domingo, 9 de diciembre de 2018

Cueva Lierda (o Covalierda)

Localización:
Se ubica en el sector nororiental de la sierra que desde Pandescura desciende hasta Demués (concejo de Onís), pudiendo acceder a la zona por la pista del Cotu Benia (por el norte, desde Benia) o por la Pista de Soñín y La Berruga (por el sur, desde Demués). La boca superior oeste (la principal) se sitúa en el fondo de una amplia depresión, actuando como sumidero de un arroyo temporal.

Aspecto exterior de la boca principal de Cueva Lierda.

La boca inferior (la resurgencia) se encuentra en el flanco oriental de la sierra, en la pequeña foz que forma el ríu Violéu, y pocos metros por encima del cauce. La boca superior oriental, se encuentra unas decenas de metros sobre la resurgencia, en la misma ladera.
Las coordenadas UTM (Dátum WGS84) de la boca principal (boca oeste o superior) son: X: 340.832, Y: 4797.432, Z: 621 m.

Descripción:
La boca superior, u oeste, (cota +0) se encuentra en el fondo de un pequeño valle ciego, tiene dimensiones amplias y, en época lluviosa, actúa como sumidero de un arroyo. Da paso a una amplia sala de la que parten dos continuaciones en paralelo: una por la izquierda en descenso, más amplia y con suelo de bloques y guijarros; por la derecha, y al mismo nivel, parte un conducto superior, también amplio y con el suelo ocupado por una potente capa de estiércol antiguo.

Boca principal (superior oeste) de Cueva Lierda.

Estas dos galerías paralelas tienen una curiosa configuración, pues presentan tres amplias comunicaciones a modo de ventanas elevadas sobre el talud de sedimentos, vistas desde abajo, o de balcones o pozos, vistas desde arriba.
La galería superior progresa en horizontal y con dimensiones amplias hasta superar el primer balcón. Luego se estrecha y el techo se eleva, asciende por unos metros y después desciende y se amplia decididamente a la altura del segundo balcón, a modo de amplia sala. Al fondo de la sala, sobre el tercer balcón se nos presentan varias posibilidades. Una, bajar el resalte y la rampa subsiguiente hasta la galería inferior. Otra posibilidad, menos evidente, es continuar de frente sobre el resalte y proseguir por una gatera; a los pocos metros un paso ascendente nos da acceso a otro conducto, estrecho y arrampado, que progresa en descenso unas decenas de metros hasta cerrar (cota -12). La tercera posibilidad, por la derecha, es la más evidente: un amplio umbral (cerrado con alambrada para el ganado) nos da acceso a una sala, también amplia, iluminada por la luz exterior que se cuela por la boca oriental, a nuestra izquierda y de amplias dimensiones.

Umbral de acceso a la galería de la boca oriental.

Boca superior oriental.

Por la derecha, dando continuidad a la galería de esta entrada, prosigue el conducto. Nos lleva a un resalte ascendente y una estrechez, del otro lado tenemos un pequeño pozo (cuerda obligada), que nos conduce a la modesta galería de los gours, que se prolonga unas decenas de metros en ascenso por la izquierda, menguando dimensiones hasta cerrar a cota +4, y algo menos por la derecha, en descenso, hasta cerrar a cota -9. En época lluviosa por esta galería discurre un pequeño caudal que ha conformado una serie de vistosos gours.

Resalte de acceso a la galería de los gours.

Volviendo a la entrada principal si descendemos por la galería de la izquierda, esta se prolonga con buenas dimensiones y suelo de bloques hasta la altura de la tercera ventana de comunicación con la galería superior; esta tercera ventana es más bien una rampa y se puede ascender por ella sin cuerda.

Galería de entrada.

Galería principal.

A partir de este punto la galería pierde dimensiones y desciende de forma más decidida, también con bloques, hasta un resalte. Bien descendiendo este resalte, o bien por un ramal que arranca a la izquierda de su cabecera, accederemos a una sala con techo bajo. En descenso prosigue por una rampa-gatera. A partir de este punto la cueva cambia de modo radical, conformándose como pequeñas galerías tubulares y gateras. Siempre en descenso llegamos a un paso muy estrecho a cota -40, que en función de las crecidas puede colmatarse o vaciarse de sedimentos (cantos, gravas y arenas); es, además, un punto bajo que con caudales altos llega a sifonar. La corriente de aire es acusada en todo este tramo.

