Mostrando entradas con la etiqueta LLR-15. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LLR-15. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de marzo de 2021

Memoria La Llera 2007-2017

¡Aḥayádevos, cuever@s!

Una vez más presentamos un informe con bastante retraso, en este caso el referido a los trabajos realizados en el karst de La Llera desde el 2007 hasta el 2017, esto es, desde la fundación del club, hasta la primera campaña seria por parte del Escar en la zona. La actividad en la La Llera ha sido irregular y dispar en ese tiempo, y mientras que ha habido años con apenas una o dos salidas, otros se han saldado con descubrimientos o trabajos de cierto interés: 2008, con la conexión Ḥonfría-Pradón; 2010, con la topografía de varias cavidades modestas; o 2015-2017, con la topografía de la Cueva'l Tebellín, entre otras.

La memoria incluye la reseña y topo de siete cavidades de modesto desarrollo, ubicadas en su mayor parte en el sector N de La Llera: la LLR-15, o Cueva los Zarpazos, con 239 m de desarrollo; la LL-02, o Cueva de Trescalabres II, con un desarrollo de 181 m; las Cuevas de Sumidoriu, LLR-04, de 116 m; y las LLR-08 (26 m), LLR-10 (16 m), LLR-16 (5 m) y LLR-18 (39 m). Se presenta además la topo (sin reseña) a fecha de 31/12/2017 de la Cueva'l Tebellín, con 1595 m de desarrollo, y la Cueva de Ḥonfría, con 825 m. 

Este informe puede consultarse, descargarse y/o imprimirse siguiendo este enlace. Quedará además fijado en la columna derecha del blog, junto al resto de memorias de nuestro club.

¡Saludos soterraños!


martes, 5 de enero de 2021

Exploración en tiempos de Pandemia (II)

 Texto y fotos: Pablo Solares Villar y Carla Gutiérrez Meré.

[ Terminamos la primera parte de este artículo con la crónica de la salida efectuada por los autores el 13 de marzo, pocas horas antes del confinamiento domiciliario decretado por el gobierno. Fue aquella una jornada larga e intensa, como si anticipásemos, conscientes de ello o no, la prolongada ausencia de actividad que se avecinaba... ]


¡Aḥayádevos, cuever@s!


Y llegó el (primer) confinamiento. Semanas que cada cual afrontó como pudo.


Después vino mayo y la llamada “desescalada”. Fase I. Fase II. Fase III. Primero pudimos dar paseos, luego actividad deportiva en un radio de un kilómetro desde el domicilio, más tarde actividad en todo el término municipal. Se fueron levantando restricciones. Se caminaba hacia la “nueva normalidad”…


Algunos tenemos la suerte de vivir en el mismo concejo en que se sitúan las cuevas que exploramos, incluso a menos de un kilómetro de distancia de las mismas. Tampoco había mucho más que hacer. Sin trabajo. Sin ocio. Tras largas semanas aislados. Y con las cuevas ahí, al alcance de la mano. Para algunas la situación fue distinta. Vida online y el teletrabajo entre semana: horas y horas sentada delante del ordenador, videollamadas... En cuanto fue posible nos dedicamos a explorar y a dar paseos de prospección.


Y de lo realizado por los autores en La Llera durante la “desescalada” de mayo y junio tratará principalmente esta segunda entrega de Exploración en tiempos de Pandemia.

De las salidas realizadas durante las semanas de este periodo no podemos ofrecer, por desgracia, fechas exactas, por lo que nos limitaremos a reseñarlas en el orden correspondiente.


Así pues, como cantaban The Ramones: Hey, ho, let 's go. 

Ajajá, vamos allá:


=> La primera salida de este periodo la realizamos los autores, Carla y Pablo, al Sistema Pradón-Ḥonfría-Arite, la misma cavidad a la que habíamos dedicado nuestra última jornada de espeleo pre-confinamiento. En aquella ocasión, revisando la red en busca del material robado, habíamos hablado de las Galerías Arcillosas, comentando la posibilidad de conectar con Cueva Tapada por ese extremo, y barajando la necesidad de tirar una poligonal a través de los ejes principales de la red hasta ese punto. Esto nos permitiría conocer con más exactitud la distancia entre ambas cuevas y la posición relativa de ambas, además de permitirnos inferir el grado de fiabilidad de la antigua topo del Pradón efectuada por la FASE en 1993-95.

Así que dicho y hecho. Había ansias acumuladas de espeleo. Y se juntaron la fame y las ganas de comer, como suele decirse. Entramos por Ḥonfría después de alguna incidencia en la aproximación. Y una vez en la cueva, el camino habitual: estrechez inicial, Sala del Té, la Gaterona, el Paso Generacional, y después de mucho arrastrarse, pum, estamos en La Mecedura y en las galerías interiores, más amplias y de más fácil recorrido. Continuamos por la Galería del Río hasta el inicio de Las Paralelas. Nuestra punta de topografía estaba situada exactamente en el mismo lugar donde se produjo el robo. Rememoramos el cabreo de aquella jornada antes de ponernos a la tarea. Libreta y lápiz, distoX, brújula (sí, brújula, de la Suunto de toda la vida), pinturín, y a tirar poligonal como si no hubiera un mañana.

Comenzamos por el eje de la Galería del Río a lo largo del sector de Las Paralelas, luego el Paso del Lago y el sector siguiente de la Galería del Río hasta alcanzar la Rampa de Acceso, por donde subimos hasta el inicio de la Gran Galería Inclinada. A pesar del nombre, la Galería Inclinada es en realidad un notable laberinto en un gigantesco caos de bloques, y aunque hemos visitado la zona en más de una ocasión, no teníamos del todo claro cuál era el mejor camino. Así pues fuimos trazando la poligonal por donde la intuición nos fue dictando, hasta alcanzar finalmente el acceso a las Galerías Arcillosas. En la bifurcación tomamos por la Arcillosa Secundaria hasta conectar de nuevo con la Arcillosa Principal, y por esta hasta poco antes de alcanzar la sala que se sitúa en su zona final. 

Es ya tarde, estamos de barro hasta las orejas, nos bailan los números en la cabeza, y llevamos sumados más de 400 m de topo. Decidimos dejarlo aquí. Nos faltaba poco para llegar hasta el extremo de la galería, que era el objetivo, pero el cuerpo no daba más de sí y aún nos esperaba un largo regreso.

Tras desandar el camino salimos por Ḥonfría, después de una maratoniana sesión de topografía. Había ganas acumuladas de espeleo, pero el día estuvo a la altura y salimos satisfechos de lo realizado. Terminamos la jornada pasando los datos de topo al ordenador, bebiendo vino y cenando mientras comentamos las vicisitudes en la cueva y las perspectivas futuras. Al menos habrá que volver a completar el trabajo.


=> El día siguiente a esta primera salida de espeleo lo dedicamos a dar un largo paseo por el sector nororiental de La Llera, con un doble propósito: prospectar, y mostrar a Carla buena parte de las bocas de esta zona, de las que sólo conocía unas pocas. 

Iniciamos el pateo pasando por la LLR-08 y por Cueva Tapada, para descender a continuación el escarpe norte de La Llera camino de Ḥonfría. Después pasamos por la Cueva’l Molín, donde Carla no se resistió a adentrarse un poco en la galería, aun a riesgo de un chapuzón en las aguas dudosas del Calabres. Nos dirigimos más tarde hacia el oeste siguiendo el escarpe norte, hasta el amplio abrigo de la paleosurgencia LLR-10, y otra cueva un poco más allá, la LLR-06, explorada en 2018 y aún pendiente de topo. Proseguimos después prospectando hacia el sur, por una zona escabrosa de mucha maleza, y pasamos por la LL-11 y por la Cueva’l Furtivu. Decidimos regresar hacia el noroeste, pasando junto a Torca las Matas y saliendo a la carretera ya cerca de la gasolinera de La Vega.

