martes, 5 de enero de 2021

Exploración en tiempos de Pandemia (II)

 Texto y fotos: Pablo Solares Villar y Carla Gutiérrez Meré.

[ Terminamos la primera parte de este artículo con la crónica de la salida efectuada por los autores el 13 de marzo, pocas horas antes del confinamiento domiciliario decretado por el gobierno. Fue aquella una jornada larga e intensa, como si anticipásemos, conscientes de ello o no, la prolongada ausencia de actividad que se avecinaba... ]


¡Aḥayádevos, cuever@s!


Y llegó el (primer) confinamiento. Semanas que cada cual afrontó como pudo.


Después vino mayo y la llamada “desescalada”. Fase I. Fase II. Fase III. Primero pudimos dar paseos, luego actividad deportiva en un radio de un kilómetro desde el domicilio, más tarde actividad en todo el término municipal. Se fueron levantando restricciones. Se caminaba hacia la “nueva normalidad”…


Algunos tenemos la suerte de vivir en el mismo concejo en que se sitúan las cuevas que exploramos, incluso a menos de un kilómetro de distancia de las mismas. Tampoco había mucho más que hacer. Sin trabajo. Sin ocio. Tras largas semanas aislados. Y con las cuevas ahí, al alcance de la mano. En cuanto fue posible nos dedicamos a explorar y a dar paseos de prospección.


Y de lo realizado por los autores en La Llera durante la “desescalada” de mayo y junio tratará principalmente esta segunda entrega de Exploración en tiempos de Pandemia.

De las salidas realizadas durante las semanas de este periodo no podemos ofrecer, por desgracia, fechas exactas, por lo que nos limitaremos a reseñarlas en el orden correspondiente.


Así pues, como cantaban The Ramones: Hey, ho, let 's go. 

Ajajá, vamos allá:


=> La primera salida de este periodo la realizamos los autores, Carla y Pablo, al Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite, la misma cavidad a la que habíamos dedicado nuestra última jornada de espeleo pre-confinamiento. En aquella ocasión, revisando la red en busca del material robado, habíamos hablado de las Galerías Arcillosas, comentando la posibilidad de conectar con Cueva Tapada por ese extremo, y barajando la necesidad de tirar una poligonal a través de los ejes principales de la red hasta ese punto. Esto nos permitiría conocer con más exactitud la distancia entre ambas cuevas y la posición relativa de ambas, además de permitirnos inferir el grado de fiabilidad de la antigua topo del Pradón efectuada por la FASE en 1993-95.

Así que dicho y hecho. Había ansias acumuladas de espeleo. Y se juntaron la fame y las ganas de comer, como suele decirse. Entramos por Ḥonfría después de alguna incidencia en la aproximación. Y una vez en la cueva, el camino habitual: estrechez inicial, Sala del Té, la Gaterona, el Paso Generacional, y después de mucho arrastrarse, pum, estamos en La Mecedura y en las galerías interiores, más amplias y de más fácil recorrido. Continuamos por la Galería del Río hasta el inicio de Las Paralelas. Nuestra punta de topografía estaba situada exactamente en el mismo lugar donde se produjo el robo. Rememoramos el cabreo de aquella jornada antes de ponernos a la tarea. Libreta y lápiz, distoX, brújula (sí, brújula, de la Suunto de toda la vida), pinturín, y a tirar poligonal como si no hubiera un mañana.

Comenzamos por el eje de la Galería del Río a lo largo del sector de Las Paralelas, luego el Paso del Lago y el sector siguiente de la Galería del Río hasta alcanzar la Rampa de Acceso, por donde subimos hasta el inicio de la Gran Galería Inclinada. A pesar del nombre, la Galería Inclinada es en realidad un notable laberinto en un gigantesco caos de bloques, y aunque hemos visitado la zona en más de una ocasión, no teníamos del todo claro cuál era el mejor camino. Así pues fuimos trazando la poligonal por donde la intuición nos fue dictando, hasta alcanzar finalmente el acceso a las Galerías Arcillosas. En la bifurcación tomamos por la Arcillosa Secundaria hasta conectar de nuevo con la Arcillosa Principal, y por esta hasta poco antes de alcanzar la sala que se sitúa en su zona final. 

Es ya tarde, estamos de barro hasta las orejas, nos bailan los números en la cabeza, y llevamos sumados más de 400 m de topo. Decidimos dejarlo aquí. Nos faltaba poco para llegar hasta el extremo de la galería, que era el objetivo, pero el cuerpo no daba más de sí y aún nos esperaba un largo regreso.

Tras desandar el camino salimos por Ḥonfría, después de una maratoniana sesión de topografía. Había ganas acumuladas de espeleo, pero el día estuvo a la altura y salimos satisfechos de lo realizado. Terminamos la jornada pasando los datos de topo al ordenador, bebiendo vino y cenando mientras comentamos las vicisitudes en la cueva y las perspectivas futuras. Al menos habrá que volver a completar el trabajo.


=> El día siguiente a esta primera salida de espeleo lo dedicamos a dar un largo paseo por el sector nororiental de La Llera, con un doble propósito: prospectar, y mostrar a Carla buena parte de las bocas de esta zona, de las que sólo conocía unas pocas. 

Iniciamos el pateo pasando por la LLR-08 y por Cueva Tapada, para descender a continuación el escarpe norte de La Llera camino de Ḥonfría. Después pasamos por la Cueva’l Molín, donde Carla no se resistió a adentrarse un poco en la galería, aun a riesgo de un chapuzón en las aguas dudosas del Calabres. Nos dirigimos más tarde hacia el oeste siguiendo el escarpe norte, hasta el amplio abrigo de la paleosurgencia LLR-10, y otra cueva un poco más allá, la LLR-06, explorada en 2018 y aún pendiente de topo. Proseguimos después prospectando hacia el sur, por una zona escabrosa de mucha maleza, y pasamos por la LL-11 y por la Cueva’l Furtivu. Decidimos regresar hacia el noroeste, pasando junto a Torca las Matas y saliendo a la carretera ya cerca de la gasolinera de La Vega.