Tramo final de la galería inferior.

Superado este paso la galería vuelva a ampliarse un poco y nos conduce al trecho a un pequeño pozo (cuerda necesaria), donde el conducto se convierte en un meandrito con alguna mínima marmita. Tras un resalte y unas decenas de metros, saldremos al exterior por la boca inferior (cota -47), poco más que una gatera con suelo de guijarros.

Boca inferior.


Datos espeleométricos:
Desarrollo: 510 m.
Desnivel: 51 m (-47/+4).

Geología:
Calizas carboníferas. Buena parte de las galerías se acomodan a los planos de estratificación. A destacar los impresionantes bancos de sedimentos detríticos (cantos y gravas más o menos cementados) en toda la galería de entrada. Hay testigos de esta sedimentación por toda la cueva, que nos hace pensar que en el pasado llegó a quedar completamente colmatada. Por contra, la cueva prácticamente no presenta espeleotemas.

Potente banco de sedimentos en la galería principal.


Biología:
Son abundantes en la cueva diversos invertebrados. Especialmente abundantes son las arañas de la especie Tegenaria inermis. Se han observado también arañas Meta bourneti, opiliones Gyas titanus e Ischyropsalis sp., polillas de la especie Scoliopteryx libatrix, y diversos coleópteros.

Hidrología:
En régimen de aguas altas el agua se sume por la boca superior, circula por la galería de entrada hasta sumirse en la bloquera a mitad de galería, reaparece a cota -26, ya en las galerías inferiores, y circula por estas hasta resurgir por la boca inferior. Otro caudal, de menor importancia, circula por la galería de los gours, reapareciendo en la bloquera de la galería de entrada, donde se suma al caudal principal. En crecidas excepcionales el agua circula por todo el recorrido entre las dos bocas.

Historia:
Dada la amplitud y ubicación de la cueva, ha tenido un amplio uso ganadero en el pasado y aún en la actualidad, del que hay abundantes rastros en ambas bocas superiores. El meandrito de la boca inferior fue además empleado en el pasado para la maduración de quesu de Gamonéu, conservándose algunas talameras ya podridas.
Por otra parte se han encontrado rastros de la Guerra Civil, como munición de fusilería y restos de metralla de obús (estos últimos probablemente arrastrados por el agua).

Munición bélica de la Guerra Civil.

En el plano espeleológico nos consta que ya había sido visitada por otros grupos de espeleología asturianos, aunque desconocemos si habían levantado topografía. Tito Rojo, vecino de la zona, nos ha comentado que hace tiempo fue visitada y topografiada por espeleólogos catalanes, a quienes probablemente debamos atribuir los viejos spits encontrados en el pozo de acceso a la galería de los gours.

Han participado en los trabajos:
La cueva fue explorada inicialmente en 2015 por el grupo formado por Zaida, Ernesto, Río e Íñigo. El 8 de noviembre de 2018 el grupo formado por Julio, Ernesto, Gonzalo y Pablo, regresan a la cueva y la topografían en su mayor parte. Cinco días después Julio y Pablo, acompañados de Victoria y el pequeño Vitorín, concluyen en otro ataque la exploración y la topografía. El texto de la presente reseña y el dibujo de la topo son autoría de Pablo; las fotos que la ilustran del mismo y de Julio.

Topografía de Cueva Lierda.


domingo, 11 de noviembre de 2018

Exploraciones de primavera en La Llera (Llanes) y en Onís.

¡Aḥayádevos, cueveros!

Hace ya más de medio año que no actualizamos el blog, y vamos a hacerlo dando un repaso a las actividades realizadas en los meses de primavera:

20 de marzo: Este día Pablo se da un pequeño pateo por La Llera. Primero toma las coordenadas de la LLR-32 y la LLR-35, que faltaban, y luego se desplaza en dirección a la LL-11, descubriendo una cueva-tejonera (LLR-36) que quizás sea penetrable. Continúa el pateo por las cercanías de la autovía, descubriendo una cueva nueva con buena pinta, cuya boca está medio oculta por grandes bloques desprendidos de la visera. Se toman las coordenadas de ambas, y después se continúa con la prospección, sin más resultados que relocalizar la covacha LLR-16.


La nueva cueva (LL-55), oculta tras un bloque ciclópeo.