Aunque, como se ve, batimos y prospectamos una amplia superficie de terreno, revisando numerosas grietas y furacos, no encontramos nada digno de mención. La maleza sigue siendo el mayor obstáculo a la prospección. Tampoco visitamos, aunque pudiera parecerlo, todas las bocas y cuevas de la zona.




Cueva'l Molín.


Torca las Matas.


Prospectando.


=> Pocos días después, otra vez nos juntamos los firmantes de este artículo con intención de completar el trabajo emprendido y llevar la poligonal hasta la punta de las Galerías Arcillosas, a ver si se corrobora la cercanía y posible conexión con Cueva Tapada. Nuevamente entraríamos por Ḥonfría, emprendiendo el camino hasta el Paso Generacional, y después por la Galería del Río hasta la Rampa de Acceso. Y una vez más nos encontramos al inicio de la Gran Galería Inclinada; quizás un déjà vu. 

Dado que al final de las Arcillosas no nos quedaba mucho en realidad, decidimos topografiar otro eje amplio por el laberinto de la Galería Inclinada, lo que nos llevó un tiempo. La nueva poligonal se entrecruza con la anterior formando en planta una especie de ocho tumbado, un signo de infinito, que cierra dos amplias poligonales. Accedimos así a las Galerías Arcillosas por otro punto distinto. Y también aquí decidimos topografiar el otro gran eje del sector, la Arcillosa Principal, pues en la anterior jornada habíamos topografiado la Secundaria; cerramos así otra amplia poligonal. Llegamos, al cabo, a la punta de topo. A fuer de ser sinceros, a estas alturas ya nos bailaban los números y el cansancio iba haciendo mella. 

Pero allá fuimos. Hey, ho, let 's go. 

Llevamos la topo hasta el final conocido de la Galería Arcillosa. Echando un pitillo allí comprobamos que una estrechez parecía tener una muy leve corriente de aire; quizás Carla pudiese pasar escarbando un poco en el suelo de arcilla… Sin embargo, decidimos atenernos al plan inicial y topografiar lo que faltaba: las rampas ascendentes que hay en la sala antes del final de la galería, que tiempo atrás habíamos revisado Pablo y Julio, y por donde creíamos que pudo estar la conexión con Tapada.

Terminado el trabajo aquí por el momento, y tras comprobar que la antigua topo del Pradón no parece tener errores en este sector pero sí que faltan muchas cosas, decidimos emprender el regreso. Ya en la Rampa de Acceso nos dio la venada: ¿a que no hay ovarios de…? Y sí, los había: topografiamos todo el eje que faltaba de la Galería del Río, entre la Rampa de Acceso y El Escarpe.
En conclusión, otra maratoniana sesión de topo; en dos días hemos ventilado casi 1 km de cueva. Pero aún no dimos por terminada la jornada. Después de la gymkana habitual para salir de la cavidad, ya en casa y tras cenar, pasamos los datos de la topo al ordenador acompañados de una copa de vino. Estábamos expectantes, deseosos de ver el resultado. Y por fin pudimos ver la poligonal plasmada en la pantalla: Tapada y Pradón estaban prácticamente unidas, separadas en planta por pocos metros… pero los finales de las Galerías Arcillosas se quedaban demasiado al este, y las cotas no parecían cuadrar. Empezaron a entrarnos dudas de las coordenadas GPS, y sobre todo de las cotas, de las bocas. Antes de que cada mochuelo se fuese a su olivo, animados quizás por el vino, comentamos la posibilidad de unir ambas cuevas tirando una poligonal exterior para minimizar los posibles errores del GPS, como ya habíamos hecho en su día (con éxito, por cierto) tirando una poligonal exterior entre la Cueva de Ḥonfría y la Cueva l’Arite. Además, aquella estrechez con leve tiro de aire que habíamos observado progresaba en la dirección correcta y ahora se nos antojaba mucho más prometedora.

Muchas dudas que desvelar...


=> Al día siguiente realizaríamos un pequeño pateo por La Llera, visitando además la LLR-08, a la que entramos, y otras cercanas (LLR-15, LLR-27-28), a las que no entramos. El objetivo principal era la LLR-35, un pequeño torcu tapado con piedras que Pablo había desobstruido más de un año atrás pero que no se había explorado todavía. No tenía buena pinta, y a pesar de situarse justo encima de las galerías de Ḥonfría tampoco tenía tiro de aire. No dio ninguna sorpresa: un pocete destrepable de 2,5 m seguido de una rampa descendente con sedimento y piedra suelta que acaba colmatando el conducto. Pablo ni siquiera llegó a entrar. Realizamos un croquis y volvemos a tapar la boca.


=> Tras darle unas cuantas vueltas a los datos recabados, nos decidimos a abordar pocos días después la poligonal exterior hasta Cueva Tapada. Pensamos que así saldríamos de toda duda, ingenuos de nosotros. Habría que hacerlo de noche, pues de día es casi imposible ver el puntero láser del disto. Pero teníamos a nuestro favor que, tiempo atrás, Victoria y Pablo habían tirado una poligonal exterior desde la Cueva l’Ariete a las Cuevas de la Llosa l’Aguileru y la LLR-15. Por tanto sólo tendríamos que tirar puntos entre las bocas de la LLR-15 y Tapada.

Manos a la obra, nos preparamos y  equipo de topo en mano, nos fuimos iluminados con nuestras luces hasta  la LLR-15 a horas poco habituales. Predecimos que con el viento que nos acompañaba la tarea sería complicada y divertida. El exterior de la Llera por el que nos íbamos a mover hasta cueva Tapada son ecualipteras y argumales con algunos “caminos marcados” por las pocas cabras que ahora andan por la zona, por lo que resultaba complicado moverse sin la luz del día.

Fueron los eucaliptos movidos por el viento los puntos  elegidos para trazar la poligonal hasta Cueva Tapada. Tras la exaltación compartida del principio sobre lo surrealista de la situación: “Los puntos de topo se mueven”, “No consigo acertar”, “Se me está cansando el brazo”, “Da error”... comenzamos a pillarle el tranquillo, nos concentramos y nos  fuimos  saliendo de “los pasos habituales”, tirando puntos y avanzando, confiando en la orientación de Pablo. Comentamos en varias ocasiones la poca  productividad y la escasa fiabilidad de la tarea que estábamos desempeñando y esperábamos ambos tener que repetir la jugada otro día. 

La orientación de Pablo no falló y llegamos a la primera a Cueva Tapada. Nos sorprendimos al ver que el nombre de la cavidad cobra hoy realmente sentido, no podemos acceder. Al intentar retirar los bloques que cubren la boca se nos coló uno grande en la estrechez: ahora sí que estaba realmente tapada. Después de bregar una y otra vez, primero uno, luego la otra, luego los dos...nos convencimos que era imposible mover tantos kilos con el material que llevábamos encima. La vida es así, llena de imprevistos, a veces los planes no salen como lo esperamos. Barajamos la posibilidad de volver a casa durante unos minutos, tratando de buscar un enfoque positivo y verlo como una oportunidad de gestionar la frustración... “Nos quedamos sin cueva, no podemos entrar. Hoy no exploramos...” “¿Y ahora qué?”. Buscando el lado positivo encontramos un plan B cerca, fácil y regresamos charlando al inicio, otra vez a la LLR-15. Concluimos al llegar que pasar un rato abriendo un paso bajo tierra, es un planazo dadas las circunstancias. Reflexionamos y valoramos la espeleo como saludable, y más si cabe la exploración. Siempre hay algo que hacer y a veces son surrealistas y divertidas las situaciones en las que a veces nos involucramos. Cavar y picar, cavar y picar...!

