martes, 14 de julio de 2009

Algunas notas a la historia de la Cueva’l Mazu

Aunque el Escar comenzó la exploración de la Cueva’l Mazu sin más referencias que las recibidas de los vecinos de Porrúa por Río y Javi Gil, con el tiempo hemos ido descubriendo que la historia de las exploraciones en la cueva es bastante extensa, como se verá.
En diciembre de 2008 tomamos contacto con la cavidad, comprobando por un lado que estaba dentro de nuestra zona y por otro que la cueva estaba bastante trillada (pintadas, spitos, purgas y basura). Así, por ejemplo, me sorprendió encontrar en la base del p-20, por la fecha, una pintada de 1971. Esto me recordó una referencia en una antigua “Espeleología Asturiana” (la nº 3, de febrero de 1981), donde se mencionaba que el G. E. Polifemo de Oviedo había desarrollado en 1980 trabajos de exploración y topografía en esta cavidad, arrojando una cifra de 2 km. para lo explorado. Casi de forma simultánea los del Escar tomamos contacto con los actuales integrantes del G. E. Polifemo, que nos dieron detalles de la cavidad y de los trabajos realizados en ella, y nos informaron de que por desgracia la topografía se había perdido en el transcurso de los años (como tantos otros buenos trabajos, cabe decir). Además hemos comprobado que otros muchos espeleógos asturianos han pasado en alguna ocasión por el Mazu: L’Esperteyu, Hades y seguramente muchos más.
No nos olvidaremos tampoco de los habitantes de Porrúa, Valmori y otros pueblos cercanos, que en diferentes épocas y por diferentes motivos han visitado la cavidad. Así en el periodo 1936-37, y especialmente durante el desarrollo de la cruenta batalla de El Mazucu, la cueva fue refugio habitual para los vecinos de Porrúa junto con otras cuevas cercanas (la Vallina, la Requexada, H.ucabrón, etc.). Y es de suponer que también fue refugio en la post-guerra para maquis y fugados (mencionaremos aquí a un conocido “bandolero” de los primeros años cuarenta, el Bernabé, o Nabé, que aunque natural de Turancias mantuvo una especial relación con el pueblo de Porrúa). En fechas más cercanas, y a juzgar por las botellas y basuras en la zona fósil, ha sido usada como lugar para realizar “fiestas” por parte de los jóvenes de las localidades cercanas.
Sin embargo al ir revisando papeles que tenía por casa olvidados, y también otros documentos que he ido consiguiendo estos meses (gracias una vez más a Javier Sta. Eugenia), he podido comprobar que la historia espeleológica de la cueva puede retrotraerse más atrás de lo que hasta ahora pensábamos los del Escar. Paso a comentar estos documentos.
En primer lugar me gustaría mencionar las “Recherches speleologiques en Asturies (Espagne). Picos de Europa 1976-77-78”, firmadas por Gérald Favre y que constituyen la memoria de las exploraciones realizadas en esos años por parte de espeleólogos suizos en la zona de Picos y otras áreas cercanas. En esta memoria se citan dos cavidades, la grotte des Grêlons (Grandiella) y la Cueva de Balmori (El Toral), que se corresponden respectivamente con las Cuevas d’Entrecuevas I y la Cueva’l Mazu, por lo que se deduce del citado texto. Las “Recherches” ofrecen una somera descripción de ambas cavidades y además las sitúan sobre un mapa general. Citar también que los topónimos de El Toral y Grandiella son ubicados habitualmente aquí en la cartografía del I.G.N. y del S.C.E., de donde parecen haber sido tomados por los suizos.
Por otro lado he podido comprobar que la Cueva del Mazu o la Cueva la Verde (como también es conocida de forma tradicional) es mencionada en dos trabajos distintos sobre bioespeleología.
El más reciente de ellos, de 1985, se titula “Nuevas o interesantes localizaciones de carábidos y catópidos cavernícolas de la Cornisa Cantábrica” y está firmado por José María Salgado Costas (Bol. Cien. Nat. I.D.E.A., nº 36, pp. 93-108). En este texto se menciona la captura de tres ejemplares del coleóptero Ceuthosphodrus peleus (Schaufuss, 1861) en la “Cueva Verde o del Mazu, Parrúa” (sic). La fecha que se cita para dicha captura bioespeleológica es 29 de diciembre de 1978, realizada por el propio autor.
El otro trabajo, de 1977, lo firma Julio Collado y se titula “Coleópteros Cavernícolas de la Región Asturiana” (Comunicacions del 6è Simposium d’Espeleología. Terrassa). Aquí también se mencionan capturas de coleópteros cavernícolas en la “Cueva de la Verde, Porrúa, Llanes”. La primera se refiere al Speocharis occidentalis (Jeannel, 1911) y no se menciona la fecha de la captura, pero sí se cita al autor de la misma. Se trata de Hugo Obermaier, famoso estudioso de diversos campos, conocido especialmente por sus trabajos en prehistoria (autor del clásico “El hombre fósil” y una de las tres “haches” de la prehistoria franco-cantábrica, junto con Hermilio Alcalde del Río y el abate Henri Breuil) lo que nos hace conjeturar que la captura se pudiera haber producido en el primer cuarto del s. XX. En la página siguiente del mismo trabajo se menciona la captura de otra especie más, el Breuilia triangulum (Sharp, 1872), y se cita como autor de la misma nuevamente a H. Obermaier y también a R. Fernández.
Y para terminar me gustaría mencionar los trabajos del Oxford University Cave Club, que realizaron también exploraciones por la zona. En la memoria “Caves of the western Sierra de Cuera. Report of the Oxford University Expedition to Northern Spain, 1970.” (Trans. Cave Research Group of Great Britain. Vol. 13. No. 1. pp. 1-35. April 1971) hacen referencia a la “Piedra Resurgence”, esto es, al nacimiento del ríu Calabres en las cercanías de la localidad de Piedra, manantial que constituye la principal exurgencia de los macizos de Llabres y los Resquilones. En el párrafo dedicado a este manantial mencionan la existencia de varias surgencias temporales en la margen del ríu la Bola aguas arriba, todas ellas impenetrables excepto una, de la cual ofrecen la siguiente descripción: “Consiste en un único conducto vadoso que discurre sobre la corriente, la cual puede ser oída pero no vista. El conducto cierra por concreccionamiento tras 100 m”. Tan breve reseña nos sirve para identificar esta cavidad con las Cuevas d’Entrecuevas II, recientemente explorada por nosotros y donde efectivamente se oye claramente el río subterráneo sin llegar a verlo en ningún momento.
Y otro día más.
Saludos troglobios.