21 de marzo: Nueva salida a La Llera a cargo de Gonzalo, Nidia, Julio y Pablo. Un poco cansados de la Cueva de Ḥonfría, decidimos dedicar esta salida a la exploración de la cueva descubierta el día anterior. De camino a ella, y muy próxima, encontramos otra cueva (LLR-37-38) que sólo miramos por encima. Llegados a nuestro objetivo, este resultó ser una cueva de escaso desarrollo, y aunque no teníamos noticias de ella y creemos que no ha sido topografiada ni publicada, nos la encontramos marcada con pintura roja como LL-55, una marca de las exploraciones de la FASE en los 90. Exploramos la cavidad forzando algunas estrecheces incómodas y la topografiamos. Da poco de sí: 58 m. Señalar que cuenta con restos de conchero. Después prospectamos un poco por la zona, y localizamos una nueva cavidad. La boca es estrecha y una vez superada accedemos a una pequeña sala que se desfonda en un pozo con dos viejos spits en cabecera. Tiene muy buena pinta. Pero venimos sin equipo de vertical y nos quedamos con las ganas. Quizás se trate de la Cueva'l Furaquín (LL-43) que se exploró en tiempos de la FASE, cueva de la que no tenemos topo y cuya ubicación exacta desconocemos. De nuevo en el exterior, decidimos visitar la LL-11, que Julio y Nidia no conocían. Recorremos la preciosa galería principal de la cueva, hasta el balcón sobre el río Calabres, y emprendemos el regreso. Ya en el exterior nos dedicamos a prospectar un poco más, sin resultados. Mencionar que al pasar las coordenadas del GPS comprobamos que la nueva cueva (¿Furaquín?) ya la teníamos localizada, y sin explorar, desde 2009.



La Cueva LL-55.


1 de abril: Aprovechando un par de horas libres al mediodía, quien suscribe se pega un pateo por la zona del Pozu'l Nubláu (ON-02) y la Cueva l'Agua (ON-03), en Onís, con intención de tomar coordenadas de estas bocas y del Cuevu Merín (ON-29), todas ellas previamente conocidas. Además se localizan otras cinco pequeñas cavidades por la zona (ON-100 a 104): dos son meras covachas, las otras tres habrá que revisarlas. De todas ellas se toman coordenadas.

2 de abril: Nuevo pateo del menda en Onís, revisando algunas zonas de Sopeña, Castru y La Güesal. Se localiza una importante surgencia (que forma una bonita y escondida cascada), la Ḥuente l'Ermitañu (ON-109), que por caudal, ubicación y cota parece corresponder a la resurgencia del río de la Cueva de Pruneda. Sobre esta surgencia hay dos pequeñas cuevas (ON-110 y 111), una de las cuales actúa como trop-plein y parece tener continuidad. Más allá de esto poco de interés: varias surgencias pequeñas e impenetrables (ON-107, ON-114 a 117), covachas y abrigos (ON-106, 108, 112, 113), y una antigua torca que ha sido destruida con relleno (ON-105).

8 de abril: Pequeño pateo de prospección por Avín por parte de Pablo. La intención era localizar el Pozu la Xerra (ON-127), del que nos había hablado Manolo (padre de Victoria y Zaida). Localizamos el pozo y tomamos coordenadas, también del Cuevu la Xerra (ON-126) y otra covacha cercana sin interés (ON-128).