Entramos en la cueva y fuimos hasta la colada que nos resistía el paso. En anteriores salidas ya lo habíamos intentado, también otros compañeros. Como tiempo nos sobraba estuvimos probando y practicando nuestras técnicas un rato. Con la  maza y el cincel estuvimos turnándonos y comentando las habilidades de nuestro compañero Capi, su saca de instalar y el martillo y el taladro. Pablo continuó en solitario empeñado en abrirse paso a través de la colada. Carla se fue a cavar en una estrechez impenetrable, con suelo de tierra, fácil y cómoda de mover. Se fue abriendo el paso y comenzó así un paso muy estrecho que permitía desobstruir cómodamente e ir abriéndose paso. Se pudo comprobar que la incógnita continuaba hacia abajo con un poco inclinación por una una gatera larga, estrecha pero con el mismo suelo de tierra. Se intuía un espacio al fondo y más abajo un sitio más alto y espacioso. Continuamos, uno picando, cavando la otra, hasta que los cuerpos comenzaron a cansarse, a necesitar agua, alimento y descanso. Con el cuerpo, el alma y espíritu contentos nos retiramos al mundo exterior y dimos por finalizada una jornada un tanto peculiar y distinta. Dejamos  para otro día agrandar el paso de la colada que esperamos que conecte con la LLR-28-29 y también continuar cavando para llegar al fondo del laminador que posiblemente conecte con el Sistema Pradón-Honfría-Arite a través del pasaje del Yoga que se encuentra al Oeste de la Mecedura.

Más tarde y ya en casa, mientras chamuscamos unas copas de vino, pasamos los datos de la poligonal exterior para comprobar que tampoco había servido de mucho tanto trabajo; todo seguía más o menos igual: las coordenadas para la boca eran muy similares a las del GPS, con una desviación de muy pocos metros. Sólo las cotas de los extremos de las dos cuevas cuadran mejor ahora. Nos sorprendimos al comprobar que había poco margen de error y de que los datos cuadran bastante bien.


Forzando una estrechez en la LLR-15.


[ Haremos aquí un inciso, y detendremos por un momento la crónica de las exploraciones, para anotar algo importante:
Hacía tiempo que la posibilidad de retopografiar el Pradón bailaba por la mente de más un participante en las exploraciones. Sabíamos que la topo de la FASE de 1993-95 era correcta y tenía cierto detalle, pero también habíamos podido comprobar que faltaba por representar más de un pasaje ya conocido y, por si fuera poco, en las exploraciones de los últimos años habíamos ido descubriendo nuevas galerías y pasajes vírgenes. Todo ello invitaba a revisar la totalidad de la cueva. Y de la topo.

El caso es que entre lo retopografiado durante los trabajos para la conexión del Arite a la red, lo retopografiado para empatar a la topo nuevos sectores como la Galería Güel-a-calle o el Pasaje Feminismo, y lo retopografiado en estas últimas jornadas tirando poligonal hasta el extremo de las Galerías Arcillosas de cara a una hipotética conexión con Cueva Tapada, ya habíamos retopografiado la mitad de los pasajes representados en la antigua topo del Pradón. La mitad más cómoda, también hay que decirlo.

Y aquella posibilidad que bailaba por nuestras mentes, se concretó en una decisión consciente: ya puestos, revisaremos por completo el sistema y la topo. Sin prisas ni agobios, eso sí, que tenemos muchos frentes abiertos.

Fin del inciso. Regresamos a la crónica de las exploraciones. Hey, ho, let’s go: ]


=> La siguiente salida fue a cargo de Pablo en solitario, unas pocas horas para proseguir con las labores de topografía. Se dirige a la punta más alejada de la topo, en el inicio de la Galería del Río, bajo el Escarpe. Desde esta punta se va tirando poligonal por la galería inmediatamente superior a la del río, en sentido contrario a la trazada antes en aquella galería, cerrando así varias pequeñas poligonales a favor de las ventanas que comunican ambos niveles. Se llegó hasta la conexión con la Sala de la Columna, y prácticamente se finiquita esta modesta galería, dejando tan sólo un par de incógnitas. Después se revisa brevemente la comunicación de esta galería con la Galería Tres del Escarpe, pero en vez de topografiar aquí, decide regresar al punto donde inició la jornada, bajo el Escarpe, e ir topografiando toda la Galería Principal hasta las bocas 1 y 2, a través de la Sala de las Raíces. Galerías amplias y tiradas largas entre puntos (al menos para lo que es habitual en esta cueva), lo que permite avanzar a buen ritmo y sacar metros de topo, “amortizando” el poco tiempo empleado: casi 300 m de nueva poligonal. Se completa así, además, el trazado de los ejes principales de la cavidad. Nuestra revisión topográfica del sistema alcanza los 4165 m.


=> Como se dijo más arriba, la poligonal exterior hasta Tapada no nos había aclarado gran cosa, y la estrechez al final de la Galería Arcillosa se había convertido en una incógnita prometedora e intrigante. Así que ese fue el principal objetivo de la siguiente salida en la que nos embarcamos los autores, aprovechando para topografiar y revisar distintos recados a lo largo de la cueva. Por alguna circunstancia que ahora mismo no sabríamos precisar, fue una salida que efectuamos de noche.

Primero topografiamos la corta galería de la boca 1 y el segundo corredor de conexión con la galería de la boca 2. En esta última galería también topografiamos un ramal que faltaba: una rampa tapizada de colada que asciende por la izquierda hasta formar un pequeño meandro. Después topografiamos la conexión con la Galería del Río que aparece por la derecha antes del Escarpe. Adentrándonos más en la cueva topografiamos también la galería intermedia entre el nivel superior de la Galería del Río y la Galería Tres del Escarpe, saliendo por un amplio balcón en la rampa de la Sala de la Columna, donde conectamos con la poligonal principal: un amplio cierre. Después revisamos y topografiamos, dejando alguna incógnita, una galería que nunca habíamos visitado pero que figuraba en la topo antigua. Parte de la Galería del Río más allá de la Rampa de Acceso y es de modestas dimensiones. Decidimos bautizarla como Galería Ausente, ya que aparece innominada tanto en la topo de la FASE como en anteriores descripciones de la cueva. El conducto finalmente comunica con la Galería Inclinada en su extremo oriental, en el amplio balcón o desfonde situado sobre la Rampa de Acceso.

Por extraños vericuetos habíamos acabado en la Gran Galería Inclinada, donde topografiamos varios ramales pendientes; este laberinto es más grande de lo que inicialmente estimamos… Pero decidimos no entretenernos más, pues aún nos quedaba el objetivo principal, así que progresamos hasta el extremo de la Galería Arcillosa, donde nos aguardaba la estrechez. En realidad son dos: por la izquierda, más alto, un pequeño paso oval enmarcado en roca y con suelo de arcilla; por la derecha, más bajo, un paso ancho (quizás 2 m) con techo de roca y suelo de arcilla a poca distancia (quizás 12 cm). Carla lo intenta por el paso más alto y, con un poco de esfuerzo logra colarse al otro lado. Lo intenta Pablo y nanay. Mientras Carla se va a explorar, Pablo examina la posibilidad de desobstruir el paso bajo, que le parece más factible: cavar una pequeña trinchera en la arcilla…

Una vez pasado el obstáculo la arcilla del piso se cuartea en cuadrados como onzas gigantes de chocolate, la cosa se amplía y como a Pablo le quedaba un buen rato de cavar, Carla se adelanta por un paso largo en el que es necesario gatear que se vuelve más alto y ancho, más cómodo según avanza. Tiene buena pinta: hacia la derecha y arriba una incógnita, de frente se amplía y cada vez  más. Ya te puedes poner de pie y llegar cómodamente hasta una sala,con una gran colada preciosa, con lo que parece una incógnita abajo del todo,en el fondo. Se puede bajar, y por la derecha, parece que es fácil pasar, en el techo se ven algunas ventanas.