Aunque, como se ve, batimos y prospectamos una amplia superficie de terreno, revisando numerosas grietas y furacos, no encontramos nada digno de mención. La maleza sigue siendo el mayor obstáculo a la prospección. Tampoco visitamos, aunque pudiera parecerlo, todas las bocas y cuevas de la zona.




Cueva'l Molín.


Torca las Matas.


Prospectando.


=> Pocos días después, otra vez nos juntamos los firmantes de este artículo con intención de completar el trabajo emprendido y llevar la poligonal hasta la punta de las Galerías Arcillosas, a ver si se corrobora la cercanía y posible conexión con Cueva Tapada. Nuevamente entraríamos por Ḥonfría, emprendiendo el camino hasta el Paso Generacional, y después por la Galería del Río hasta la Rampa de Acceso. Y una vez más nos encontramos al inicio de la Gran Galería Inclinada; quizás un déjà vu

Dado que al final de las Arcillosas no nos quedaba mucho en realidad, decidimos topografiar otro eje amplio por el laberinto de la Galería Inclinada, lo que nos llevó un tiempo. La nueva poligonal se entrecruza con la anterior formando en planta una especie de ocho tumbado, un signo de infinito, que cierra dos amplias poligonales. Accedimos así a las Galerías Arcillosas por otro punto distinto. Y también aquí decidimos topografiar el otro gran eje del sector, la Arcillosa Principal, pues en la anterior jornada habíamos topografiado la Secundaria; cerramos así otra amplia poligonal. Llegamos, al cabo, a la punta de topo. A fuer de ser sinceros, a estas alturas ya nos bailaban los números y el cansancio iba haciendo mella. 

Pero allá fuimos. Hey, ho, let 's go

Llevamos la topo hasta el final conocido de la Galería Arcillosa. Echando un pitillo allí comprobamos que una estrechez parecía tener una muy leve corriente de aire; quizás Carla pudiese pasar escarbando un poco en el suelo de arcilla… Sin embargo, decidimos atenernos al plan inicial y topografiar lo que faltaba: las rampas ascendentes que hay en la sala antes del final de la galería, que tiempo atrás habíamos revisado Pablo y Julio, y por donde creíamos que pudo estar la conexión con Tapada.

Terminado el trabajo aquí por el momento, y tras comprobar que la antigua topo del Pradón no parece tener errores en este sector pero sí que faltan muchas cosas, decidimos emprender el regreso. Ya en la Rampa de Acceso nos dio la venada: ¿a que no hay ovarios de…? Y sí, los había: topografiamos todo el eje que faltaba de la Galería del Río, entre la Rampa de Acceso y El Escarpe.
En conclusión, otra maratoniana sesión de topo; en dos días hemos ventilado casi 1 km de cueva. Pero aún no dimos por terminada la jornada. Después de la gymkana habitual para salir de la cavidad, ya en casa y tras cenar, pasamos los datos de la topo al ordenador acompañados de una copa de vino. Estábamos expectantes, deseosos de ver el resultado. Y por fin pudimos ver la poligonal plasmada en la pantalla: Tapada y Pradón estaban prácticamente unidas, separadas en planta por pocos metros… pero los finales de las Galerías Arcillosas se quedaban demasiado al este, y las cotas no parecían cuadrar. Empezaron a entrarnos dudas de las coordenadas GPS, y sobre todo de las cotas, de las bocas. Antes de que cada mochuelo se fuese a su olivo, animados quizás por el vino, comentamos la posibilidad de unir ambas cuevas tirando una poligonal exterior para minimizar los posibles errores del GPS, como ya habíamos hecho en su día (con éxito, por cierto) tirando una poligonal exterior entre la Cueva de Ḥonfría y la Cueva l’Arite. Además, aquella estrechez con leve tiro de aire que habíamos observado progresaba en la dirección correcta y ahora se nos antojaba mucho más prometedora.

Muchas dudas que desvelar...


=> Al día siguiente realizaríamos un pequeño pateo por La Llera, visitando además la LLR-08, a la que entramos, y otras cercanas (LLR-15, LLR-27-28), a las que no entramos. El objetivo principal era la LLR-35, un pequeño torcu tapado con piedras que Pablo había desobstruido más de un año atrás pero que no se había explorado todavía. No tenía buena pinta, y a pesar de situarse justo encima de las galerías de Ḥonfría tampoco tenía tiro de aire. No dio ninguna sorpresa: un pocete destrepable de 2,5 m seguido de una rampa descendente con sedimento y piedra suelta que acaba colmatando el conducto. Pablo ni siquiera llegó a entrar. Realizamos un croquis y volvemos a tapar la boca.


=> Tras darle unas cuantas vueltas a los datos recabados, nos decidimos a abordar pocos días después la poligonal exterior hasta Cueva Tapada. Pensamos que así saldríamos de toda duda, ingenuos de nosotros. Habría que hacerlo de noche, pues de día es casi imposible ver el puntero láser del disto. Pero teníamos a nuestro favor que, tiempo atrás, Victoria y Pablo habían tirado una poligonal exterior desde la Cueva l’Ariete a las Cuevas de la Llosa l’Aguileru y la LLR-15. Por tanto sólo tendríamos que tirar puntos entre las bocas de la LLR-15 y Tapada.

Manos a la obra, nos preparamos y  equipo de topo en mano, nos fuimos iluminados con nuestras luces hasta  la LLR-15 a horas poco habituales. Predecimos que con el viento que nos acompañaba la tarea sería complicada y divertida. El exterior de la Llera por el que nos íbamos a mover hasta cueva Tapada son ecualipteras y argumales con algunos “caminos marcados” por las pocas cabras que ahora andan por la zona, por lo que resultaba complicado moverse sin la luz del día.