11 de abril: Tras el parón desde Semana Santa por motivos laborales (muchos de nosotros vivimos, de una u otra manera, del turismo) organizamos una nueva salida a La Llera para explorar la covacha con pozo descubierta en la anterior visita a la zona y que barruntábamos pudiese ser la LL-43 o Cueva'l Ḥuraquín. Participan Gonzalo, Nidia, Julio y Pablo. De esta cueva sólo teníamos los datos espeleométricos publicados en un número de la revista Subterránea (cerca de 900 m, con -35 m), y además, servidor, el vago recuerdo de una ponencia de Jesús Alonso Peña en un Congreso Asturiano de Espeleología a finales de los años 90. De camino, antes de llegar, dimos un vistazo a la LLR-10, que algún día habrá que revisar. Una vez en el objetivo de la jornada, reequipamos el pequeño pozo (los viejos espits están para pocos trotes) que nos deposita en una sala arrampada. Ya desde el principio la cueva se vuelve algo laberíntica, como la mayoría en La Llera, pero a modo de resumen podemos mencionar dos sectores principales: por un lado una galería de secciones freáticas, relativamente amplia, adornada por bonitos espeleotemas y, en algún punto concreto, bastantes excéntricas; por otro lado una sala amplia que se desfonda en un segundo pozo (con una enorme colada desprendida) y de la que parten nuevas galerías. Una cueva entretenida y muy bonita, que aunque ya explorada, recorrimos sin ninguna información previa. Finalmente hemos concluido que debe tratarse de la Cueva'l Ḥuraquín, ya que desarrollo y desnivel coinciden, y se sitúa próxima al Sistema Ḥoulagua, otro dato del que disponíamos. Además se conservan los puntos de topografía con esmalte rojo a lo largo de las distintas galerías de la cavidad.
En el camino de regreso nos encontramos con otra cueva nueva en el fondo de un pequeño jou. La boca esta medio tapada por bloques, pero de inmediato conecta con una galería modesta y muy concreccionada. De esta galería parte en descenso otro conducto, que se explora hasta la cabecera de un pozo de una decena de metros, colgado como una ventana sobre una amplia sala. Hasta aquí la cueva está pisada y hay alguna pintada con esprai, sin embargo el pozo no ha sido descendido. Es tarde y el material de vertical está afuera, así que emprendemos el regreso. Se toman coordenadas y le damos la signatura LLR-11. Mencionar que se encontró algún bigaro y alguna llámpara sueltos, pero no un conchero propiamente dicho.




En la Cueva'l Ḥuraquín. 

12 de abril: Por la mañana Pablo se da un pequeño pateo por las cercanías de Avín, localizando dos surgencias impenetrables (ON-129, 130), algunas covachas y un torcu sin interés (ON-128, 131, 133, 134), y una cueva que no tiene mala pinta: es de boca estrecha pero parece que tira y que en ocasiones actúa como surgencia; se sitúa próxima a la confluencia de los ríos Güeña y La Güesal y habrá que volver para explorarla. Queda como Cueva de las Llastrias (ON-132), por el nombre de la finca. De todas ellas se toman coordenadas.

14 de abril: Zaida, realizando otras actividades junto a Braillin, descubre una pequeña cueva en la zona de Cabriera (Onís), que explora someramente, constando de una pequeña sala en rampa y observando un curioso amontonamiento de piedras y bloques.

15 de abril: Al mediodía Pablo da un pequeño paseo por la orilla del Güeña en las cercanías de Avín. Localiza una surgencia (Ḥuente la Ḥaya, ON-135), un amplio abrigo que habrá que revisar (ON-136), y varias pequeñas covachas sin mayor interés (ON-137, 138 y 139). De todas ellas se toman coordenadas. Por la tarde el grupo conformado por Lara, Zaida y Pablo se dirigen al Cuevu de Cabriera (ON-140) localizado por Zaida el día anterior. La cavidad no da nada, más allá de lo ya explorado por Zaida. El amontonamiento de bloques y piedras parece que se usó para cubrir el cadáver de un xatu. Cabría tratar de desobstruir el fondo de la rampa, colmatado por bloquera, pero a priori no tiene demasiado interés. Topografiamos y tomamos coordenadas. Lo mejor de la jornada: que vimos un gatu montés.


18 de abril: Nueva salida a La Llera, con intención de continuar con la exploración -e iniciar la topografía- de la LLR-11 descubierta en la anterior salida a la zona. Participan Nidia, Julio y Pablo. Se topografía desde la boca hasta la cabecera del pozo donde habíamos quedado en la anterior jornada. Después instalamos el pozo (P-11) y accedemos a las galerías inferiores, de bastante amplitud en buena parte de su desarrollo y, como habíamos supuesto, completamente vírgenes. En un karst tan trillado como La Llera no es fácil encontrar galerías sin hollar, y estas eran realmente guapas, con grandes espeleotemas. Topografiamos casi 300 m, explorando en torno a 800-900 m de desarrollo. A pesar de su cercanía a Ḥonfría, el Ḥuraquín, y otras cavidades, no conseguimos enlazarla con ninguna de ellas ni tampoco se aprecian corrientes de aire evidentes. A la salida de la cueva decidimos prospectar un poco por la zona, y Julio localiza un pequeño covacho con bloques tapándolo (LLR-56). Retiramos algunos bloques y Nidia y Pablo consiguen colarse por el agujero (Julio necesitó emplear métodos más contundentes para lograr entrar). Una estrecha gatera descendente conecta casi de inmediato con una galería amplia y muy adornada por concreccionamiento y grandes columnas. Se prolonga por un par de centenares de metros, con dimensiones realmente grandes para lo habitual en la zona. Dada la hora, ni topografiamos ni exploramos con mayor detalle, y salimos asimilando los descubrimientos de la jornada. Si hay salidas de espeleo buenas, está fue mejor.