Rápidamente Carla vuelve a ver cómo van las labores de Pablo, que continúa cavando. Le queda poco para pasar y los dos continúan con la tarea, mientras Carla anima a que vea él mismo lo que hay al otro lado. Las palabras, gesto y el tiempo que ella estuvo de paseo, hicieron que Pablo se motivara todavía más y entre los dos consiguieron ampliar lo suficiente  para dejar el paso listo para que Pablo se estruje. Pablo comienza a pasar poco a poco  al otro lado, el barro del suelo no ayuda a avanzar.  “Ay, ay,ay..!”,  finalmente, después de un rato  y de dejar una mata de pelos al pasar, se recupera y decidimos dejarnos de topografiar e ir a ver lo que nos depara la cueva. Comentamos lo bonito del suelo arcilloso, el dibujo simétrico y perfecto de los surcos. Seguimos con cuidado, pisando nuestras huellas. Pablo sube a ver las ventanas, que dejamos pendientes de topografiar y revisar otro día. Bajamos y nos asomamos al fondo, otra incógnita para otro día, y continuamos a la derecha, sigue, asciende y se hace impenetrable aunque parece que forzando puede continuar.

Volvemos, alegres por el descubrimiento, al último punto y topografiamos el eje principal, dejando los ramales y las incógnitas para recados futuros. 

Cuando nos acercamos y nos preparamos para pasar el paso estrecho  bautizado como Pasu Matapelu, vemos que sobre algunas de las onzas de chocolate hay figuras ovaladas, capas de concreción laminadas, pequeñas, finas... Al cogerlas nos damos cuenta de  que es algo nuevo para ambos, tienen forma de disco. Encontramos en ese momento el nombre para la Sala Discópolis que acabamos de descubrir. 

Ya de regreso, de madrugada y tras una larga jornada pero animados con el reciente descubrimiento, decidimos realizar una última exploración: una galería que figuraba en la vieja topo como un ramal de la Arcillosa Secundaria y que nunca antes habíamos visitado. Pablo en particular lleva tiempo intrigado con este pasaje (innominado en la topo de la FASE): se dirige al NE y finaliza en una pequeña sala con bloquera cuyo dibujo termina en líneas discontinuas. ¿Un laminador estrecho? ¿Un pasaje inexplorado? Decidimos comprobarlo. Pero, eso sí, guardamos el disto y ya no topografiamos más. El pasaje en cuestión es estrecho pero permite avanzar a cuatro patas. Presenta corriente de aire, que nos da cierto aliciente, y el sedimento del suelo y parte de las paredes está cubierto de moonmilk por lo que decidimos bautizarlo con el obvio nombre de Pasaje del Moonmilk. Tras unos giros y un tramo ascendente salimos a la sala prevista, Sala Pandemia en lo sucesivo, que efectivamente es una sala modesta con grandes bloques. Presenta un nivel inferior bajo los bloques y un resalte ascendente sobre ellos. Por encima del resalte un laminador de techo bajo por el que se va el aire y que finaliza ante dos estrecheces: Carla aborda una y Pablo la otra. Ambas comunican con, tachán, tachán, la parte alta de la Galería Inclinada. Fue una sorpresa porque esto supone un notable error en la antigua topo: el Pasaje del Moonmilk no se dirige hacia el NE, sino hacia el SE. Otro día habrá que comprobarlo.

La jornada ha sido larga, intensa y muy productiva. Ahora sí podemos afirmar que sólo hay unos pocos metros de distancia entre Discópolis y Cueva Tapada. Salimos de la cueva agotados a altas horas de la madrugada.


=> Al día siguiente teníamos previsto volver a La Llera, pero finalmente,tras pasar los datos de topo del día anterior, y ya tarde, nos fuimos de turisteo a la Cueva las Ḥerrerías en La Pereda, que Carla no conocía y donde echamos un par de horas.


=> Otra salida más: Pablo dedica una visita a continuar con las labores en la cavidad que nos viene ocupando. Primero se dedica a revisar y topografiar el pequeño laberinto de meandritos y gateras situado al oeste de la boca 1. La zona es más compleja de lo que previamente conocíamos. Explora prácticamente todo este sector; sólo deja una estrechez que parecía tener continuación, pero que estando solo no se atrevió a forzar. Se topografía la mayor parte, pero agobiado ya de estrecheces no se concluyó el trabajo, y decide cambiar de zona, y continuar topografiando algo de mayor amplitud. Se desplaza pues hasta la Galería Tres del Escarpe, donde topografía el eje principal de la galería hasta la conexión con el Escarpe (por el SE) y con la gran rampa sobre la Sala de la Columna (por el NO). Se topografían algunos ramales de la galería, no todos, y se descubre un nuevo paso, una incógnita que no figura en la antigua topo y que tampoco conocíamos previamente; está pisada y tiene buena pinta, progresando a modo de galería modesta ascendente. Decide dejar la exploración para una próxima jornada y emprender el regreso. Otros 140 m de topo. Con lo realizado este día nuestra revisión topográfica alcanza los 4551 m.


=> Tras la última visita a la Galería Tres del Escarpe Pablo se había quedado intrigado con la incógnita de la pequeña galería que no venía representada en la antigua topo. Y a los pocos días, junto con Carla, se deciden a abordarla. Comienza el pasaje por una estrechez y detrás una modesta galería ascendente. Está pisada y hay incluso flechas… Comunica con un pequeño laberinto de pasajes y salitas. Por lo más evidente salimos a un balcón en la gran rampa sobre la Sala de la Columna, a unos 8 m por encima del suelo. Ya aquí decidimos topografiar esta gran rampa hasta su zona superior. Es un punto que no hemos visitado antes, y siempre nos ha llamado la atención en la antigua topo, por ser la cota más alta de la misma. Se trata de una gran rampa con bloques cementados por colada a tramos, con gran inclinación. En un punto determinado presenta un resalte ascendente de unos 3 m, delicado, tras el que el suelo y el techo se aproximan y se multiplica el concreccionamiento; estamos a 25 m por encima del suelo de la Sala de la Columna y hay sensación de patio. Hay también raíces que nos indican que estamos a ras de superficie. Sin embargo todo acaba cerrando. Descendemos con cuidado el delicado resalte y parte de la rampa, tirando poligonal por otra de las ventanas que presenta. Conduce a un modesto conducto de sección freática que conecta al poco con el pequeño laberinto en que hemos estado topografiando antes. Cerramos una poligonal y nos detenemos a comer en un lugar un poco más amplio. Tras la charla, la comida y el pitillo de rigor allí parados, nos da la impresión de que hay corriente de aire a nuestra espalda, perdiéndose entre las columnas. Revisamos el lugar y efectivamente, el crecimiento de las columnas ha cegado el paso, pero a través del hueco que se mantiene entre ellas se adivina continuación más allá y existe una tenue corriente de aire. Carla lo intenta pero no logra pasar. Sacamos  maza y cincel y nos dedicamos a ampliar un rato, hasta que consigue colarse por el furacu. La cosa tira, Pablo que no logra pasar y ya no oye a Carla, sigue dándole a la maza un buen rato.

Justo al otro lado hay una  salita ancha con suelo crujiente y techo bajo que continúa a la derecha y al fondo, a través de una gatera que gira en las que hay varias formaciones que bloquean el paso. Haciendo varios movimientos de contorsionista, Carla consigue pasar al otro lado. La gatera finaliza cómodamente en una sala sin huellas que da a  una galería larga, ancha, alta, de suelo crujiente y con abundantes formaciones. Al fondo de la Galería hay una rampa con bloques, piedras y formaciones colmatadas. En la parte superior de la rampa se intuyen varias ventanas y arriba del todo de la galería, la rampa desciende hacia una galería más modesta. Carla se da la vuelta aquí y va al encuentro de Pablo que sigue dándole a la maza y el cincel. 