Fueron los eucaliptos movidos por el viento los puntos  elegidos para trazar la poligonal hasta Cueva Tapada. Tras la exaltación compartida del principio sobre lo surrealista de la situación: “Los puntos de topo se mueven”, “No consigo acertar”, “Se me está cansando el brazo”, “Da error”... comenzamos a pillarle el tranquillo, nos concentramos y nos  fuimos  saliendo de “los pasos habituales”, tirando puntos y avanzando, confiando en la orientación de Pablo. Comentamos en varias ocasiones la poca  productividad y la escasa fiabilidad de la tarea que estábamos desempeñando y esperábamos ambos tener que repetir la jugada otro día. 

Llegamos a la cueva a la primera y nos sorprendimos al ver que el nombre la cavidad cobraba realmente sentido esta vez, pues al intentar retirar los bloques que cubren la boca se nos coló uno grande en la estrechez: ahora sí que estaba realmente tapada.  Después de bregar una y otra vez, primero uno, luego la otra, luego los dos...nos convencimos que era  imposible mover el gran bloque empotrado con el material que llevábamos encima. La vída es así, llena de imprevistos. Barajamos la posibilidad de volver a casa durante unos minutos, tratando de buscar un enfoque positivo y verlo como  una oportunidad de trabajar la frustración ante los imprevistos.... Nos quedamos sin cueva y sin explorar. Buscando el lado positivo encontramos  un plan B cerca, fácil y  fuimos rápidamente por los caminos habituales, otra vez a la LLR-15. Volvíamos al principio y concluimos de la que llegamos a la cueva que pasar un rato abriendo un  paso bajo tierra, era un planazo dadas las circunstancias. Reflexionamos y valoramos lo saludable de la exploración en espeleo para el cuerpo, el espíritu y las divertidas situaciones en las que a veces nos involucramos. A cavar y picar, cavar y picar...!

Entramos en la cueva y fuimos hasta la colada que nos resistía el paso. En anteriores salidas ya lo habíamos intentado, también otros compañeros. Como tiempo nos sobraba estuvimos probando y practicando nuestras técnicas un rato. Con la  maza y el cincel estuvimos turnándonos y comentando las habilidades de nuestro compañero Capi, su saca de instalar y el martillo y el taladro. Después de un rato, Pablo (se resistió a soltar el martillo) continuó en solitario empeñado en abrirle(se) paso a la colada (en sus adentros). Carla (contenta de soltar el martillo y el cincel dada su poca práctica, el esfuerzo resultaba poco productivo..) se fue a cavar en una estrechez impenetrable  con suelo de tierra.

El uno se quedó picando en la colada y la otra cavando un buen rato. Cuando se cansaron, el paso de Pablo se había agrandado, al igual que el de Carla pero ambos seguían impenetrables por el momento. Carla consiguió meter la cabeza y el pecho cuando Pabló llegó. Se trataba de un laminador con una pequeña inclinación descendentes y al fondo, después de unos cinco u ocho metros en las mismas condiciones, se intuía que se hacía un poco más cómodo y alto. Dejamos  para otro día agrandar el paso de la colada que esperamos que conecte con la LLR-28-29 y también continuar cavando para llegar al fondo del laminador que posiblemente conecte con el Sistema Pradón-Honfría-Arite a través del pasaje del Yoga que se encuentra al Oeste de la Mecedura.

Más tarde y ya en casa, mientras chamuscamos unas copas de vino, pasamos los datos de la poligonal exterior para comprobar que tampoco había servido de mucho tanto trabajo; todo seguía más o menos igual: las coordenadas para la boca eran muy similares a las del GPS, con una desviación de muy pocos metros. Sólo las cotas de los extremos de las dos cuevas cuadran mejor ahora.


Forzando una estrechez en la LLR-15.


[ Haremos aquí un inciso, y detendremos por un momento la crónica de las exploraciones, para anotar algo importante:
Hacía tiempo que la posibilidad de retopografiar el Pradón bailaba por la mente de más un participante en las exploraciones. Sabíamos que la topo de la FASE de 1993-95 era correcta y tenía cierto detalle, pero también habíamos podido comprobar que faltaba por representar más de un pasaje ya conocido y, por si fuera poco, en las exploraciones de los últimos años habíamos ido descubriendo nuevas galerías y pasajes vírgenes. Todo ello invitaba a revisar la totalidad de la cueva. Y de la topo.

El caso es que entre lo retopografiado durante los trabajos para la conexión del Arite a la red, lo retopografiado para empatar a la topo nuevos sectores como la Galería Güel-a-calle o el Pasaje Feminismo, y lo retopografiado en estas últimas jornadas tirando poligonal hasta el extremo de las Galerías Arcillosas de cara a una hipotética conexión con Cueva Tapada, ya habíamos retopografiado la mitad de los pasajes representados en la antigua topo del Pradón. La mitad más cómoda, también hay que decirlo.

Y aquella posibilidad que bailaba por nuestras mentes, se concretó en una decisión consciente: ya puestos, revisaremos por completo el sistema y la topo. Sin prisas ni agobios, eso sí, que tenemos muchos frentes abiertos.

Fin del inciso. Regresamos a la crónica de las exploraciones. Hey, ho, let’s go: ]


=> La siguiente salida fue a cargo de Pablo en solitario, unas pocas horas para proseguir con las labores de topografía. Se dirige a la punta más alejada de la topo, en el inicio de la Galería del Río, bajo el Escarpe. Desde esta punta se va tirando poligonal por la galería inmediatamente superior a la del río, en sentido contrario a la trazada antes en aquella galería, cerrando así varias pequeñas poligonales a favor de las ventanas que comunican ambos niveles. Se llegó hasta la conexión con la Sala de la Columna, y prácticamente se finiquita esta modesta galería, dejando tan sólo un par de incógnitas. Después se revisa brevemente la comunicación de esta galería con la Galería Tres del Escarpe, pero en vez de topografiar aquí, decide regresar al punto donde inició la jornada, bajo el Escarpe, e ir topografiando toda la Galería Principal hasta las bocas 1 y 2, a través de la Sala de las Raíces. Galerías amplias y tiradas largas entre puntos (al menos para lo que es habitual en esta cueva), lo que permite avanzar a buen ritmo y sacar metros de topo, “amortizando” el poco tiempo empleado: casi 300 m de nueva poligonal. Se completa así, además, el trazado de los ejes principales de la cavidad. Nuestra revisión topográfica del sistema alcanza los 4165 m.


