domingo, 28 de abril de 2019

De furacos por los Ḥogos d'Alda y zonas aledañas

¡Aḥayádevos, cueveros!

Vamos a dar en esta entrada un repaso a las últimas exploraciones y actividades realizadas en la zona de Onís, concretamente en el sector de los Ḥogos d'Alda y otras zonas aledañas. Como de costumbre las repasamos en orden cronológico:


5 de abril: Esta tarde Capitán (que ya está por la zona de cara a la actividad que realizaríamos al día siguiente) exploró un pozo cerca de las antenas en el sector septentrional de Alda. Se trata de un pozo estrecho, con bastante porquería, de aproximadamente una veintena de metros.

6 de abril: Tras las expectativas surgidas con el descubrimiento de la ON-156/ON-157 (en lo sucesivo Pozu grande de los Ḥogos) dos semanas atrás, este día por la tarde nos juntamos Gonzalo, Lara, Pepe, Capitán y yo mismo con intención de regresar a la cueva para acometer la escalada pendiente e iniciar la topografía. Mientras Pepe y yo vamos topografiando, Gonzalo, asistido por Capi y Lara, será el encargado de abordar la escalada al final de la que podemos considerar la galería principal. Alcanzado el objetivo -una ventana evidente- el conducto continúa como chimenea más estrecha y ya de menor inclinación. Al llegar arriba, Gonza nos da una alegría: hay galería y se va a echar una ojeada. Regresa pronto y nos comunica que tira un trecho pero termina ante una estrechez que quizá se pueda ampliar. Adecenta la instalación y subimos los demás. Para cuando los de la topografía llegamos a la estrechez, el resto del equipo ya la ha ampliado y superado (aunque hay que despojarse del equipo de vertical para pasar). Del otro lado la galería continúa por unas decenas de metros, pero finalmente cierra. Curiosamente todo este tramo final se nota ventilado, y todo parece indicar que estamos a ras de superficie. Mencionar que esta modesta galería superior tiene una evidente conformación freática, con secciones tubulares, golpes de gubia, pequeñas cúpulas de disolución, y una erosión alveolar muy curiosa y característica. Topografiamos todo y regresamos desinstalando. Aunque nos queda revisar y topografiar el ramal sur de la cueva (ya explorado previamente por Lara y un servidor), decidimos dejarlo para otra ocasión. La topo suma 174 m de desarrollo, con 23 m de desnivel (-18/+5). Una pena que no diera más, pero al menos la escalada ofreció algún resultado.







22 de abril: Aprovechando un par de horas libres al mediodía, me acerqué hasta la zona para prospectar un poco por el área de Las Reblagas, donde Manolo -del Camping Picos de Europa- nos había comentado la existencia de un pozo, avisándonos por adelantado de que no era profundo. Di con él rápido (ON-86, Pozu las Reblagas) y muy cerca otro pozo tapado por los ganaderos (ON-161); no muy lejos otra torca amplia de unos ocho metros, destrepable con cuidado, que ya habían mirado en su día Zaida y Gonzalo (ON-162). Por la misma zona otro torcu estrecho con bloques, poco atractivo (ON-163) y otra torca tapada minuciosamente con bloques (ON-164). De todas ellas se toman coordenadas. Al día siguiente, y aprovechando la misma hora libre al mediodía volví a prospectar por la zona, entre Las Reblagas y Ḥou Gallinera, sin resultado en esta ocasión.

26 de abril: Este viernes por la tarde había quedado con Lara para mirar alguno de los pozos descubiertos en los últimos pateos, pero como ella no llegaría de Gijón hasta media tarde, me decidí a subir yo primero hasta Alda. Instalé, descendí y croquicé el Pozu las Reblagas, que como nos había comentado Manolo resultó un pocete de sólo 8 m. Después revisé y croquicé la ON-162, de -8 m al igual que la anterior, y me dediqué por un rato a la prospección, localizando una cueva cerrada con puerta para la maduración de queso (ON-165).


El Pozu de Las Reblagas.


Pozu ON-162.


A la hora convenida con Lara regresé al camping, donde tuve oportunidad de consultar con Ramón algunas dudas sobre la toponimia de esa zona, informándome de paso de otra cavidad próxima, Cueva Cubierta, y de una torca de 25-30 m que habían descendido en su día con escalas. Al final regresamos a Alda el grupo formado por Lara, Victoria, el pequeño Vitorín, y el menda. Nos dirigimos al lugar indicado por Ramón, localizando a la primera Cueva Cubierta (ON-166), que como nos había comentado es un lugar realmente curioso. Se trata de una sala de 35 x 25 m cuyo techo se ha desfondado, dejando una especie de dolina de colapso con forma de embudo invertido y con una amplia visera a lo largo de todo el perímetro de la depresión. El lugar ha sido acondicionado como redil para las cabras, con muretes y zonas allanadas bajo la sotecha. Nos demoramos en el lugar sacando fotos, y topografiamos la cavidad, que más bien debiera llamarse Cueva Descubierta. 



El curioso lugar de Cueva Cubierta.


Después nos dirigimos a la Cueva'l Quesu de La Llosona (ON-165) que exploramos y topografiamos; poco más que una pequeña sala con los consabidos restos de talameras y estantes. Quizá lo más sobresaliente de la cueva es la entrada, trabajada con buenos sillares y puerta de acceso. Finalizada la labor también aquí, nos dedicamos a prospectar y pasear, marcando algún furaco sin interés. Ya de regreso revisamos y croquizamos el Torcu ON-163, un pocete de 3'5 m sin mayor relevancia, con lo que dimos la jornada por concluida.


La bien trabajada entrada a la Cueva'l Quesu de La Llosona.



Además de los trabajos mencionados, presentamos la topografía actualizada del Pozu Lara, con las dos nuevas bocas descubiertas el 24 de marzo, algo que ya comentamos en su día en este blog.


Y esto es todo por el momento. Nuestro agradecimiento como siempre a los hermanos Álvarez Valle, de Avín, que más allá de los lazos familiares con miembros del club, son para nosotros un caudal inagotable de información sobre los furacos de la zona. Las fotografías que ilustran este artículo son de Lara, Gonzalo, Capitán, y del autor del texto. Seguiremos informando.

¡Saludos soterraños!

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