Carla no revela lo encontrado y anima a Pablo a seguir con más empeño todavía. Finalmente Pablo consigue pasar y juntos exploran con cuidado la galería. El suelo cruje y vamos con cuidado siguiendo las huellas. Un poco impactados con el nuevo descubrimiento subimos la rampa y la descendimos. Hay otra  galería  que continúa con volúmenes más modestos, vemos varias chimeneas en el techo, alguna gatera en el suelo y llegamos al final de la galería que finaliza con una gran colada. No nos lo podemos creer: acabamos de encontrar una galería con grandes volúmenes todavía inexplorada por ningún animal de dos patas. Esto es mejor que  nuestro último descubrimiento en Discópolis. Esta cueva no para de sorprendernos y de darnos alegrías, zonas vírgenes, todavía inexploradas. Todo el trabajo de re-exploración de la cueva está dando resultados y la teoría de que seguramente la cavidad no estaba del todo explorada parece que comienza a confirmarse.

Después del impacto, la emoción de alegría es difícil de explicar con palabras, volvemos a la parte de la desobstrucción y topografiamos los ejes principales de lo que será la Galería Multiorgásmica, que define muy bien cómo nos sentimos. 

Super satisfechos damos la jornada por finalizada y nos vamos a toda prisa a casa a pasar los datos al ordenador. Es increíble cómo una simple incógnita puede influir tanto en nuestro estado de ánimo.


=> Nueva salida de Pin y Pon a este gran sistema de La Llera. Se nos iban acumulando los frentes en la cavidad, y en esta ocasión no llevábamos un plan muy preciso: topografiar por la Gran Galería Inclinada, volver a Discópolis…

Ya de camino hacia aquel sector de la cueva nos detuvimos en la zona de la Galería del Río previa a la Rampa de Conexión, donde topografiamos una vía paralela, más alta, a la que solemos usar. Existe aquí todo un laberinto de modestos pasajes muy concreccionados que habrá que revisar. Después, ya al inicio de la Galería Inclinada, nos detuvimos a explorar una incógnita que habíamos observado en otra salida y que no venía representada en la antigua topo. Se trata de un pasaje ascendente entre concreción que conduce a una pequeña sala superior arrampada. Esta sala presenta un pozo que, al no llevar equipo, no pudimos descender; debe caer sobre algún punto de la Galería del Río. Tras esto nos dedicamos un par de horas a topografiar en el laberinto de la Gran Galería Inclinada. En jornadas previas habíamos tirado la poligonal de los principales ejes, y este día nos dedicamos a ir cerrando las múltiples conexiones entre unos y otros. Sin acabar la tarea nos detuvimos a comer en el extremo occidental de la Galería Inclinada, junto a la conexión con las Arcillosas, y decidimos la siguiente jugada: topografiar el Pasaje del Moonmilk y la Sala Pandemia que habíamos explorado en una salida anterior. Se corroboró que la topo de la FASE contenía aquí un error notable. Aunque, todo sea dicho, nuestra poligonal tampoco cerró como debía y repetimos la parte dudosa meses después…

Para completar la jornada nos desplazamos hasta Discópolis. En la primera visita sólo habíamos topografiado el ramal más evidente y que mejor dirección llevaba, pero quedaba topografiar el otro extremo de la sala y otra modesta galería. Teníamos intención además de valorar -ahora que Tapada estaba unida a la poligonal y teníamos datos más precisos- las posibilidades de desobstrucción. Así pues, tras el Pasu Matupelu y topografiar lo que faltaba, miramos a ver qué onda. Pablo se centró en la gatera inferior. Mantiene hueco pero es extremadamente estrecha; no tiene aire. Carla miró los dos tubos de la parte superior, uno ascendente y otro descendente; ambos colmatan por sedimento, el de arriba además con concrección. Las posibilidades de conexión con Tapada se van desvaneciendo…

Tras una larga jornada, con algún chasco y algún nuevo descubrimiento, y otro cuarto de kilómetro topografiado en la libreta, emprendemos el regreso.


=> Nueva jornada de revisión y topografía en el sistema, a cargo únicamente de Pablo en esta ocasión. Inicia el trabajo por el Meandrín del Guano, un ramal de la Galería de Entrada que no figuraba en la antigua topo pero que ya conocíamos. Progresa por unas pocas decenas de metros y concluye ante un paso obstruido por sedimento. Terminado este ramal, avanza hacia el interior de la red, revisando y topografiando cosas pendientes en la zona del Escarpe y la Galería Tres del Escarpe, cerrando varias pequeñas poligonales. Desciende después hasta la Galería del Río y se dedica a los ramales que esta presenta justo antes de llegar a la Rampa de Conexión, que forman todo un laberinto de gateras y galerías modestas, muy concreccionadas. Aquí se completó la topo, cerrando todas las incógnitas pendientes. Se topografía también cerca de aquí una pequeña galería que desde la parte de arriba de la Rampa de Conexión comunica con la Galería Ausente. Por último se acercó hasta la sala previa al Paso del Lago, donde teníamos una tirada dudosa. Se repite, corrigiendo el error, y se completa la topo de esta sala, así como de los ramalillos próximos, emprendiendo tras ello el regreso. En fin, una jornada entretenida de ir rematando “recados” por aquí y por allá. Otros 180 m de poligonal.



Y estas fueron las exploraciones que los firmantes llevamos a cabo en La Llera durante ese periodo. Unas semanas de mucha espeleo, dentro de los márgenes que iba permitiendo la normativa; había ganas acumuladas tras el confinamiento.

Caminando ya por la “nueva normalidad” que llegaba con el verano, nuestra revisión topográfica de la red alcanzaba 4977 m de desarrollo. Sumando las galerías que figuraban en la antigua topo pero no aún en la nuestra, el sistema estaba a unas decenas de metros ¡de los 6 km!

Había ganas acumuladas de espeleo, pero logramos saciarlas al lado de casa.


Y eso es todo por el momento. Habrá tercera parte y más. 


Hey, ho, Blitzkrieg Bop.


¡Saludos soterraños!


lunes, 4 de marzo de 2019

¡5 km!

¡Aḥayádevos, cueveros!
Continuamos con la crónica de las exploraciones en el karst de La Llera, y en el Sistema Pradón-Ḥonfría en particular, allí donde lo habíamos dejado en el último post publicado hace un mes.

7 de febrero: Ernesto Carrera y Pablo le dan un nuevo ataque exprés a la topo de la Cueva de Ḥonfría. El objetivo principal era abordar la galería al otro lado del pasamanos sobre el P-9, y si daba tiempo, las chimeneas y el enrejado de gateras sobre la sala Hades. Como nos habían indicado Julio y Gonzalo, una vez superado el pasamanos, en el extremo de la galería hacía falta picar un poco para poder pasar; la continuidad era evidente. Superada la estrechez se accedió a una salita con un pocete, y tras forzar una segunda estrechez, a otro corto tramo de galería sin solución de continuidad. Sin más que hacer aquí, topografiamos y desinstalamos el pasamanos. Acto seguido ascendemos la chimenea que teníamos como segundo objetivo, y montamos cuerda para mayor seguridad. Arriba un enrejado de gateras que comunican con dos pozos que caen al techo de la sala Hades. Revisamos todo bien, topografiamos, y retiramos las cuerdas. Como ya viene siendo costumbre, el maese Carrera se curró para la ocasión una tortilla estupenda, de la que dimos cuenta en la sala antes de emprender el regreso. Las cuerdas quedaron enzuladas para la próxima salida. Con lo topografiado en esta ocasión el Sistema Pradón-Ḥonfría ronda los 4,8 km. Ni una foto tiramos con la que ilustrar este resumen.