=> Como se dijo más arriba, la poligonal exterior hasta Tapada no nos había aclarado gran cosa, y la estrechez al final de la Galería Arcillosa se había convertido en una incógnita prometedora e intrigante. Así que ese fue el principal objetivo de la siguiente salida en la que nos embarcamos los autores, aprovechando para topografiar y revisar distintos recados a lo largo de la cueva. Por alguna circunstancia que ahora mismo no sabríamos precisar, fue una salida que efectuamos de noche.

Primero topografiamos la corta galería de la boca 1 y el segundo corredor de conexión con la galería de la boca 2. En esta última galería también topografiamos un ramal que faltaba: una rampa tapizada de colada que asciende por la izquierda hasta formar un pequeño meandro. Después topografiamos la conexión con la Galería del Río que aparece por la derecha antes del Escarpe. Adentrándonos más en la cueva topografiamos también la galería intermedia entre el nivel superior de la Galería del Río y la Galería Tres del Escarpe, saliendo por un amplio balcón en la rampa de la Sala de la Columna, donde conectamos con la poligonal principal: un amplio cierre. Después revisamos y topografiamos, dejando alguna incógnita, una galería que nunca habíamos visitado pero que figuraba en la topo antigua. Parte de la Galería del Río más allá de la Rampa de Acceso y es de modestas dimensiones. Decidimos bautizarla como Galería Ausente, ya que aparece innominada tanto en la topo de la FASE como en anteriores descripciones de la cueva. El conducto finalmente comunica con la Galería Inclinada en su extremo oriental, en el amplio balcón o desfonde situado sobre la Rampa de Acceso.

Por extraños vericuetos habíamos acabado en la Gran Galería Inclinada, donde topografiamos varios ramales pendientes; este laberinto es más grande de lo que inicialmente estimamos… Pero decidimos no entretenernos más, pues aún nos quedaba el objetivo principal, así que progresamos hasta el extremo de la Galería Arcillosa, donde nos aguardaba la estrechez. En realidad son dos: por la izquierda, más alto, un pequeño paso oval enmarcado en roca y con suelo de arcilla; por la derecha, más bajo, un paso ancho (quizás 2 m) con techo de roca y suelo de arcilla a poca distancia (quizás 12 cm). Carla lo intenta por el paso más alto y, con un poco de esfuerzo logra colarse al otro lado. Lo intenta Pablo y nanay. Mientras Carla se va a explorar, Pablo examina la posibilidad de desobstruir el paso bajo, que le parece más factible: cavar una pequeña trinchera en la arcilla…

Una vez pasado el obstáculo la arcilla del piso se cuartea en cuadrados como onzas gigantes de chocolate, la cosa se amplía y como a Pablo le quedaba un buen rato de cavar, Carla se adelanta por un paso largo en el que es necesario gatear que se vuelve más alto y ancho, más cómodo según avanza. Tiene buena pinta: hacia la derecha y arriba una incógnita, de frente se amplía y cada vez  más. Ya te puedes poner de pie y llegar cómodamente hasta una sala,con una gran colada preciosa, con lo que parece una incógnita abajo del todo,en el fondo. Se puede bajar, y por la derecha, parece que es fácil pasar, en el techo se ven algunas ventanas.

Rápidamente Carla vuelve a ver cómo van las labores de Pablo, que continúa cavando. Le queda poco para pasar y los dos continúan con la tarea, mientras Carla anima a que vea él mismo lo que hay al otro lado. Las palabras, gesto y el tiempo que ella estuvo de paseo, hicieron que Pablo se motivara todavía más y entre los dos consiguieron ampliar lo suficiente  para dejar el paso listo para que Pablo se estruje. Pablo comienza a pasar poco a poco  al otro lado, el barro del suelo no ayuda a avanzar.  “Ay, ay,ay..!”,  finalmente, después de un rato  y de dejar una mata de pelos al pasar, se recupera y decidimos dejarnos de topografiar e ir a ver lo que nos depara la cueva. Comentamos lo bonito del suelo arcilloso, el dibujo simétrico y perfecto de los surcos. Seguimos con cuidado, pisando nuestras huellas. Pablo sube a ver las ventanas, que dejamos pendientes de topografiar y revisar otro día. Bajamos y nos asomamos al fondo, otra incógnita para otro día, y continuamos a la derecha, sigue, asciende y se hace impenetrable aunque parece que forzando puede continuar.

Volvemos, alegres por el descubrimiento, al último punto y topografiamos el eje principal, dejando los ramales y las incógnitas para recados futuros. 

Cuando nos acercamos y nos preparamos para pasar el paso estrecho  bautizado como Pasu Matapelu, vemos que sobre algunas de las onzas de chocolate hay figuras ovaladas, capas de concreción laminadas, pequeñas, finas... Al cogerlas nos damos cuenta de  que es algo nuevo para ambos, tienen forma de disco. Encontramos en ese momento el nombre para la Sala Discópolis que acabamos de descubrir. 