En la Cueva LLR-11.

20 de abril: Nueva salida a la LLR-11, en esta ocasión con la participación de Gonzalo, Ernesto y Carlos. Revisan la cavidad casi en su totalidad, ya que sólo Gonza la conocía, y únicamente hasta el pozo; después continúan con las labores de topografía en el extremo nororiental de la galería inferior, zona bautizada como "de las raíces", sumando otros 150 m de desarrollo a la cueva (alcanza 442 m). Sin embargo la cavidad se torna laberíntica por este extremo y vuelve sobre sí misma, avanzando poco en dirección a Ḥonfría, algo en lo que confiábamos. En el exterior se localiza un pequeño torcu próximo (LLR-57) que queda pendiente; a falta de GPS se realiza una visual exterior con el Disto desde la LLR-11 para ubicar la nueva boca.

23 de abril: Por la tarde Julio y Pablo se acercan a explorar el Pozu la Xerra (ON-127), en Avín. Resulta ser un calcetín de pocos metros de profundidad, colmatado de restos óseos, sacos, y bloques. Da la sensación de que antiguamente pudo tener continuidad, pero el uso prolongado como muladar lo ha rellenado y sería necesario realizar una desobstrucción bastante desagradable. Salimos topografiando.


El Pozu la Xerra, en Avín


25 de abril: Pablo y Victoria (que retorna a la actividad espeleológica tras su reciente maternidad) realizan una rápida visita por la tarde a la recién descubierta LLR-56, en La Llera. Nada más entrar, y antes de recorrer la galería principal explorada en la anterior jornada, intentamos buscar paso desde la boca en dirección contraria... y lo logramos. Una gatera entre un bosquete de columnas nos da acceso a una nueva galería, relativamente amplia y muy adornada por espeleotemas, que parece la prolongación de la galería principal ya conocida. Tras un centenar de metros o algo menos llegamos a un punto que en el pasado debió conectar con el exterior, ya que hay restos de conchero. A partir de este punto las columnas y coladas prácticamente ciegan el conducto, aunque existen algunas gateras y divertículos que exploramos. Revisada esta parte, regresamos a la boca y recorremos la galería principal; a la ida sacando fotos y flipando con la belleza de la cueva, a la vuelta topografiando (220 m de desarrollo, con sólo -8 m de profundidad).




Cueva Tapada (LLR-56)

9 de mayo: Nueva visita a la LLR-56, que a falta de nombre hemos decidido bautizar como Cueva Tapada (y como Cueva'l Furtivu a la LLR-11, descubierta también en estas semanas). En esta ocasión participamos Gonzalo, Nidia y Pablo, y vamos con poco tiempo, pudiendo dedicar a la actividad sólo unas horas de la tarde. Dado que Gonza no conoce la cavidad revisamos por entero lo ya explorado en las dos jornadas anteriores. Descubrimos varios ramales, uno de los cuales tiene continuidad a través de una serie de rampas muy concreccionadas, con un nivel inferior con mucho más sedimento y arcilla en el que la cueva cambia radicalmente. Revisamos todo este sector, en el que creemos no haber dejado incógnitas. No obstante habrá que regresar a topografiarlo. Lo explorado anda ya por 700-800 metros.

Detalle de Cueva Tapada.

28 de mayo: Otra salida más a la Cueva'l Furtivu, en esta ocasión por quien suscribe en solitario. Se revisa y topografía todo lo que faltaba en el nivel superior de la cueva, antes del pozo; se dejan sólo dos estrechas gateras (una en cada extremo de la galería) que necesitarán desobstrucción. La topografía alcanza 558 m con -33 m de desnivel, aunque por el momento sigue sin avanzar hacia las otras grandes cavidades próximas. Se aprovecha para tomar coordenadas GPS del torcu LLR-57, muy próximo a la anterior y pendiente de exploración.

