arite y Ḥonfría hacia las bocas del Pradón.
  • En días templados, y en general en las condiciones habituales de primavera y otoño, la corriente de aire es mucho más tenue, pudiendo no observarse en absoluto.
  • Los cambios de presión atmosférica pueden hacer variar este esquema general. Especialmente las bajadas bruscas de presión en época fría afectan al comportamiento de las bocas situadas al norte de sistema, atenuando el flujo de aire entrante e, incluso, transformando estas bocas de aspirantes a sopladoras.
  • Las variaciones barométricas bruscas pueden ocasionar movimientos de aire en galerías y culos de saco que habitualmente no están ventilados.
  • Los vientos fuertes también afectan al esquema general de la circulación del aire en la red, especialmente -y debido a la orientación de las distintas bocas- aquellos de marcada componente norte o sur.
  • El sifonamiento de pasajes interiores de la red subterránea afecta también a la circulación del aire, notablemente en el caso de Ḥonfría que deja de estar ventilada en uno u otro sentido.
  • El análisis de las corrientes de aire en situaciones de aguas altas sugiere la existencia de galerías y pasajes aún no descubiertos, y probablemente de otras bocas.

Y hasta aquí este largo artículo.
¡Saludos soterraños!

P.S.: Cuando el viento sopla es también el título de una estupenda película de animación británica del año 1986, y del cómic en que aquella se basó, que aborda de modo tan terrible como emotivo las consecuencias de una guerra nuclear. Película y cómic de culto. Muy recomendables aunque nada tengan que ver con las cuevas.

lunes, 2 de marzo de 2020

Breve historia de las exploraciones en el Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite

¡Aḥayádevos, cueveros!

Dicen que en la espeleología lo importante no es el eslabón, sino la cadena. Estoy de acuerdo. La historia de las exploraciones en el, ahora, Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite son un buen ejemplo de ello. Muchos clubes y muchos espeleólogos han participado a lo largo de los años en su exploración, y los logros de hoy son, en buena medida, herederos de las exploraciones de décadas atrás. En esta entrada trataré de realizar un breve resumen de su desarrollo, desde las primeras referencias escritas a la cueva, hace más de un siglo, hasta las últimas conexiones de cavidades a la red.

Más de un siglo de exploraciones subterráneas en La Llera.

Antes del s. XX
La Cueva la Ería'l Pradón, lo mismo que la Cueva de Ḥonfría son conocidas desde tiempos inmemoriales, con restos prehistóricos que se remontan al Paleolítico superior en el caso de la primera, y al Epipaleolítico en el caso de la segunda. En la Cueva'l Pradón, la existencia de un panel de pinturas rupestres en zonas relativamente profundas nos demuestra que el ser humano ya había explorado las galerías iniciales de la cavidad hace 15.000 años o más...

1908-1909
Las primeras referencias escritas a exploraciones en la Cueva la Ería'l Pradón apuntan a este año 1908, cuando H. Alcalde del Río localiza la cueva y constata la presencia de un rico yacimiento paleolítico. Regresará al año siguiente junto a H. Breuil [Alcalde del Río & al. 1911].

1914-1917
En el mes de noviembre de 1914 Ricardo Duque de Estrada, Conde de la Vega del Sella, realiza prospecciones por el Monte La Llera, localizando diversas cuevas con yacimientos prehistóricos. Comenzará entonces la excavación del yacimiento de la Cueva la Ería'l Pradón (Cueva de Balmori, en las publicaciones sobre prehistoria), que se prolongará de forma esporádica hasta 1917, con la colaboración de H. Obermaier [Vega del Sella 1930].
En 1915 el mismo Conde de la Vega del Sella descubre y excava la Cueva de Ḥonfría (Cueva de Fonfría, en sus publicaciones), de la nunca que llegará a publicar la correspondiente memoria monográfica [Vega del Sella 1916].

Años 1960
Primeras exploraciones, propiamente espeleológicas, de las que tenemos constancia en la Cueva'l Pradón, por parte del GESA, Grupo de Exploraciones Subterráneas de Asturias.

Pintada del GESA de mediados de los 60 en la Cueva la Ería'l Pradón.

1973
Se publica el hallazgo de pinturas rupestres paleolíticas en la Cueva la Ería'l Pradón [Mallo Viesca & al. 1973], fruto de las exploraciones del GESA.

Pinturas en la Cueva'l Pradón.

1975
Exploraciones en la Cueva'l Pradón por parte del Grupo de Espeleología Polifemo, que llega a levantar una topografía de las principales galerías de la zona de entrada, hoy perdida [Alonso Peña 1995].

1983-1985
La Sociedad de Espeleología Hades explora y topografía a lo largo de estos años la Cueva de Ḥonfría, levantando un completo plano de la misma que abarca 1002 m de desarrollo horizontal; se convierte en aquel momento en la mayor cueva topografiada en el macizo de La Llera [Díez Dizy & al. 1990].

Topo de la Cueva de Ḥonfría de la S.E. Hades, 1983-1985 (Fuente: Díez Dizy & al. 1990).