Ya de regreso, de madrugada y tras una larga jornada pero animados con el reciente descubrimiento, decidimos realizar una última exploración: una galería que figuraba en la vieja topo como un ramal de la Arcillosa Secundaria y que nunca antes habíamos visitado. Pablo en particular lleva tiempo intrigado con este pasaje (innominado en la topo de la FASE): se dirige al NE y finaliza en una pequeña sala con bloquera cuyo dibujo termina en líneas discontinuas. ¿Un laminador estrecho? ¿Un pasaje inexplorado? Decidimos comprobarlo. Pero, eso sí, guardamos el disto y ya no topografiamos más. El pasaje en cuestión es estrecho pero permite avanzar a cuatro patas. Presenta corriente de aire, que nos da cierto aliciente, y el sedimento del suelo y parte de las paredes está cubierto de moonmilk por lo que decidimos bautizarlo con el obvio nombre de Pasaje del Moonmilk. Tras unos giros y un tramo ascendente salimos a la sala prevista, Sala Pandemia en lo sucesivo, que efectivamente es una sala modesta con grandes bloques. Presenta un nivel inferior bajo los bloques y un resalte ascendente sobre ellos. Por encima del resalte un laminador de techo bajo por el que se va el aire y que finaliza ante dos estrecheces: Carla aborda una y Pablo la otra. Ambas comunican con, tachán, tachán, la parte alta de la Galería Inclinada. Fue una sorpresa porque esto supone un notable error en la antigua topo: el Pasaje del Moonmilk no se dirige hacia el NE, sino hacia el SE. Otro día habrá que comprobarlo.

La jornada ha sido larga, intensa y muy productiva. Ahora sí podemos afirmar que sólo hay unos pocos metros de distancia entre Discópolis y Cueva Tapada. Salimos de la cueva agotados a altas horas de la madrugada.


=> Al día siguiente teníamos previsto volver a La Llera, pero finalmente,tras pasar los datos de topo del día anterior, y ya tarde, nos fuimos de turisteo a la Cueva las Ḥerrerías en La Pereda, que Carla no conocía y donde echamos un par de horas.


=> Otra salida más: Pablo dedica una visita a continuar con las labores en la cavidad que nos viene ocupando. Primero se dedica a revisar y topografiar el pequeño laberinto de meandritos y gateras situado al oeste de la boca 1. La zona es más compleja de lo que previamente conocíamos. Explora prácticamente todo este sector; sólo deja una estrechez que parecía tener continuación, pero que estando solo no se atrevió a forzar. Se topografía la mayor parte, pero agobiado ya de estrecheces no se concluyó el trabajo, y decide cambiar de zona, y continuar topografiando algo de mayor amplitud. Se desplaza pues hasta la Galería Tres del Escarpe, donde topografía el eje principal de la galería hasta la conexión con el Escarpe (por el SE) y con la gran rampa sobre la Sala de la Columna (por el NO). Se topografían algunos ramales de la galería, no todos, y se descubre un nuevo paso, una incógnita que no figura en la antigua topo y que tampoco conocíamos previamente; está pisada y tiene buena pinta, progresando a modo de galería modesta ascendente. Decide dejar la exploración para una próxima jornada y emprender el regreso. Otros 140 m de topo. Con lo realizado este día nuestra revisión topográfica alcanza los 4551 m.


=> Tras la última visita a la Galería Tres del Escarpe Pablo se había quedado intrigado con la incógnita de la pequeña galería que no venía representada en la antigua topo. Y a los pocos días, junto con Carla, se deciden a abordarla. Comienza el pasaje por una estrechez y detrás una modesta galería ascendente. Está pisada y hay incluso flechas… Comunica con un pequeño laberinto de pasajes y salitas. Por lo más evidente salimos a un balcón en la gran rampa sobre la Sala de la Columna, a unos 8 m por encima del suelo. Ya aquí decidimos topografiar esta gran rampa hasta su zona superior. Es un punto que no hemos visitado antes, y siempre nos ha llamado la atención en la antigua topo, por ser la cota más alta de la misma. Se trata de una gran rampa con bloques cementados por colada a tramos, con gran inclinación. En un punto determinado presenta un resalte ascendente de unos 3 m, delicado, tras el que el suelo y el techo se aproximan y se multiplica el concreccionamiento; estamos a 25 m por encima del suelo de la Sala de la Columna y hay sensación de patio. Hay también raíces que nos indican que estamos a ras de superficie. Sin embargo todo acaba cerrando. Descendemos con cuidado el delicado resalte y parte de la rampa, tirando poligonal por otra de las ventanas que presenta. Conduce a un modesto conducto de sección freática que conecta al poco con el pequeño laberinto en que hemos estado topografiando antes. Cerramos una poligonal y nos detenemos a comer en un lugar un poco más amplio. Tras la charla, la comida y el pitillo de rigor allí parados, nos da la impresión de que hay corriente de aire a nuestra espalda, perdiéndose entre las columnas. Revisamos el lugar y efectivamente, el crecimiento de las columnas ha cegado el paso, pero a través del hueco que se mantiene entre ellas se adivina continuación más allá y existe una tenue corriente de aire. Carla lo intenta pero no logra pasar. Sacamos  maza y cincel y nos dedicamos a ampliar un rato, hasta que consigue colarse por el furacu. La cosa tira, Pablo que no logra pasar y ya no oye a Carla, sigue dándole a la maza un buen rato.

Justo al otro lado hay una  salita ancha con suelo crujiente y techo bajo que continúa a la derecha y al fondo, a través de una gatera que gira en las que hay varias formaciones que bloquean el paso. Haciendo varios movimientos de contorsionista, Carla consigue pasar al otro lado. La gatera finaliza cómodamente en una sala sin huellas que da a  una galería larga, ancha, alta, de suelo crujiente y con abundantes formaciones. Al fondo de la Galería hay una rampa con bloques, piedras y formaciones colmatadas. En la parte superior de la rampa se intuyen varias ventanas y arriba del todo de la galería, la rampa desciende hacia una galería más modesta. Carla se da la vuelta aquí y va al encuentro de Pablo que sigue dándole a la maza y el cincel. 