30 de mayo: De nuevo a Cueva Tapada, en esta ocasión el grupo formado por Julio, Nidia, y Pablo. Primeramente se revisan algunos ramales de la galería principal (Gª Proboscídea), y después se emprende la topografía de los niveles inferiores de la cueva descubiertos en la última jornada con Gonzalo, sector cuya topo queda completada en su mayor parte. De vuelta a los niveles superiores de la cueva, se topografía el desarrollo principal de la galería del conchero, también explorada con anterioridad. Con lo realizado en esta jornada el desarrollo topografiado de Cueva Tapada alcanza 540 m, con un desnivel de -20 m, situándose algunas de las galerías topografiadas muy próximas a la Cueva Ḥonfría y la LLR-15. Ya en el exterior se patea un poco buscando la ubicación de la antigua boca del conchero. No damos con el sitio, pero continuamos la prospección y tras pasar por la LLR-16 encontramos una nueva cueva, LLR-58, que se explora (unos 25-30 m) pero no se topografía.

Zarpazos de oso en Cueva Tapada.

Además de las ya mencionadas se han realizado en este tiempo otras dos salidas a cuevas de La Llera. Una el 23 de marzo, por parte de Pablo en compañía del arqueólogo (y socio del Escar) Alberto Martínez Villa. Y otra por parte de Julio, Gonzalo y Pablo acompañando al paleontólogo Diego Álvarez Lao, de la Universidad de Oviedo, el día 15 de mayo. En ambos casos con intención de evaluar el interés de hallazgos realizados en esta campaña en cavidades de la zona.

Y eso es todo de momento. Con la llegada del verano las exploraciones se han detenido, como de costumbre, y se han reiniciado en estos meses otoñales con nuevos descubrimientos y exploraciones. Pero eso ya será asunto para otra publicación.

¡Saludos soterraños!





domingo, 18 de marzo de 2018

Últimas exploraciones en Llanes y Onís

¡Aḥayádevos, cueveros!

A lo largo de estas primeras semanas de marzo nuestro club ha continuado con las labores de exploración, tanto en el macizo de La Llera -concejo de Llanes-, como en el valle del Güeña y el Puertu Baxu -en términos del concejo de Onís-, áreas que últimamente centran nuestros esfuerzos espeleológicos.

Parte del grupo en la Cueva la Valleya'l Melón, en Avín.

Un resumen de las salidas efectuadas:

5 de marzo: Por la tarde Pablo y Victoria se dan un pequeño paseo de prospección al sur del camping de Avín. Se descubre un nuevo covacho, ON-87, de unos pocos metros. Después la lluvia arrecia y continúa Pablo solo, descubriendo tres cavidades nuevas muy próximas entre sí (ON-89, ON-90, y ON-91; la primera, un amplio abrigo, recibe el nombre de Cueva'l Cárabu, según nos informarían después los hermanos Álvarez Valle del Camping 'Picos de Europa'). De estas tres sólo la ON-90 tiene buena pinta, y su entrada está cerrada con una vieja portilla de madera que delata su uso para la maduración de quesos; no habiendo podido recoger su nombre tradicional, la hemos bautizado como Cueva los Quesos (del Cárabu). Sigue lloviendo con fuerza, y ya de regreso se localiza otra pequeña covacha, ON-88, y una surgencia temporal, ON-93, y otra covachina que también actua como surgencia temporal, la ON-92 (probablemente un trop-plein de la ya conocida Ḥuente de la Llosa). De todas ellas se toman coordenadas.

La covacha ON-87.

8 de marzo: Participan Nidia, Julio y Pablo -acompañados por Victoria durante un rato-, en una nueva salida a La Llera. La intención inicial era volver a la Cueva de Ḥonfría, pero quien esto escribe estaba con un buen resfriado y finalmente decidimos trabajar en otras cuevas próximas. Revisamos la LLR-30 y la LLR-31, descubiertas recientemente; no dan nada (3 y 8 m, respectivamente) y se croquizan.


La muy pequeña LLR-31.