16 de febrero: Esta vez nos juntamos un grupo numeroso: Carla (ya miembro del Escar de pleno derecho, además de niphargusina), Capitán, Joaquín, Ernesto Antelo, Gonzalo, y quien escribe estas líneas. El objetivo principal, una vez más, era tratar de conseguir la unión del sistema y la Cueva l'Arite abordando la tarea desde la Galería Maravilla. Entramos por la Cueva de Ḥonfría, y en la Sala de las Columnas nos dividimos en tres equipos: A) Capi y Ernesto se van directamente a la labor de desescombro; B) Xuacu y Gonzalo recogerán las cuerdas enzuladas y abordarán la escalada de la chimenea descubierta el día de la asamblea; y C) Carla y yo nos dedicaremos a topografiar ramales pendientes de camino a la Galería Maravilla. Los del equipo C comenzábamos con la topo de una gatera que parte de la Sala de las Columnas, cuando oímos voces por encima de nosotros, en las chimeneas que comunican con el Laberinto: el equipo B no encuentra las cuerdas y anda un poco despistado por el Laberinto. Así que los C trepamos por las chimeneas hasta salir al Cocodrilo y los acompañamos hasta las cuerdas, enzuladas cerca de la sala Hades. Descendemos juntos por la vía paralela al P-9, y los del equipo C volvemos a topografiar la gatera con la que estábamos. Al regreso nos encontramos otra vez con Xuacu y Gonza. Cruzamos juntos el Paso Generacional y topografiamos las incógnitas pendientes en este tramo. Luego el equipo B aborda la escalada que tenían como objetivo, y los C nos vamos con el equipo A a la Galería Maravilla. Allí los A han currado de lo lindo. La corriente de aire es aspirante e intensa, y el desescombro en el caos de bloques da paso a una estrechez que sólo Carla consigue pasar: no parece que por allí esté el empate con el Arite, el aire se va hacia arriba entre los bloques. Mientras los A continúan en la estrechez del caos, los C nos vamos a topografiar cosas pendientes en el piso superior del caos de bloques previo a la Maravilla. Poco después nos juntamos los tres equipos. Comemos en la galería, y los B nos comentan que la escalada se completó pero no lleva a ninguna parte; la han dejado instalada para que la topografiemos. Eso sí, al regreso se han vuelto a despistar por la cueva, y algo más allá en la Galería del Río han encontrado una segunda chimenea con buena pinta que parece continuar; proponen que vayamos a echarle una ojeada. Aún estuvimos un tiempo peleándonos con la bloquera, pero finalmente nos vamos todos hacia la nueva chimenea. Se sube fácil, primero trepada, luego oposición. Nos deja en una galería superior de dimensiones modestas, algo caótica como toda la cueva. Pero parece que tira, y no hay huellas. Rara ocasión, pero hemos encontrado una galería virgen y bastante obvia. En el extremo de la galería unas chimeneas arrampadas con tierra, caracoles y raíces. Gonzalo sube trepando como puede y regresa diciéndonos que la cosa tira pero hará falta cuerda; hay además una leve corriente de aire, y claramente huele a tierra y vegetación. Bautizamos la nueva galería como Güel-a-calle y, ahora sí, tras una larga jornada, emprendemos el regreso dejando una cuerda instalada en la chimenea de acceso a la galería. Después tomaríamos en Barru unas birras comentando la actividad. La sensación es agridulce: no hemos empatado con el Arite pero la nueva galería -que suponemos muy próxima a la Cueva LLR-15- nos demuestra que el sistema aún puede deparar muchas sorpresas. Por otro lado hemos quitado un montón de incógnitas y hemos avanzado con la topo, que alcanza 4858 m de desarrollo.



17 de febrero: Al día siguiente, aprovechando el buen tiempo, un servidor se pegó una pequeña pateada por la zona. La intención era revisar las bocas LLR-35 y LLR-32, marcadas como "a revisar" en nuestra tabla de cavidades, y por otro lado tratar de localizar en el exterior la hipotética conexión con el sector del Caracoleru que descubrimos en la última visita a Cueva Tapada. A pesar de lo que me temía, di con la LLR-35 a la primera. Se trata de un pequeño torcu tapado con bloques en un lapiaz cubierto de encinar. Me pongo a retirar piedras, pero un bloque encajado se me resiste. No obstante he podido abrir lo suficiente para evaluar: se trata de un pocete de 2-3 m, abajo una galería a favor de la diaclasa; es de pequeñas dimensiones, pero las piedras ruedan unos metros antes de detenerse. No hay corriente de aire, pero la boca está directamente encima del Laberinto de la Cueva de Ḥonfría y no carece de interés. Habrá que volver mejor equipado para retirar el último bloque. Me acerco después a la LLR-32, que pensamos pudo ser un antiguo acceso a Cueva Tapada a través de la galería de L'Encame. Curiosamente el tapón de sedimentos parece haber sido abierto, en parte al menos, por un zorro o un tejón que ha decidido excavar aquí su madriguera. En cualquier caso no tiene mayor interés. Así pues, me traslado de zona y me pongo con el objetivo principal de la jornada, que desde el principio parecía misión imposible. En la última visita a Cueva Tapada, Gonzalo, Carla y yo habíamos explorado un nuevo sector, el Caracoleru, donde parecía haber existido comunicación con el exterior (por dos puntos en realidad), ya que estaban ventilados -olía a calle, como solemos decir- y había raíces e incluso caracoles vivos. La misión de esta jornada era tratar de dar con el lugar en superficie, en un área próxima a la LLR-37/LLR-38 que ya teníamos peinada y que está cubierta de árgomas, brezos y zarzas, bien difícil de prospectar. Sin embargo, al cabo di con el sitio. En realidad dos: son microdolinas de colapso de 2 m de profundidad o poco más, con el fondo cubierto de bloques y maleza, que coinciden exactamente con los dos puntos observados en el interior de la cueva. Sin embargo su desobstrucción requeriría bastante trabajo, y no creemos que merezca la pena. Aún prospecté un poco más por la zona, pero sin resultados de interés.

El Torcu LLR-35, a medio abrir.

LLR-32, ¿un antigua acceso a Cueva Tapada?

21 de febrero: Tras los múltiples intentos infructuosos de conectar la Cueva l'Arite al sistema, en la última salida habíamos comentado la posibilidad de tirar una poligonal exterior entre la boca de Ḥonfría y la del Arite. Ambas bocas se sitúan en zona boscosa y al pie de un pequeño escarpe, y las lecturas de coordenadas de GPS daban un error de ±8 y ±7 metros respectivamente (según nuestras notas de campo). Considerando que podíamos solucionar esta indeterminación con una poligonal exterior, y habida cuenta de nuestra cercanía al lugar, este día Victoria y yo (acompañados del pequeño Vitorín) nos ponemos manos a la obra, enlazando además la boca de la LLR-18, situada entre ambas. Una vez pasados los datos resulta que ambas bocas se sitúan 8 m más próximas (en el eje de las X; el de las Y estaba correcto) de lo que hasta ahora habíamos considerado. Según los nuevos cálculos todo cuadra mucho mejor: los dos ramales observados al final de la Galería Maravilla en el Pradón se corresponden perfectamente con los dos ejes observados en el Arite y estamos, por tanto, en el buen camino.