Carla no revela lo encontrado y anima a Pablo a seguir con más empeño todavía. Finalmente Pablo consigue pasar y juntos exploran con cuidado la galería. El suelo cruje y vamos con cuidado siguiendo las huellas. Un poco impactados con el nuevo descubrimiento subimos la rampa y la descendimos. Hay otra  galería  que continúa con volúmenes más modestos, vemos varias chimeneas en el techo, alguna gatera en el suelo y llegamos al final de la galería que finaliza con una gran colada. No nos lo podemos creer: acabamos de encontrar una galería con grandes volúmenes todavía inexplorada por ningún animal de dos patas. Esto es mejor que  nuestro último descubrimiento en Discópolis. Esta cueva no para de sorprendernos y de darnos alegrías, zonas vírgenes, todavía inexploradas. Todo el trabajo de re-exploración de la cueva está dando resultados y la teoría de que seguramente la cavidad no estaba del todo explorada parece que comienza a confirmarse.

Después del impacto, la emoción de alegría es difícil de explicar con palabras, volvemos a la parte de la desobstrucción y topografiamos los ejes principales de lo que será la Galería Multiorgásmica, que define muy bien cómo nos sentimos. 

Super satisfechos damos la jornada por finalizada y nos vamos a toda prisa a casa a pasar los datos al ordenador. Es increíble cómo una simple incógnita puede influir tanto en nuestro estado de ánimo.


=> Nueva salida de Pin y Pon a este gran sistema de La Llera. Se nos iban acumulando los frentes en la cavidad, y en esta ocasión no llevábamos un plan muy preciso: topografiar por la Gran Galería Inclinada, volver a Discópolis

Ya de camino hacia aquel sector de la cueva nos detuvimos en la zona de la Galería del Río previa a la Rampa de Conexión, donde topografiamos una vía paralela, más alta, a la que solemos usar. Existe aquí todo un laberinto de modestos pasajes muy concreccionados que habrá que revisar. Después, ya al inicio de la Galería Inclinada, nos detuvimos a explorar una incógnita que habíamos observado en otra salida y que no venía representada en la antigua topo. Se trata de un pasaje ascendente entre concreción que conduce a una pequeña sala superior arrampada. Esta sala presenta un pozo que, al no llevar equipo, no pudimos descender; debe caer sobre algún punto de la Galería del Río. Tras esto nos dedicamos un par de horas a topografiar en el laberinto de la Gran Galería Inclinada. En jornadas previas habíamos tirado la poligonal de los principales ejes, y este día nos dedicamos a ir cerrando las múltiples conexiones entre unos y otros. Sin acabar la tarea nos detuvimos a comer en el extremo occidental de la Galería Inclinada, junto a la conexión con las Arcillosas, y decidimos la siguiente jugada: topografiar el Pasaje del Moonmilk y la Sala Pandemia que habíamos explorado en una salida anterior. Se corroboró que la topo de la FASE contenía aquí un error notable. Aunque, todo sea dicho, nuestra poligonal tampoco cerró como debía y repetimos la parte dudosa meses después…

Para completar la jornada nos desplazamos hasta Discópolis. En la primera visita sólo habíamos topografiado el ramal más evidente y que mejor dirección llevaba, pero quedaba topografiar el otro extremo de la sala y otra modesta galería. Teníamos intención además de valorar -ahora que Tapada estaba unida a la poligonal y teníamos datos más precisos- las posibilidades de desobstrucción. Así pues, tras el Pasu Matupelu y topografiar lo que faltaba, miramos a ver qué onda. Pablo se centró en la gatera inferior. Mantiene hueco pero es extremadamente estrecha; no tiene aire. Carla miró los dos tubos de la parte superior, uno ascendente y otro descendente; ambos colmatan por sedimento, el de arriba además con concrección. Las posibilidades de conexión con Tapada se van desvaneciendo…

Tras una larga jornada, con algún chasco y algún nuevo descubrimiento, y otro cuarto de kilómetro topografiado en la libreta, emprendemos el regreso.


=> Nueva jornada de revisión y topografía en el sistema, a cargo únicamente de Pablo en esta ocasión. Inicia el trabajo por el Meandrín del Guano, un ramal de la Galería de Entrada que no figuraba en la antigua topo pero que ya conocíamos. Progresa por unas pocas decenas de metros y concluye ante un paso obstruido por sedimento. Terminado este ramal, avanza hacia el interior de la red, revisando y topografiando cosas pendientes en la zona del Escarpe y la Galería Tres del Escarpe, cerrando varias pequeñas poligonales. Desciende después hasta la Galería del Río y se dedica a los ramales que esta presenta justo antes de llegar a la Rampa de Conexión, que forman todo un laberinto de gateras y galerías modestas, muy concreccionadas. Aquí se completó la topo, cerrando todas las incógnitas pendientes. Se topografía también cerca de aquí una pequeña galería que desde la parte de arriba de la Rampa de Conexión comunica con la Galería Ausente. Por último se acercó hasta la sala previa al Paso del Lago, donde teníamos una tirada dudosa. Se repite, corrigiendo el error, y se completa la topo de esta sala, así como de los ramalillos próximos, emprendiendo tras ello el regreso. En fin, una jornada entretenida de ir rematando “recados” por aquí y por allá. Otros 180 m de poligonal.



Y estas fueron las exploraciones que los firmantes llevamos a cabo en La Llera durante ese periodo. Unas semanas de mucha espeleo, dentro de los márgenes que iba permitiendo la normativa; había ganas acumuladas tras el confinamiento.

Caminando ya por la “nueva normalidad” que llegaba con el verano, nuestra revisión topográfica de la red alcanzaba 4977 m de desarrollo. Sumando las galerías que figuraban en la antigua topo pero no aún en la nuestra, el sistema estaba a unas decenas de metros ¡de los 6 km!

Había ganas acumuladas de espeleo, pero logramos saciarlas al lado de casa.


Y eso es todo por el momento. Habrá tercera parte y más. 


Hey, ho, Blitzkrieg Bop.