Después Victoria nos deja y el resto nos dividimos: Julio se dirige a la LLR-20, a trabajar en una de las estrecheces con tiro de aire, mientras que Pablo y Nidia se encaminan a completar la topo de la LLR-29. La topografiamos, conectándola finalmente con la muy cercana LLR-28 y formando un pequeño sistema (107 m de desarrollo, con -11 m de desnivel). A la postre, una vez pasada la topo, vemos que estamos ¡a apenas un metro de distancia del final de la LLR-15! Completadas las labores de topografía buscamos un rato la LLR-32, de la que nos falta tomar coordenadar y dibujar el croquis, pero no fuimos capaces de dar con ella, así que finalmente nos encaminamos a la LLR-20.


En la LLR-20 nos espera Julio, que ha ensanchado la estrechez lo suficiente para que nos colemos Nidia y quien suscribe, aunque tendrá que trabajar algo más para colarse él también por el ḥuracu. Del otro lado continúa el caos de bloques, bien caótico en este caso, con sucesivas estrecheces en las que hay que trabajar duro... Al final de la jornada hemos sumado otros 50 metros de desarrollo a la cueva (se queda en 194 m, con -14 de profundidad), aunque lo cierto es que da vueltas sobre sí misma, y sólo hemos avanzado una decena de metros en la dirección correcta. Anotar que en esta ocasión el tiro de aire era más leve que en anteriores visitas.


15 de marzo: Participan en la salida Nidia, Julio, Gonzalo y Pablo. Una vez más regresamos a la Cueva de Ḥonfría, con el objetivo principal de topografiar el sector laberíntico descubierto el día de la asamblea y explorar el pozo que habíamos dejado allí como incógnita y, además, con el objetivo secundario de revisar desde el interior del sistema por dónde se pierde el aire que se encamina a la LLR-20. Por la Sala del Té, el Laberinto y la Sala Hades, llegamos a la Galería de la Incontinencia, desde donde empezamos a topografiar el nuevo sector, que no figura en la vieja topografía de la S.E. Hades, y que en estada jornada bautizamos como 'el Escarelinto'. El pozo pendiente no dio nada, una pequeña sala en la base, pero descubrimos un meandrito ascendente que nos había pasado desapercibido en la anterior ocasión; tiene corriente de aire y alcanza el punto más alto de la cueva (+9 m, no muy lejos de la superficie), pero finalmente la estrechez es insuperable.

Uno de los múltiples recovecos del Escarelinto.

Topografiada esta parte, poco más de 200 m, y tras comer algo, nos encaminamos al segundo objetivo de la jornada. Cruzamos el tramo del Paso Generacional, y en la unión con la Cueva'l Pradón tomamos la galería que discurre hacia el norte, que finaliza ante un gran derrumbe por donde se pierde la principal corriente de aire de la cueva camino -como ahora sabemos- de la LLR-20. Aunque esta parte ya estaba recogida en la topografía de los años 90 efectuada por la FASE, la repetimos hasta unir con nuestra propia poligonal para determinar la distancia a la LLR-20 de la forma más precisa posible. Y si los cálculos son correctos, aun nos restan 36 m en línea recta para poder conectar ambas cuevas. Desde el interior el caos de bloques parece aún más complejo e inestable, por lo que nos retiramos con una sensación agridulce. Una vez pasados los datos de la topo, nuestra revisión de Ḥonfría supera ya el kilómetro y medio, y el Sistema Pradón-Ḥonfría llega a los 4621 m de desarrollo.




Proyección de poligonales del sector de Ḥonfría sobre la ortofoto. 

17 de marzo: Nos juntamos un nutrido grupo: Zaida, Lara, Gonzalo, Julio, Pablo y, además, Adrián, del G.E. Gorfolí, que andaba este día por la zona y se sumó a la actividad. El objetivo era mirar un torcu en Avín, y si no daba nada, continuar con alguna de las cuevas que tenemos pendientes en ese sector. Hasta Sopeña nos subió Zaida con el patrol del camping, pero el Torcu del Prau de Sopeña resultó ser un pocete de 3 m sin más continuidad. Volvimos a taparlo como lo encontramos, y emprendimos el regreso.

El torcu del Prau de Sopeña.