1992-1994
En 1992, bajo encargo del M.O.P.T. (Ministerio de Obras Públicas y Transporte) para las obras de la Autovía del Cantábrico, la FASE (Federación Asturiana de Espeleología) explorará y realizará un levantamiento topográfico de la Cueva'l Pradón, que alcanza 1.914 m de desarrollo. En los años posteriores el CADE (Colectivo Asturiano de Espeleólogos) daría continuidad a estos trabajos, alcanzando la topografía los 3.105 m y constatando la cercanía de las galerías finales del Pradón a la Cueva de Ḥonfría. Participaron, bajo coordinación de la FASE y el CADE miembros de los clubes asturianos: A.D. Glayos, C.D.U. San Gregorio, G.E. Auseva, G.E. Gorfolí, G.E. La Chova, S.E.A.A. Avilesina, S.E. Hades, y S.E. Oviedo. [Alonso Peña 1995, Puch 1998].

Topografía de la Cueva'l Pradón de la FASE y el CADE, 1992-1994 (Fuente: Puch 1998).

2008
En el mes de diciembre miembros de la Sociedad Espeleológica y Barranquista Escar logran, mediante una sencilla desobstrucción, la conexión entre la Cueva de Ḥonfría y la Cueva la Ería'l Pradón, dando lugar al nuevo Sistema Pradón-Ḥonfría, cuyo desarrollo se estima entonces en 4,5 km [referencia publicada en este mismo blog, ver aquí].

El equipo que realizó la conexión Ḥonfría-Pradón el día en cuestión, 9 de diciembre de 2008.

2009
El autor de este artículo topografía el tramo de conexión entre ambas cuevas descubierto meses atrás. Se anuncia un desarrollo topografiado de 4177 m [referencia en este blog, ver aquí], posteriormente rectificado a 4334 m.

2013
Miembros de la S.E.B. Escar descubren y exploran someramente, sin topografiarla, la Cueva l'Arite, considerada en aquel momento de escaso interés.

2017-2019
La S.E.B. Escar decide en 2017 abordar una revisión exploratoria, así como levantar una nueva topografía detallada de la Cueva de Ḥonfría, labor que tendrá continuidad en los años posteriores.

Una de las primeras jornadas topografiando en la Cueva de Ḥonfría, en 2017.

En 2018, además de continuar con las labores topográficas en la Cueva de Ḥonfría, abordarán la topografía de la Cueva l'Arite así como la retopografía de las galerías finales del Pradón, donde se localizan nuevos pasajes. Tras constatar la posibilidad de unir la Cueva l'Arite al sistema, se inicia una campaña de desobstrucciones por ambos lados. Fruto de todos estos trabajos, la topografía supera los 5 km de galerías a comienzos de 2019, convirtiéndola en la cavidad de mayor desarrollo del macizo de La Llera (y del concejo de Llanes) [referencia en este mismo blog, ver aquí]. Junto a la S.E.B. Escar colaboran en los trabajos miembros del G.E. Niphargus, G.E. Gorfolí, y G.E. Diañu Burlón.

Foto de grupo tras superar los 5 km de topo en el sistema.

En lo que llevamos de 2020...
La continuidad en las labores de desobstrucción en la Cueva l'Arite logra finalmente la conexión entre ambas cavidades, creando el actual Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite; además se prosigue con la topografía, dando por concluidos los trabajos en la Cueva de Ḥonfría. El desarrollo del sistema ronda los 5,5 km. Colaboran los clubes S.E.B. Escar, G.E. Niphargus, y E.S. Proteus

Salida del Pasu Pataricu, uno de los puntos clave
para la conexión de la Cueva l'Arite al sistema.


Perspectivas futuras
Es probable que el desarrollo de la red siga aumentando en los próximos años, pues queda más de una incógnita que aún espera ser explorada. Igualmente no es de descartar que en el futuro se pueda conectar al sistema alguna otra cavidad de las existentes con galerías próximas o que directamente se superponen a las del sistema. Es el caso de Cueva Tapada, LLR-15, LLR-28/29 y otras.

Sin embargo, el gran sueño de poder unir el Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite y el Sistema Ḥoulagua-Las Matas para alcanzar la hipotética Gran Red de La Llera parece aún lejano. Aunque no imposible.

Seguiremos informando. ¡Saludos soterraños!


BIBLIOGRAFÍA:

  • Alcalde del Río, H., Breuil, H. & Sierra, L., 1911. Les cavernes de la Région Cantabrique (Espagne). Mónaco.
  • Alonso Peña, J. 1995. El karst de La Llera (Balmori-Barro-Niembro-Posada-Quintana) Llanes. 
  • Díez Dizy, J.L. & Del Río Fernández, J.L., 1990. Cueva Ḥonfría. Filtraciones, 13. pp. 41-52. Oviedo.
  • Mallo Viesca, M. & Suárez Díaz-Estébanez, J.M., 1973. Las pinturas rupestres de las cuevas de La Riera y Balmori. Zéphirus 23-24. pp. 19-37. Salamanca.
  • Puch, C., 1998. Grandes cuevas y simas de España. Ed. Espeleo Club de Gràcia. Badalona.
  • Vega del Sella, 1916. El paleolítico de Cueto de la Mina (Asturias). Memoria nº 13. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Museo Nacional de Ciencias Naturales. Madrid.
  • Vega del Sella, 1930. Las cuevas de La Riera y Balmori (Asturias). Memoria nº 36. Comisión de Investigaciones Paleontológicas y Prehistóricas. Museo Nacional de Ciencias Naturales. Madrid.