¡Saludos soterraños!


martes, 1 de diciembre de 2020

Exploración en tiempos de Pandemia (I)

Textos: Pablo Solares Villar y Carla Gutiérrez Meré.

Fotos: Pablo Solares Villar y Gonzalo Sánchez Herrero.


¡Aḥayádevos, cuever@s!


Este 2020 está siendo un año difícil, y pasará a los anales de la Historia por la pandemia de la Covid-19. Más allá de las personas afectadas y fallecidas, la enfermedad ha trastocado la vida a lo largo y ancho de todo el planeta, huelga decirlo, y cómo no, también ha afectado al desarrollo de las exploraciones espeleológicas.


No hemos publicado nada en el blog desde pocos días antes del confinamiento domiciliario decretado en marzo, y en aquel post simplemente denunciamos el robo de material sufrido en el Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite. En realidad, la última exploración de la que se dio noticia en el blog fue precisamente la unión de la Cueva l'Arite al sistema, allá por finales de febrero.


Y aunque este año no se han desarrollado las actividades al ritmo habitual, por los motivos obvios comentados más arriba, lo cierto es que sí se ha seguido explorando. Así que en este, y posteriores artículos, iremos desgranando la crónica de las salidas realizadas.


En esta primera entrega comentaremos las actividades realizadas en la zona de La Llera antes del confinamiento decretado el 14 de marzo. 


29 de febrero:

Este sábado nos juntamos un numeroso grupo con la idea inicial de estrenar —y topografiar— la nueva conexión Arite-Ḥonfría alcanzada una semana antes por Capitán y Pablo [ver aquí, en una entrada anterior del blog] y de paso abordar un par de escaladas pendientes. De la S.E.B. Escar estábamos: Nidia y Julio (reincorporándose a la actividad tras la reciente maternidad/paternidad), Gonzalo, Capitán, Ernesto Antelo y Pablo. Se juntaron a nosotros compañeros burgaleses (y cántabro) de los grupos G.E. Niphargus y E.S. Proteus: África, Iván, Nano y Álvaro. Con este último hacía muchos años que quien esto escribe (Pablo) no coincidía, y fue un prestoso reencuentro.

Pues para la Cueva de Ḥonfría que fuimos toda la tropa. Primeramente recorrimos las galerías principales de Ḥonfría hasta la Galería de la Incontinencia, donde teníamos pendiente una escalada. Subimos a través del Escarelinto a una ventana, y allí Iván instala un pasamanos en travesía hasta la ventana pendiente en el lado contrario de la galería. Al final no dio nada. Así que tras desequipar atravesamos las sucesivas estrecheces hasta cruzar el Paso Generacional, y nos dirigimos a la escalada que habían iniciado Afri y Cris el año anterior (y donde ya nos habían robado un pingo de cuerda que habíamos dejado en aquella ocasión, presagio, acaso, de lo que vendría después) en la parte final de la Galería del Río. Aunque el día era en plan relax pretendíamos completar también aquella trepada, la Escalada de l@s Burgales@s. Se lo curraron los de Burgos, claro, mientras Julio se peleaba con la desobstrucción de una gatera próxima. El nivel superior que se intuía tras la escalada no dio gran cosa: una pequeña sala colgada con algún ramalillo. África y Pablo topografían y se desinstala. Después turisteo por las galerías principales y rapidito para afuera. 

Estrenamos a lo grande, eso sí, la conexión con la Cueva l'Arite, peleándonos con las muy numerosas y sucesivas estrecheces (Pasu los Penitentes, Pasu Pataricu, Pasu los Insistentes, etc). África y Pablo topografían lo que faltaba del Pasu los Insistentes, conectando al fin la poligonal de ambas cuevas. El sistema se pone en casi 5,5 km.

Jornada agradable de numerosos reencuentros. Los de Burgos y Cantabria, junto con Carla y Capitán, barajaban ir al día siguiente hasta la Cueva de la Mina la Verde, en nuestra zona de Llabres, pero una mejoría del tiempo les animó a subir finalmente a la zona del Niphargus en el Cuera.


En la Galería de la Incontinencia.

Otra foto de grupo, en la Galería del Río.

Álvaro completando la Escalada de l@s Burgales@s.


6 de marzo:

Salida corta este viernes por la tarde a cargo de Pablo y Carla, que viene de Xixón después de currar. Tras prepararlo todo, nos dirigimos a la punta de nuestra topo en la Galería del Río, entrando por la Cueva de Ḥonfría, con la idea de retopografiar pasajes que ya figuraban en la antigua topo del Pradón y revisar el sector que da paso a la zona de las Paralelas: un pequeño laberinto de diaclasas y conductos meandriformes. Para nuestra sorpresa en la topografía no aparecía una pequeña estrechez que parecía que continuaba. Intentamos pasar, pero algún que otro obstáculo nos impedía acceder. Tiramos unos puntos y decidimos volver otro día mejor preparados para la ocasión y, de paso, escalar y topografiar unas chimeneas próximas a la Galería del Río y al pasaje descubierto ese día. Tras unas horas de actividad, ya de noche y cansadxs, salimos con unos metros de topo, contentxs por el descubrimiento del nuevo pasaje y esperanzados ya que, como intuíamos, comenzamos a encontrar incógnitas que nuestros predecesores no plasmaron en sus topografías. 


Carla en el tramo de la Galería del Río previo a Las Paralelas.


8 de marzo:

[ Domingo; manifestaciones feministas en las ciudades; el país alarmado por la expansión de la Covid-19, rumores de confinamientos... ]

Este día nos dirigimos al sistema Capitán, Carla y Pablo, con dos objetivos distintos en la Galería del Río; los que nos habíamos fijado en la anterior salida. Por un lado tratar de forzar una estrechez que parecía tener continuidad. Por otro lado abordar la escalada de unas chimeneas al inicio del sector de las Paralelas. Íbamos por tanto cargados de material, tanto personal como colectivo, circunstancia poco habitual en esta cueva, y entramos por Ḥonfría.

