viernes, 11 de enero de 2019

Exploraciones navideñas

¡Aḥayádevos, cueveros!

Vamos a dar en este post un repaso a los últimos trabajos desarrollados en el karst de La Llera (Llanes) y en los Covazones (Piloña) aprovechando las fiestas navideñas.

28 de diciembre: En esta ocasión nos juntamos un grupo más numeroso de lo habitual: por parte del Escar estábamos Lara, Victoria, Gonzalo, Julio y Pablo; se nos sumó también Carla, del G.E. Niphargus, que andaba por la patria chica. Para no perder la costumbre entramos a Cueva Tapada bastante tarde. Dos eran los objetivos previstos para la jornada:
     1) Proseguir con la desobstrucción iniciada en la última salida.
     2) Continuar con la exploración y topografía de la Galería inferior.
Una vez en la cavidad nos dedicamos al pasaje obstruido. A diferencia de la anterior jornada hoy traemos herramienta más apropiada (y somos más gente) por lo que el trabajo es más cómodo y se avanza, aunque lento. Después de unas tres horas de labor comemos, y tras ello cambiamos de tercio y nos encaminamos a la Galería inferior. La punta de exploración cerró casi de inmediato, en una chimenea que se torna impenetrable. Teníamos esperanzas de avanzar por aquí hacia la Cueva'l Furtivu, pero la esperanza se nos truncó rápido. Era día de Santos Inocentes, el chasco estaba anunciado. Bien embarrados, topografiamos todo lo que nos quedaba pendiente en esta galería. Más tarde continuamos con la exploración y topografía del pequeño enrejado de gateras y conductos al oeste de la boca, donde encontraríamos una nueva comunicación con el exterior (aunque impenetrable). Después regresamos a la labor de desescombro, que continuaríamos durante otro par de horas. Avanzar sí hemos avanzado, pero la conexión que presentíamos ahí mismo aún se hace de rogar. Ya digo, era Día de Inocentes.
Con lo topografiado en esta jornada la cavidad supera el kilómetro de desarrollo.





4 de enero: Inauguramos el año espeleológico de vuelta a La Llera, y en esta ocasión participamos en la salida Carla (del G.E. Niphargus), Gonzalo, y quien escribe este post. El objetivo principal era nuevamente Cueva Tapada, pero antes queríamos hacer una pequeña comprobación en otras cuevas, la LLR-15 y la LLR-28-29, que según las topografías se encuentran muy próximas, prácticamente unidas. Entramos primero a la LLR-28, donde no parece que haya continuidad viable. Después fuimos a la LLR-15 donde, por el contrario, parece que hay continuidad, aunque necesitaría desobstrucción. No obstante tampoco se aprecia una corriente de aire evidente. Mientras Carla y yo quedamos en la punta de la LLR-15 fumando un pitillo, Gonza vuelve a la LLR-28. Pasado el tiempo acordado comprobamos que no nos vemos las luces, no oímos nuestras voces, y el olor del incienso (sí, hemos venido preparados) no pasa de una a otra cavidad; sin embargo el sonido de los golpes de la maza se oyen próximos, y claramente, desde la otra cueva.
Salimos de allí haciendo cábalas, y nos encaminamos a Cueva Tapada, y ya dentro de la cueva a la desobstrucción que estamos trabajando en los últimos días. Pero tras unas horas de trabajo nos damos cuenta de que aquello no lleva a ninguna parte. El tramo abierto en el sedimento en la última jornada nos dejó en una mini salita, en la que finalmente una colada ciega la posibilidad de avance. Decidimos recoger todo el material y dedicarnos a topografiar en el extremo contrario de la cueva. Primero levantamos la topo del piso inferior de la sala del fondo (Sala de la Cobertura), y luego atacamos el piso superior, sólo parcialmente explorado con anterioridad. De este piso superior parte un ramal ascendente que nos lleva al nivel de la calle (raíces, caracoles y arañas) sin encontrar una salida al exterior penetrable (sector de La Caracolera), y otro ramal descendente en el que nos detuvimos ante un pozo de unos 4 o 5 metros, ya que no traíamos equipo de vertical; queda como la principal incógnita de la cueva. Habiendo apurado la jornada, emprendemos el regreso. Con lo topografiado el desarrollo de la cueva alcanza los 1199 m, y su desnivel aumenta hasta los 35 m (-28/+7).





6 de enero: Cambio de aires: salida a los Covazones, en la Sierra del Sueve (concejo de Piloña). [Crónica de Joaquín Pérez San José:] Después de haber sustituido la instalación de los dos pozos de entrada de Los Covazones en una salida anterior por material nuevecito, decidimos, Capi y Xuacu, acercarnos a seguir despejando incógnitas; después de comprobar que los niveles de agua están por debajo de lo normal, así lo hicimos. Nos acercamos a las partes profundas, (así lo llamaremos ya que, hasta ahora, esa zona no tenía nombre), en el sector de un pequeño río: éste termina en un laminador estrecho y ciego para el paso. En la parte alta de esta zona, que ya había un pasamanos a volapié, hemos encontrado unos pequeños pozos sin explorar que quedarán para otra salida, ya que el material que llevábamos no era suficiente para poder acometer esa exploración.
Ésta cavidad requiere de mucho más tiempo y personal para acometer todas los trabajos que quedan pendientes. Es una cueva cómoda ya que no tiene pasos demasiado estrechos, pero sí pozos, ríos, sifones, meandros… y con el aliciente de que está al lado del coche. En la topografía actual, casi llegamos a los 4 kilómetros de desarrollo y a los -200 metros de desnivel que nos engaña, debido al número de escaladas que se han realizado y que, en su mayor parte, siguen instaladas. Habrá que animarse a continuar.








Barro, mucho barro, en este sector de Los Covazones.

7 de enero: De vuelta a la Llera, con la LLR-20 (Cueva l'Arite en lo sucesivo) como objetivo, y con Capitán, Xuacu y Pablo como participantes. En varias visitas a lo largo de la primavera pasada habíamos atacado algunas de las estrecheces sopladoras de la parte inferior del caos de bloques que alberga esta cueva, aunque sin resultados. En esta ocasión pretendíamos enfrentarnos a otra estrechez sopladora distinta, en la parte superior del caos de bloques. Llegados al lugar, el furacu soplaba menos que en otras ocasiones; a pesar de ello la corriente era evidente. Estuvimos desescombrando por varias horas, sudando la camiseta y agotando las baterías, y finalmente conseguimos superar la estrechez en descenso. Nos conduce a una mínima salita, que a través de otra estrechez vuelve a introducirnos en el interior de este ciclópeo caos de bloques, con sucesivos pasos estrechos y una configuración laberíntica. Siguiendo el aire, y ganando algo de profundidad llegamos finalmente a una sala algo más amplia (unos 6 m de diámetro, por 4 m de altura). Desde aquí parecen existir diversas posibilidades de progresión, pero el aire mana de una estrechez insuperable por el momento aunque con continuidad evidente y amplia del otro lado. Regresamos sin topografiar, pero contentos con la labor realizada y con la confianza de estar a punto de conectar con las galerías finales de la Cueva'l Pradón. Tan concentrados estuvimos en la labor, que no tiramos ni una foto con la que alegrar esta crónica.


Y esto es todo por el momento. Seguiremos informando. Las fotos que ilustran esta entrada son de Julio, Pablo, Capitán y Xuacu.

¡Saludos soterraños!