24 de febrero: Nueva salida al sistema que nos ocupa en los últimos tiempos. Nos juntamos en Barru: Capitán, Pepe, Xuacu, Gonzalo, Carla, Victoria y Pablo, y nos dividimos en tres equipos con tres objetivos. El equipo A -Pepe y Capi- se van a la Galería Maravilla a continuar con el desescombro que, hipotéticamente, ha de llevarnos a salir por el Arite. El equipo B -Gonza, Xuacu y Victoria- se van a escalar la chimenea de tierra al final de la Galería Güel-a-calle, a ver si realmente conseguimos conectar con el exterior. El equipo C -Carla y yo- vamos a llevar la topo hasta la Galería Güel-a-calle, y de ser posible, finiquitar ese sector. Unos objetivos ambiciosos que la cueva se encargó de poner en su lugar. Los C iniciamos la tarea retopografiando un tramo de Galería del Río que ya figuraba en la topo de la FASE de 1993-95, pero que preferimos repetir para conectar con precisión a la poligonal principal el nuevo sector de la Galería Güel-a-calle. Llegados a esta, tiramos poligonal por el eje principal, dejando ramalillos pendientes a ambos lados, hasta llegar a la base de la escalada donde están peleando los del equipo B. Victoria ya está abajo y al poco desciende Xuacu; nos informan de que han completado la escalada y nada, hay un pequeño piso intermedio a modo de sala colgada, pero todo cierra. Desciende Gonza también. Las horas han pasado y propongo juntarnos con el resto para comer, pero Gonza y Xuacu insisten en topografiar y desequipar para no tener que volver otro día hasta aquí. Al final subiríamos Gonza y yo a topografiar, Xuacu queda de apoyo, y Victoria y Carla se van a donde habían quedado las sacas. La avería de una de las iluminaciones complicó un poco la labor de desequipar, pero finalizada la tarea nos encaminamos los cinco a la Galería Maravilla. Allí el equipo A ha currado de lo lindo, como de costumbre. Sin embargo el desescombro ha llevado a una zona del caos que se muestra más inestable, y están por abandonar la labor. Capi solicita la opinión de los recién llegados, y tras examinar el furacu llegamos al consenso de que ha llegado la hora de abandonar. Mientras los B y C comemos, los A examinan el otro ramal de la Galería Maravilla (el derecho) por donde también se escapa el aire, en este caso por un estrechísimo meandrito. Se toma la decisión de realizar un último intento por este otro lado, pero tendrá que ser ya en otra ocasión. Enzulamos taladro y material, y emprendemos el regreso. Con lo topografiado este día el sistema se pone en 4935 m de desarrollo, aumentando también su desnivel hasta los 40 m (-14/+26), ya que la nueva chimenea supone el punto más alto de la cueva. A pesar de ser muchos, no tiramos ni una triste foto con la que ilustrar esta crónica.

26 de febrero: El nuevo sector topografiado en la última salida nos da un par de sorpresas. Por una lado la chimenea de Güel-a-calle asciende hasta rozar la superficie, como ya intuíamos desde el interior, y por otro lado se sitúa muy próxima a las galerías de la LLR-15 y la LLR-28/LLR-29. Con el objetivo de precisar la relación entre unas y otras galerías, y de contrarrestar en lo posible el margen de error en las medidas del GPS, decidimos prolongar la poligonal exterior entre Ḥonfría y el Arite, hasta la LLR-29 y la LLR-15, tarea que abordamos este día Victoria y yo, acompaños del pequeño Vitorín. Los resultados cambian en poco el panorama. Las galería de entrada de la LLR-15 y la escalada de la Güel-a-calle están próximas, pero no parece factible llegar a conectarlas. En cambio, como ya suponíamos, conectar la LLR-15 y la LLR-28/LLR-29 es sólo cuestión de proponérselo. Además las coordenadas de la LLR-29 sí son precisas, pues la boca se observa en el ortofotomapa, y esto nos permite situar con exactitud el lugar donde la escalada de Güel-a-calle debería conectar con la superficie.

2 de marzo: Aprovechando el buen tiempo, y que andaba ocioso, este día me acerco a La Llera con intención de encontrar el lugar donde -hipotéticamente- las chimeneas de la Galería Güel-a-calle debieran salir al exterior, una vez que hemos determinado con exactitud su ubicación. Sobre el terreno grandes árgomas, zarzas, helechos y brezos, como en buena parte de La Llera en la actualidad. Iba preparado, y serré algunas grandes árgomas para poder despejar un poco el terreno. Coincidiendo con el lugar calculado se encontraba un mínimo talud de roca, la punta remanente de un lapiaz enterrado (un cadu, en el habla de estas tierras) y bajo él un amontonamiento de bloques y rocas. Tenía el aspecto típico de un torcu tapado por la mano del hombre, y me puse a la tarea de inmediato. Encontrar restos de ladrillos y tejas me confirmó que el amontonamiento de rocas era artificial. Pero la ilusión se me desinfló rápido. Tras retirar todas las piedras topé suelo vegetal, sin fisura alguna bajo el cadu de roca, y sin corriente de aire. En fin, había que intentarlo... Con las mismas me dirigí a la LLR-35 para, hoy que traía algo de herramienta, completar su desobstrucción. Esta vez conseguí extraer el bloque encajado, pero no traía material -ni el casco siquiera- y me quedé con las ganas. De hecho volví a taparlo hasta una nueva visita para evitar la caída del ganado. Por último revisé una vez más los abrigos situados en el escarpe sobre el manantial de Ḥonfría, sin mayores resultados. Sacudiéndome las cabarras (garrapatas) que como pequeñas pecas correteaban por mis brazos, emprendí el regreso.

El área situada sobre las chimeneas de la Galería Güel-a-calle.

El furacu donde lo intentamos.

El Torcu LLR-35, ya penetrable y en espera.

3 de marzo: Nos juntamos en esta ocasión un grupo variado y numeroso, a saber: Capitán, Joaquín y yo por parte de la S.E.B. Escar, Susana del G.E. Diañu Burlón, y Cristina, África y Lobo por parte del G.E. Niphargus. Así pues, decidimos formar tres equipos con distintos objetivos. Capi, Xuacu y Lobo formarán el equipo de desescombro y se dirigen directamente a la punta en la Galería Maravilla. Los restantes formamos dos equipos de topo: Susana y un servidor por un lado, y por el otro África y Cris, que además se llevan el equipo de vertical para abordar alguna de las chimeneas pendientes. Tras cruzar el Paso Generacional las del Niphargus se ponen con la topo de una escalada instalada hace un par de salidas. Mientras, Susana y yo vamos revisando y topografiando ramales de la Galería del Río entre este punto y el acceso a la Galería Güel-a-calle, y después subimos la chimenea y comenzamos a topografiar ramales pendientes en la Güel-a-calle. Pero poco después, temiendo que África y Cris no nos encuentren cuando terminen con la chimenea, decidimos regresar en su busca. Todavía estaban allí, desinstalando tras completar la topografía. Ya los cuatro juntos nos vamos hacia el siguiente objetivo: una pequeña escalada para alcanzar una amplia ventana sobre la Galería del Río. Las de Burgos se encargarán de la tarea, mientras los otros dos volvemos a completar la topo de la Galería Güel-a-calle. Tras finalizar la tarea y recuperar la cuerda de la chimenea, otra vez nos reunimos. África y Cris no han completado la instalación por problemas con un parabolt, pero ya está hecha la mayor parte del trabajo y desde arriba la ventana tiene aún mejor pinta; quedará para otro día. Recogemos los trastos y nos encaminamos a la Galería Maravilla en busca del resto del equipo. Comimos allí (el equipo de zapadores ya había comido) mientras Capi, Xuacu y Lobo nos comentan el avance en la desobstrucción: han conseguido forzar el estrecho meandrito y del otro lado hay continuidad. Tras el papeo nos ponemos con la exploración. Tras el meandrito y otro tramo de estrecheces aportamos a un mínima salita, y por un paso ascendente a un corto tramo de galería algo más amplio. Adornado con columnas y suelo de arena, como la Galería Maravilla, pero de recorrido más breve, queda bautizada como Sala Minimalista. De esta parten distintos ramales que finalizan en estrecheces en caos de bloques. Revisamos todo con detalle tratando de localizar por donde se va el aire. Damos con el lugar, pero se trata de un paso impenetrable. Nuestras esperanzas de empatar con la Cueva l'Arite se ven una vez más truncadas. Además los de Burgos aún tienen por delante un largo trecho de carretera para volver a casa, así que decidimos dar la jornada por completada y emprender el regreso. En Barru tomamos una cerveza y comentamos la actividad. Una vez más la sensación es agridulce: seguimos sin empatar con el Arite, pero continúan apareciendo cosas nuevas, quedan numerosas incógnitas por explorar, y la topo -aunque poco a poco- no deja de crecer. De hecho, con lo topografiado en esta ocasión el desarrollo del Sistema Pradón-Ḥonfría supera los 5 km, cifra nada despreciable que quisimos celebrar con la oportuna foto de grupo.