Llegamos a la base de las chimeneas que pretendíamos escalar y decidimos dejar allí de momento todo el material de vertical (equipos personales, taladro y equipo de instalación, anclajes, mosquetones, cuerdas...) y abordar primero la estrechez. Nos llevamos las sacas con la comida, agua, botiquines, otro taladro, maza, cinceles y lo de topo. 

Estuvimos peleando con la estrechez un tiempo, principalmente Capi. Una vez superada nos dio acceso a un largo tramo virgen de gateras, que al trecho se bifurca: un nivel superior algo más amplio que cierra al poco, y un nivel inferior, mitad gatera mitad meandrito, parcialmente inundado, que culmina ante unas estrecheces que habrá que pelear... Salimos topografiando, agobiados ya de tanta estrechez, bautizando el tramo como Pasaje Feminismo, dada la fecha. Llegando a la Galería del Río, y sin alcanzar el lugar donde dejamos el material, decidimos comer antes de abordar las escaladas.

Una vez calmada el hambre nos dirigimos al lugar. La sorpresa es que nuestro material ya no estaba allí. Llegamos a dudar de encontrarnos en el sitio correcto. Pero sí, lo era. 

¡Nos habían robado!

Ya lo contamos en la entrada anterior del blog [ver aquí], y en nuestras redes sociales. El robo no ha sido poca cosa. El precio de lo sustraído alcanza los 3000 €. No es broma.

Medio en shock salimos lo más rápido posible por lo más amplio, a ver si alcanzamos a los cacos. No fue así. Revisamos las sucesivas bocas, por si salían por otro lado. Hablamos con vecinos y conocidos de la zona, a ver si alguien había visto algo. Nada.

En fin, la alegría de los nuevos pasajes descubiertos quedó apagada por el robo. Poco más que comentar de ese día. Cabreo monumental. Perplejos. Cuesta creerlo. Ni una foto de este día, por cierto.

Aquí la noticia del robo en la prensa, en El Comercio


10 de marzo:

Tras pasar por el cuartel de la Guardia Civil a interponer la denuncia por el robo, Pablo decide darse una vuelta por zonas de La Llera próximas a la cueva y revisar algunas de las bocas de cuevas cercanas, tal y como nos habían recomendado, por si los cacos hubiesen escondido no muy lejos el material hasta que el asunto "se enfriase". Sirvió para regresar a varias covachas que hacía tiempo que no pisábamos: LLR-08, LLR-15, LLR-37, LLR-58, etc. Se localiza además un nuevo torcu que no teníamos fichado, tapado por la maleza, cerca del depósito de agua.

Pero del material robado ni rastro.


13 de marzo:

Viernes, últimas horas antes del confinamiento por la primera ola de la pandemia...

Salida por la tarde a cargo de Pablo y Carla, que venía de currar en Gijón. Entramos tarde, pues entrevistaban a Pablo en la radio a propósito del robo en la cueva. El plan era terminar la topo del Arite, y que Carla estrenase la nueva travesía, ya que no pudo asistir en la anterior ocasión. Además pretendíamos revisar buena parte de la red, por si encontrásemos escondido por algún recoveco el material robado. 

Así pues entramos por la Cueva l'Arite. Primero se revisó y topografió una ventana pendiente en la Sala de Entrada, y un pequeño nivel superior de gateras con mucho concreccionamiento. Tras esto nos dirigimos al sector de la Sala Inmolación, donde aún restaban diversos ramales y pasajes por topografiar, todo estrecheces por el inmenso caos de bloques. Terminada por fin (¡¡por fin!!) la topo del Arite, nos arrastramos por toda la serie de estrecheces para alcanzar el otro ramal de la cueva, y después por las muchas más estrecheces de la nueva conexión (Insistentes, Pataricu, Penitentes) para cruzar a las galerías interiores de la red. Fuimos con calma, charlando de lo humano y lo divino. Comimos en La Mecedura, nuestro Cross Road, mientras comentábamos las particularidades de la circulación del aire en la red.

Ya en las galerías amplias fuimos hasta el ramal occidental del final de la Galería del Río, donde teníamos una incógnita en una gatera-chimenea. La aborda Carla con mucho cuidado ya que la chimenea en cuestión estaba formada por una serie de bloques con recovecos que ascendían y permitían el paso hasta una pequeña sala con suelo de bloques. No llegó hasta el final para no alejarse mucho, pero claramente estaba en el techo de la Galería del Río y el pasaje continuaba. Carla bajó con cuidado de no tirar ninguna piedra y decidimos dejar la topografía y exploración para otro día. Bautizamos lo descubierto como Pasaje del Yoga.

Más tarde revisamos buena parte de la cueva por si encontramos el material robado escondido por algún lado. Fuimos despacio, revisándolo todo. Pablo fue comentando todas las incógnitas que no estaban reflejadas en la topo y comenzamos a pensar en la posibilidad de retopografíar la parte del Padrón, ya que llegamos a la conclusión de que encontraríamos pasajes nuevos de la cueva. Finalmente salimos otra vez por Ḥonfría a medianoche después de una muy intensa jornada de espeleo. Un día más, no tiramos ni una foto con la que ilustrar esta crónica.

Con los trabajos de esta jornada nuestra revisión topográfica alcanza los 3 km, y calculamos que el desarrollo completo del sistema llega a los 5655 m. Curiosamente en este último día de topo en el Arite hemos alcanzado tanto el punto más alto, como el más bajo, de la cueva.

Después de haber estado peleando por la unión del Arite a la red en numerosas jornadas previas, Carla sale satisfecha y emocionada de conocer dónde fue la conexión que lograron sus compañeros en febrero. Por su parte, Pablo, tras haber realizado la travesía del Arite en ambos sentidos, promete no repetir la experiencia de recorrer las múltiples estrecheces.





(Continuará...)


¡Saludos soterraños!