De la que bajábamos de Sopeña paramos a mirar un agujero que nos había llamado la atención. No era nada, pero pateamos por la zona y Julio y Zaida encuentran una cueva con buena pinta, que hemos llamado Cueva la Valleya'l Melón por no ser conocida de nuestros habituales informantes y ser este el lugar en que se ubica, muy cerca del cauce del ríu la Güesal. A los pocos metros conduce a un pequeño pozo tras el que se intuye una sala amplia. Nos equipamos y nos dirigimos a la cueva. Bajado el pozo nos situamos en una sala en descenso, amplia como parecía, con un sifón estático en su fondo. Del lado contrario asciende en rampa y finaliza abruptamente ante una bloquera, en la que buscamos infructuosamente el paso. La cavidad parece funcionar como surgencia temporal, mostrando huellas de grandes subidas del nivel de agua. Salimos topografiando y afuera nos recibe una cortina de lluvia intensa.

Equipando el P-4 de la Cueva la Valleya'l Melón.

El sifón de la Cueva la Valleya'l Melón

Bloquera final de la Valleya'l Melón.


Bajamos al camping, donde comeríamos invitados por las de la casa. Pasta, callos y lomo; como marqueses. Y el que quiso, cafetín y secado de ropa en la chimenea. En algún momento vamos a tener que levantar un monumento a esta familia.

Comiendo en el Camping 'Picos de Europa'.

Por la tarde nos lo pensamos un poco, ya que la lluvia no afloja. Con las bajas de Zaida y Adrián, el resto, equipados con paraguas, decidimos acercarnos hasta las cuevas del Cárabu, localizadas en una anterior salida, como ya se dijo. La Cueva'l Cárabu (ON-89) propiamente dicha es una amplio abrigo sin continuidad, pocos metros más abajo hay una gatera que da acceso a una pequeña sala interior, que hemos denominado Carabu II (ON-90). Se croquizan ambas.

El equipo de por la tarde en la Cueva'l Cárabu.

Entrada a la Cueva'l Cárabu II.


Acto seguido nos vamos a la muy cercana Cueva los Quesos (del Cárabu), ON-91, que es la que mejor pinta tenía de las tres. Sin embargo dio muy poco de sí: una vez atravesada la portilla accedemos a un corto tramo de galería, a modo de sala, con restos de talameras y otros desechos del pasado quesero de la cueva. Al fondo una estrechez descendente tampoco ofrece solución de continuidad. Salimos topografiando, y parece que ha dejado de llover, por lo que nos decidimos a prospectar por un rato.

Topografiando en la Cueva los Quesos del Cárabu.

Talameras y restos del pasado quesero de la cueva.


Subimos prospectando hasta Los Quintanales, donde nos encontramos una torca con buena pinta, amplia y de unos 12-15 m de profundidad. Luego nos dirían en el camping los hermanos Álvarez Valle que es conocida como Pozu las Perdices, ON-96, y que ya había sido descendida por ellos -G.E. Geonís- en los años 80 con escalas. Ahora no traíamos el equipo de vertical, y nos quedamos con las ganas. Seguimos prospectando por Los Quintanales, donde hicimos un curioso descubrimiento. Resulta que -por alguna razón que ignoramos- los propietarios de una finca han trabajado en la desobstrucción de lo que debía ser un mero abrigo, retirando numerosas rocas y profundizando un par de metros hasta encontrar un paso entre la bloquera. Mediante un corto destrepe alcanzamos el techo de una inclinadisima rampa descendente de bloques sueltos; tendrá cerca de 25 m de profundidad, imposible de descender sin cuerda, y da acceso a un amplio cavernamiento. Sin embargo el sitio donde estábamos -el techo de una bloquera inestable de gran magnitud, con otro tapón de bloques sobre nuestras cabezas apoyado en ella- pone los pelos de punta, y salimos de allí pitando. Queda el lugar marcado como Cueva de las Perdices (es el nombre de la finca), ON-97, aunque el lugar es realmente peligroso y por el momento creemos que no merece la pena jugársela con su exploración.

La boca desobstruida de la Cueva las Perdices.

Situados donde estábamos, sobre la gran depresión kárstica de Vallota, evaluamos las áreas más interesantes para prospectar en próximas salidas, y después decidimos emprender el regreso hacia el camping, prácticamente en línea recta y por terreno no prospectado. Sin embargo ya no encontramos nada más, aunque teníamos información de otro pozo por la zona.

Nueva técnica de prospección, ojear
el lapiaz desde el árbol cual leopardo
en su acacia...

Y esto es todo por el momento. Seguiremos informando. Las fotos que ilustran este post son de Adrián, Pablo, Victoria, Julio y Lara.
¡Saludos soterraños!