Nota a propósito de la espeleometría del Sistema Pradón-Ḥonfría.


Los datos espeleométricos que ofrecemos en este y anteriores posts no se basan sólo en nuestro propio trabajo topográfico, sino que se sostienen también en trabajos topográficos previos, tema que quizá merezca un comentario detenido y que, de paso, nos permite recordar -aunque sea por encima- algunas de las principales etapas históricas en la exploración del sistema.

De la Cueva la Ería'l Pradón existe una topografia detallada que fue elaborada en 1993-1995 por un amplio interclub en el que colaboraron buena parte de los grupos de espeleo de Asturias. Este trabajo interclub se realizó bajo la bandera de la FASE (Federación Asturiana de Espeleología, antecesora directa de la actual FESPA) primeramente, y después del CADE, y las labores topográficas fueron coordinados por Jesús Alonso Peña, autor así mismo del dibujo final de la topo. Este autor publicaría una topografía detallada en 1995 (en su trabajo El karst de La Llera (Balmori-Barro-Niembro-Posada-Quintana), Llanes.) en varias hojas a escala 1:200 además de un plano general a menor escala y detalle. Esta topografía arroja 2900 m de desarrollo. Posteriormente, en 1998, en el marco de la obra de Carlos Puch Grandes cuevas y simas de España, se vuelve a publicar la cavidad con un desarrollo de 3105 m de desarrollo, fruto de los trabajos posteriores a 1995. Sin embargo la topografía que acompaña a esta publicación es la misma que ya se publicó en 1995 adjudicándole 2900 m de desarrollo. Así pues, es esta cifra de 2900 m de galerías y conductos la que nosotros hemos tomado para el cálculo general del sistema, y hemos considerado galerías nuevas todas aquellas no representadas en la topo detallada a escala 1:200 de 1995. Puestos a escribir este pequeño repaso histórico, cabe mencionar que existió una topografía parcial previa del Pradón, levantada por el G.E. Polifemo a finales de los años 70, topo de la que nosotros no disponemos.

De la Cueva de Ḥonfría existía igualmente una buena topografía, incluso anterior a la del Pradón. La S.E. Hades de Oviedo exploró esta cavidad entre 1982 y 1985 levantando una topo detallada que coordinó José Luis Diez Dizy, autor igualmente del dibujo final. La topo fue publicada en doble página central del nº 13 del boletín Filtraciones (1990) que editaba la S.E. Hades. En esta topo sólo figura el dato del 'desarrollo horizontal', esto es el desarrollo proyectado, que es de 1002 m, pero no figura el 'desarrollo real', o desarrollo geométrico. Este último es el que empleamos hoy día.

Cuando en 2009 tres miembros de la S.E.B. Escar logramos la conexión entre Ḥonfría y el Pradón a través del que bautizamos como Paso Generacional, quisimos ofrecer datos de la espeleometría del nuevo sistema, tarea que se nos antojó difícil en aquel momento. Recuerdó que hablé entonces con Dizy para ver si aún conservaba los estadillos originales de la topo de 1982-1985, pero no era el caso; sí conservaba el dibujo del milimitrado original. Al final ofrecimos en este mismo blog la cifra de 4334 m para la totalidad del sistema. En aquel momento sumamos 3105 m para el Pradón, más el desarrollo topografiado por nosotros en el Paso Generacional, más una estimación del desarrollo real (geométrico) de la topo de la S.E. Hades. Para esta estimación usamos el peregrino método de sumarle a los 1002 m de desarrollo horizontal los metros de pozos y resaltes que constaban en la propia topo. Esta suma arrojaba los 4334 m de marras, una aproximación al desarrollo real del sistema (de la que fue servidor el último responsable), que quedó 'oficializada' durante casi una década. En el Escar siempre nos quedó el gusanillo de no haber repetido la topo de Ḥonfría, pero había otros proyectos más interesantes en aquel entonces.

En 2017 en el Escar retomamos el proyecto de levantar otra topo integral de la Cueva de Ḥonfría. No sólo por precisar el desarrollo de la red subterránea, ni tampoco porque considerásemos que la topo de la S.E. Hades tuviese grandes errores, sino sobre todo por poder precisar lo máximo posible las relaciones entre esta cavidad y otras cuevas próximas exploradas en los últimos años (LLR-20 o Cueva l'Arite, LLR-18, LLR-15, etc.), alguna de ellas con corriente de aire. Conocíamos el carácter extremadamente laberíntico de la cueva y desde el principio tuvimos intención de levantar una topo lo más detallada posible. Desde que iniciamos los trabajos en agosto de 2017 hasta la actualidad hemos topografiado en la Cueva de Ḥonfría 1734 m de desarrollo, incluyendo el tramo de conexión con el Pradón (el Paso Generacional) y algunos sectores nuevos descubiertos en estas campañas y que no venían reflejados en la topo de 1982-1985, caso, por ejemplo, del sector Escarelinto. No obstante, ahora que tenemos casi completa la topo de Ḥonfría podemos apreciar lo meritorio de la topo de la S.E. Hades, así como su exactitud, teniendo en cuenta las características de la cueva y los medios de la época.

Fruto de estos trabajos y -como ya hemos ido comentando en este blog- con la intención de lograr la conexión de la Cueva l'Arite (LLR-20) con el sistema, desde 2018 hemos topografiado también buena parte de las galerías finales de la Cueva la Ería'l Pradón: parte de ellas son galerías ya reflejadas en la topo de 1995, otra parte son galerías nuevas fruto de la exploración reciente. Las galerías nuevas -no reflejadas en la topo de 1995- suman ya 401 m de desarrollo.

Así pues:

- Topo de la FASE / CADE (1993-1995) de la Cueva la Ería'l Pradón:   2900 m
- Revisión topográfica del Escar (2017-2019) de la Cueva de Ḥonfría:   1734 m
- Galerías nuevas de la Cueva la Ería'l Pradón (Escar 2018-2019):   401 m

----- Desarrollo total del Sistema Pradón-Ḥonfría:   5.035 m

Con estas cifras el sistema se consolida como mayor cavidad del karst de La Llera, y por ende del concejo de Llanes, siendo así mismo una de las mayores cavidades de Asturias fuera de los Picos de Europa.

Debajo la poligonal completa de lo topografiado por el Escar en el sistema y en cavidades próximas. En negro la Cueva de Ḥonfría y en azul el sector final de la Cueva'l Pradón (en total algo menos de 2,5 km, la mitad del sistema); en rojo la LLR-15 (239 m de desarrollo); en verde la LLR-28/LLR-29 (107 m); en naranja la Cueva l'Arite (266 m); en color ciruela la LLR-18 (39 m); la línea gris se corresponde con la poligonal exterior.

Poligonal completa en planta.

Alzado sur-norte.

Alzado oste-este.

Representación 3D.

__________________________________________

Y aquí termina este largo, larguísimo post. Las tres últimas fotos son de Cristina Pineda, del G.E. Niphargus; las restantes de quien firma el artículo.

¡Saludos soterraños! Seguiremos informando.